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ANALGESIA -PERCEPCION DEL TIEMPO -CAMARA DE AISLAMIENTO SENSORIAL

Harold CAHN (17) ha observado en personas que sufren de artrosis reumática remisiones importantes después de varias sesiones en la CAS. Uno de sus efectos más sorprendentes es la disminución espectacular de la ansiedad, a nivel subjetivo por una parte y por otra de manera cuantificable (presión sanguínea, pulso, consumo de oxígeno, reflejo psico-galvánico).
Es interesant-e pensar en la relación que existe entre la capacidad para parar el curso del tiempo experimentado en la CAS y la desaparición del dolor. El Dr. Larry DOSSEY (18), Jefe del Servicio del Hospital Central de Dalias, que ha efectuado una investigación profun- dizando sobre la relación entre la noción de tiempo y el dolor, observa en su libro "Space, Time and Medecine", que las personas que sienten un dolor, experimentan normalmente una noción de tiempo contraído y concentrado. Los minutos parecen horas. Esta contrac- ción del tiempo aumenta la sensación de dolor, algunas veces mucho más allá de lo que parece apropiado.
DOSSEY concluye: "las experiencias clínicas demuestran que toda técnica o todo medio de alargar nuestra percepción del tiempo pueden ser utilizadas como analgésicos.
El tiempo no es un dato elemental, depende de los ritmos vitales, de procesos de crecimiento, de la nutrición, del envejecimiento, de las experiencias psicológicas, del deseo o de la conciencia de una carencia.
Todos estamos acosados por el tiempo, frustrados en. el tiempo del deseo, an-
gustiados por la sujeción horaria, empeñados en una carrera agotadora que se expresa por la fatiga, tanto en nuestro tiempo libre como en nuestras actividades profesionales.
¿De qué está hecha la duración? se pregunta FRAISSE (15) "De cambios que se suceden y nada más ...de cambios que, al ser percibidos llegan a ser una realidad psicológica".
La percepción, por consiguiente la motivación, juega un papel capital en esta apreciación:

Percepción de ritmos biológicos ultradianos (actividad cortical, corazón, res- piraciÓn, pero también actividades menos perceptibles)
Ritmos circadianos, alrededor de 24 horas, vigilia/sueño
Ritmos infradianos, de un período más extenso; ciclo menstrual por ejemplo.

Estos ritmos orgánicos innatos o adquiridos (tiempo histórico/tiempo biológico, del afecto), intervienen y condicionan nuestra relación con el mundo.
También, desde el punto de vista terapéutico, la noción de tiempo interviene en la relación entre el paciente y el psicoterapeuta:
-el terapeuta "da su tiempo" al paciente
-comparte este tiempo con otro paciente, y otras actividades
-este tiempo es cíclico por la repetición de sesiones, evitando un comporta- miento de dependencia por un intervalo dado.

Los psicoterapeutas están igualmente de acuerdo en delimitar el avance del tiempo en la terapia; el tiempo es utilizado entonces como "arma" terapéutica; cuanto más breve es, más aparece el terapeuta como todo-poderoso.

El tiempo, en su fijación y su fijeza es el único denominador común para los dos protagonistas de la psicoterapia.

En el conjunto de perturbaciones variables que acompañan a los tóxicos ya la personalidad del sujeto dependiente, las distorsiones temporales raramente faltan.
Así los toxicómanos organizan toda su vida alrededor del consumo, búsqueda, espera,
transacción, saciedad y vuelta a empezar.
Para los alcohólicos hay un tiempo suplementario para la culpabilidad, que falta en los heroinómanos.

Este acaparamiento por la droga no permite ninguna conciliación con el tiempo de los
otros.
Es la droga y el cuerpo intoxicado el reloj universal.
Para el depresivo, el tiempo vivido es reducido como dimensión del suceso inmediato: llega a ser angustiante.
En el período de "luna de miel" del toxicómano, la señal tiempo es lo fijo, que anula el tiempo, ya que el toxicómano vive en el espacio-tiempo de la droga.
A esta continuidad subjetiva mantenida por la droga, sigue la discontinuidad, debida a la aparición de referencias cotidianas entre dos "fijos": alternancia flash /abstinencia:
-el flash, unido a una distorsión temporal, un placer fuera del tiempo.
-la abstinencia, vivida como una vuelta al tiempo irreversible, un proceso progresivo de angustia.

La cronología de los síntomas de abstinencia (sudores, temblores, dolores musculares, insomnio, náuseas, fiebre...), el cuerpo se identifica con la abstinencia. La amenaza viene entonces del exterior -exógeno y del interior endógeno; es inevitable y el sujeto pierde sus referencias espacio-temporales.

Es en esta fase en la que aparece la necesidad del "todo, todo, enseguida", la fase tóxico-maníaca.
De hecho la dependencia psicológica (esencialmente con los estimulantes) impide al toxicómano separarse de un cuerpo enfermo que hace "falta curar", independientemente de SI.
Impulsividad (en la demanda), repetición, escalada, frecuencia, da al enfermo un sentimiento de urgencia.

De hecho, excepto la sobredosis, raramente hay urgencia verdadera, si no es desde un punto de vista subjetivo.
En el período de cura, los apremios temporales son los más difíciles de asumir (levantarse, comer, acostarse a horas más o menos fijas). Mantener un ritmo de vida unido a esta urgencia de lo establecido, o de cuidados, impide el triunfo de todo proceso de curación.

Permitir al paciente aprehender el tiempo sin ese sentimiento de urgencia, es la llave, para la curación de la dependencia psicológica y física del sujeto, permitiéndole escapar del ritmo característico de su vida de toxicómano.
El tiempo en el período de cura se articula alrededor del recuerdo y de la proyección en un futuro vacío de sentido, ya que el presente sólo es vivido como penoso, sin integración del YO con el cuerpo.

El toxicómano en cura vive en la espera incluso si él evoluciona en esta espera.

Es esencial poder modular la actividad terapéutica en relación al tiempo del toxicómano, ayudándole a no sentirse amenazado, favoreciendo su integración del pasado y el futuro.
El poder del terapeuta está fundado sobre su capacidad de reinstaurar al paciente en
una inscripción temporal coherente y significativa, permitiéndole recuperar una identidad, evitar los agujeros en su tiempo, ligados a la sensación de ausencia, de espera.
La CAS desarrolla así un complemento terapéutico por sus características intrínsecas, repercutiendo en la relación con el tiempo cronológico y psicológico, facilitando la reintegración y la asimilación del paciente en esas dos modalidades temporales.

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