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ACTIVIDAD CEREBRAL E.E.G.
El E.E.G. es el registro en superficie de la actividad
eléctrica espontánea de conjuntos celulares, esencialmente
de las zonas corticales.
Esta actividad global se traduce por variaciones de potencial,
unos rítmicos y constantes, otros transitorios.
La actividad de fondo de las células corticales
es mantenida por excitaciones que vienen de los centros subyacentes y
particularmente de la formación reticulada mesencefálica.
Hoy en día sabemos que toda sensación,
ya sea visual, auditiva o táctil, desencadena una corriente bio-eléctrica
o corriente de acción, que sube a lo largo de los nervios hasta
el centro sensorial cerebral correspondiente. Se produce entonces una
modificación de la actividad eléctrica espontánea
que existe en el cerebro en reposo a causa de la llegada de otra corriente
eléctrica que viene de los sentidos.
Encontramos así descritos los dos aspectos de
la actividad eléctrica del cerebro:
- La actividad eléctrica espontánea, ritmo
cerebral autónomo, que representa la pulsación sincrónica
de millares de neuronas corticales.
- La actividad eléctrica provocada por los mensajes sensitivos
llegados de la periferia.
Es importante resaltar que la actividad cortical varía
en el curso de los diferentes estados de vigilia y sueño. Los trazos
correspondientes a esos diferentes estados caracteriza lo que se llama
"estados de vigilancia".
Variaciones del medio interior (ph, po2, pco2) modifican
igualmente los trazos del E.E.G.:
- La vigilia activa se caracteriza por una actividad eléctrica
cortical de frecuencia rápida y de baja amplitud. Lo esencial de
las ondas es de tipo beta (15-30 ciclos/seg). La atención está
volcada hacia el exterior, extra-epidérmica. El cerebro se ocupa
de problemas específicos y concretos.
- La vigilancia difusa se caracteriza por una actividad de amplitud más
elevada y de frecuencia más lenta (8-12 ciclos/seg).
Se llama ritmo alpha. Estas ondas están agrupadas
en haces, en forma de husos.
El cerebro está alerta pero no concentrado. La
mayoría de las personas producen ondas alpha cuando tienen los
ojos cerrados, aunque sólo sea por un instante.
Generalmente, se asocian este tipo de ondas con la relajación
y la calma.
- En cuanto al sueño, del estado uno al estado
cuatro, la actividad electroencefalográfica es cada vez más
lenta y amplia. Estos cuatro estados representan grados cada vez más
profundos de un sueño que se llama de ondas lentas. El estado
cinco o sueño paradójico, se caracteriza por una actividad
EEG rápida y de baja amplitud, poco distinguible del trazo de
la vigilia.
A continuación resumimos sucintamente las diferentes
fases del sueño:
- .Fase 1.
Es la fase de adormecimiento que da nombre a otro
ritmo EEG, el ritmo theta, más lento que el alpha, y que corresponde
a otros conjuntos cerebrales.
Así pues, el ritmo theta surge y se compone
con el ritmo alpha.
Psicológicamente, hay todavía una actividad
onírica, pero ésta va a ser mucho más discontinua,
como más tarde en el sueño lento. Se trata de imágenes,
algunas veces muy estructuradas o estructurales, geométricas
(círculos, cuadrados), muy poco memorables, ya que si en ese
momento uno se despierta, apenas tiene recuerdos de las últimas
imágenes percibidas.
La discontinuidad comienza a pesar de la persistencia
de pequeñas secuencias de ritmo alpha.
El enlenticimiento del trazo EEG durante esta fase
corresponde entonces a la aparición de una onda theta (frecuencia
de 4 a 8 ciclos/seg). A medida que el ritmo theta llega a ser preponderante
en relación de la fase alpha, más se aborda la primera
secuencia del sueño.
.Fase 2.
Es un estado de lo que se llama "sueño
confirmado" y no hay lugar a confusión posible.
