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ESTADO DE INGRAVIDEZ

Desde que nuestros antepasados dejaron los árboles hace algunos millones de años, todavía tenemos una conciencia constante de nuestra posición en el espacio; el miedo a caer queda como uno de los instintos humanos mas poderosos(una pesadilla que a menudo despierta a los niños durante la noche ); es la reutilización de esta energía, tras el paso a la posición erguida (homo erectus) lo que ha permitido a los primates que vivan en los árboles correr en un desafío constante a la gravedad, por un desequilibrio repetido en una caída sin fin, utilizando esta energía para poner un pie por delante del otro, caminar, correr.

La mayoría de los antropólogos atribuyen a este proceso la evolución, el desarrollo del neocortex, nuestro lenguaje articulado, nuestra capacidad para fabricar, para utilizar instrumentos, el desarrollo de toda nuestra cultura y de los comportamientos sociales que gobiernan nuestras vidas actualmente.

Encontramos esta aspiración universal, la de escapar de la gravedad en los mitos de diferentes civilizaciones (Chamanismo, ICARO, Hermes...) y en la necesidad de volar que ha determinado las investigaciones de aeronáutica. Uno de los logros más importantes del hombre ha sido crear un reino totalmente libre de esta gravedad : el reino del conocimiento objetivo, del sistema teórico , del aprendizaje científico, la filosofía, el intelecto.

Nuestra postura vertical es única, ya sea corriendo, caminando o al estar sentados. Esto provoca un estrés, problemas posturales en las zonas más débiles. El corazón debe hacer un esfuerzo suplementario para luchar contra la gravedad. Adoptamos posturas rígidas para compensar y el resultado es una tensión muscular crónica. Con la tensión sobreviene el dolor en diferentes partes: zona baja de los riñones, nuca, dolores de cabeza y sus consecuencias (problemas respiratorios, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, úlcera, asma...).

Según numerosos científicos (biólogos y gerontólogos) la gravedad juega un papel significativo en los problemas de la reproducción celular. Tiene parte de responsabilidad en el envejecimiento de las células y por consecuencia en su muerte.

Se estima que el 90% de la participación de nuestro sistema nervioso central se emplea para resolver este problema.

Algunos de nuestros receptores sensoriales están especializados en la producción de mensajes que aportan datos sobre la posición de las diferentes partes del cuerpo y su movimiento, contribuyendo entonces a situarnos en el espacio y a darnos el sentido de relieve (sensibilidad estatocística).

De esta manera somos conscientes de nuestras actitudes, movimientos, del relieve.

Estos receptores transmiten también de manera permanente mensajes inconscientes de la mayor importancia, ya que ellos gradúan por vía refleja el grado de tensión de nuestros músculos, el tono muscular.

La posición vertical, la marcha, los movimientos precisos de prensión, el soporte de la cabeza, la convergencia de los ojos, la palabra, exigen una regulación precisa de los músculos interesados, debiendo algunos relajarse cuando los otros, antagónicos, se contraen.

Esta fina regulación proviene de la utilización inconsciente de los mensajes de los receptores del sentido del espacio, menos evidentes para nosotros que la vista o el oído, pero como se ve de una importancia extrema.

La masa muscular estriada del organismo representa en total cerca de la mitad del peso del cuerpo. Su papel es importante en los desplazamientos del cuerpo, los movimientos , la postura y la expresión de la cara.

Si la tensión muscular debida a la gravedad disminuye nuestra sensibilidad y nuestra percepción interior, parece evidente que una reducción del tono postural, como la que se experimenta en la C.A.S. es totalmente beneficiosa.

El cuerpo, flotando en una solución de sal de Epsom, está totalmente soportado de manera independiente.

Reduciendo nuestro tono postural, aumenta nuestro umbral de discriminación, nuestras sensaciones.

Otros efectos beneficiosos, son los siguientes:

· Ya que nuestro sistema muscular no tiene que luchar contra la gravedad, cada músculo puede relajarse mucho más que en otras circunstancias.
· Tomamos conciencia de las tensiones musculares, de las fuerzas ejercidas sobre nuestro esqueleto, lo que nos lleva a una relajación que algunos psiquiatras han definido como una liberación de nuestra "armadura corporal".
· Otra consecuencia es la de una circulación más fluida, lo que nos permite atender ciertas zonas enfermas, resolviendo los problemas cardiovasculares debidos al tabaquismo, al alcohol, al colesterol, así como a un funcionamiento cardíaco menos forzado y más eficaz; el pulso y la tensión arterial disminuyen.
· Esta "nueva" irrigación llega también al cerebro, que liberado de los problemas de la gravedad, puede reutilizar este potencial.
· El fin buscado por la relajación muscular profunda es el de disminuir la estimulación cerebral superior y consciente, cortical, que proviene de los músculos, aflojándolos.
· Esta disminución de la estimulación cortical produce ese estado de bienestar y de calma (relajación).

Así la relajación aparece como un mecanismo de retroacción, entre la tensión muscular y la actividad cortical.

Un aumento de tensión muscular produce un aumento de tensión cerebral, y al contrario, una disminución de la tensión muscular, conlleva un descenso de la tensión psicológica.

 

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