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Apéndice

El síndrome general de adaptación

Por Hans SEYE (12) (Instituto Internacional del Stress. Montreal)

Desde el punto de vista científico, el stress se define por el estado manifestado por el síndrome general de adaptación ó S.G.A.

Esto representa todas las modificaciones no específicas, es decir, independientes del tipo de stress, que se desarrollan en el organismo y en el tiempo, en el curso de una exposición continuada a los ataques de un estresante (factor de stress).
El S.G.A. afecta a todo el organismo; corresponde al síndrome del stress, es decir a la respuesta aportada al estresante y que se traduce por un conjunto de modificaciones sintomáticas funcionales y orgánicas.
Debido al S.G.A. nuestros diferentes órganos, principalmente las glándulas endocrinas y el sistema nervioso, nos ayudan a adaptarnos a las modificaciones que se producen en el interior y el exterior de nuestro cuerpo.
La vida no es más que un proceso permanente de adaptación a las circunstancias en las que vivimos. Y el secreto del bienestar reside en la buena adaptación a las condiciones continuamente cambiantes de nuestro entorno.
En su forma típica el S.G.A. se desarrolla en tres fases:

  • una reacción de alarma
  • una fase de resistencia
  • una fase de agotamiento


La mayoría de los esfuerzos físicos o mentales de la adaptación, las infecciones y otros estresantes posibles, provocan modificaciones que corresponden solamente a la primera y segunda fase.
Las actividades intelectuales, las situaciones psico-emocionales obedecen a las mismas leyes del S.G.A. Ocurre lo mismo respecto a las actividades de un órgano.

En el curso de una vida normal pasamos frecuentemente por estas dos primeras fases. El agotamiento no es siempre total e irreversible ya que no afecta más que a ciertas partes del cuerpo. Por ejemplo: una carrera provoca un estado de stress en el aparato muscular y en el aparato cardiovascular. Para resistir hace falta entrenarse y prepararse para desarrollar un trabajo poco habitual. Entonces el organismo será capaz de hacer el esfuerzo de la carrera durante un cierto tiempo, pero al final llegará el agotamiento.
Se encuentra una reacción de alarma, una fase de resistencia y de agotamiento, limitados a los sistemas muscular y cardiovascular. Pero este agotamiento es reversible, después de una buena comida el organismo reencontrará su estado normal.
Todo pasa como si existiese una energía de adaptación que es consumida progresivamente durante la fase de resistencia y después agotada a pesar del aporte necesario de alimentos y calorías.

 

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