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EL REFLEJO DE RELAJACION
Kenneth PELLETIER (11) advierte que, para obtener una relajación
profunda, es necesario ser capaz de identificar, rechazar y eliminar toda
forma de stress.
La relajación profunda es uno de los estados más poderosos
de los que disponemos para contrarrestar los daños de un stress
excesivo y crónico.
En el campo psicológico, la relajación profunda difiere
significativamente en nuestro comportamiento de otras relajaciones, como
leer, escuchar música o mirar la televisión. La relajación
profunda es una condición psicológica específica
que se consigue quedándose tranquilo, con los ojos cerrados, en
una C.A.S. o bien con otro tipo de técnicas; el fin es obtener
un nivel de metabolismo sustancialmente mas bajo que el del sueño
profundo.
La reactualización de un estado armónico, físico
y psíquico, parece requerir esfuerzo y entrenamiento para que sea
establecido y mantenido. Como la huida o la agresión, la relajación
es un estado psicológico distinto que implica la participación
de una gran parte de nuestro sistema nervioso central.
En esta perspectiva, pruebas científicas concernientes al campo
psicológico (TURNER y FINE) (12), demuestran que después
de 40 minutos aproximadamente, las personas que lo utilizan llegan a mejorar
de manera significativa: la presión sanguínea, el ritmo
cardiaco el consumo de oxígeno, la tensión muscular, el
tránsito gastrointestinal y la circulación colateral.
Los doctores H. BENSON y K. WALLACE (13) han descubierto que, mientras
el espíritu se mantenga en estado de vigilancia, el nivel desciende
de manera significativa después de una sesión en la CAS,
que corresponde a una tasa dos veces más baja que la que se da
durante la parte más profunda del sueño.
El interés de esta bajada del metabolismo en el tratamiento del
stress es que en este momento el cuerpo está en su punto metabólico
más bajo, es decir, cuando un mínimo de demandas le son
hechas y es la mejor situación para su normalización.
A medida que el reposo es más profundo la actividad posterior es
más eficaz. John STANLEY , W. FRANCIS y H. BERRES (14) de la Universidad
de Lawrence (USA) han realizado un estudio comparativo entre un grupo
de usuarios de la C.A.S., un grupo experimentado en meditación
y un grupo de control.
Las verificaciones EEG, EMG, presión sanguínea permiten
concluir que "Ios efectos obtenidos en la CAS van más allá
de una relajación ordinaria o de una meditación".
Un estudio de Gary STERN (6), profesor de psicología de la Universidad
de Colorado en Denver, señala un aumento de ondas theta después
de una sesión de una hora en la CAS.
John TURNER y Thomas FINE (12) del Colegio médico
de Ohio llegaron a la conclusión de que la utilización de
la CAS modifica el mecanismo homeostático consiguiendo una bajada
de la actividad endocrina, asociada a un estado más profundo de
relajación.
Todos estos efectos tienden a mantenerse varios días después
de la sesión.
En relación a otros métodos, aunque esto sea siempre difícil
y posible fuente de errores, desde la primera sesión en la CAS,
personas que no habían conocido jamás la relajación
profunda, pueden experimentar este estado y descubrir por primera vez
lo que quiere decir relajar toda la tensión muscular.
Comprenden entonces que la relajación no es un letargo o simplemente
la ausencia de stress, sino un estado distinto y beneficioso.
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