Pero en lugar de constatar una disminución
del trazo EEG, se ve, por el contrario, aparecer ondas de "husos
de sueño", es decir, ondas sigma de 12 a 15 ciclos/seg
(más rápidas que el ritmo alpha), que se distinguen
muy bien de los "husos de ondas alpha". Hay, sin embargo,
una persistencia de ondas de 3 a 6 ciclos/seg, más lentas y
que confirman una bajada del ritmo EEG, de la vigilia hacia el sueño.
Es necesario remarcar que las fases lentas del sueño
son todavía mal conocidas y que no se sabe nada de las actividades
psicológicas subyacentes.
.Fase 3.
Con esta fase aparecen nuevos ritmos EEG. Aparecen
ondas delta más lentas aún que las theta e inferiores
a 4 ciclos/seg, (0.5 a 3 ciclos/seg). Hay todavía en el curso
de esta fase "husos" de sueño sigma (12 a 15 ciclos/seg).
En este momento parece comenzar una fase de transición
hacia el sueño llamado profundo.
.Fase 4.
Es la fase del sueño profundo.
Esta denominación tiene un sentido psicológico,
ya que cuanto más se desciende hacia la fase 5 del sueño,
más elevados son los umbrales de percepción. En esta
fase el despertar es difícilmente provocable.
Los "husos" desaparecen a favor de las
ondas delta que van a ocupar más de la mitad del trazo EEG,
con algunas ondas más que nos son ni delta ni theta, mezcla
de potenciales evocados y de "artefacto" (parásitos
que acompañan a la evocación).
Es importante señalar que no es porque el
sueño es profundo, los umbrales del despertar elevados y el
trazo EEG mas lento, que la actividad psicológica interior
es menos rica.
.Fase 5.
En esta fase el sueño no es ni paradojal ni
específico de los movimientos oculares rápidos, aunque
en ella haya todo esto.
Es una fase en la que existe un trazo análogo
al nivel de la vigilia de la focalización de la atención.
Es paradójico ver como en el sueño
más profundo se dan los mismos trazos que en el más
alto nivel de la vigilia.
Esta fase, es efectivamente, muy importante en los
fenómenos de consolidación de la memoria, es decir,
en los tratamientos de la información. Esta es la fase más
lógica que hay. Es también la fase del sueño
estructurado, dramatizado y bien organizado.
Es importante saber que hay una constante a través
de todos los estados del sueño y de la vigilia: la conciencia.
La fase es considerada como la fase del sueño más profundo,
ya que es también la fase de la atonía muscular: una actividad
biológica característica de esta fase. Ni en los mayores
estados de relajación se puede esperar este descenso del tonus,
tal como aparece aquí.
Los fisiólogos comentan de esta fase: "es como si hubiese
un despertar, porque la actividad onírica está particularmente
bien organizada y estructurada".
Ocurre como si la energía se invirtiese, como se da la vuelta a
un guante y como si el sujeto, desconectado de lo real, solo estuviese
con el mundo imaginario.
Este "mundo imaginario" sería la transcripción
del lenguaje del tratamiento de información del que habla la psicología.
Este tratamiento de la información no se da solamente debido a
una casualidad
ancestral heredada genéticamente, un resultado del pasado y las
informaciones adquiridas ulteriormente sino que también es el fruto
de una prospectiva propia del individuo: el lenguaje de los deseos (3).
Para profundizar en estas nociones de ritmos cerebrales, sepamos que otros
investigadores KAMATSU A. y HIRAI T. (4) se han interesado por el ritmo
theta y han descubierto en los monjes zen que estando en meditación
profunda tienen un aumento importante de este tipo de ondas.
Un entrenamiento sistemático para producir ondas theta, en estado
de vigilia, revela que estas ondas están asociadas a los estados
de interiorización profunda, a una relajación del cuerpo,
de las emociones y los pensamientos, dejando así emerger el inconsciente
a la conciencia bajo la forma de repertorios de imágenes hipnagógicas.
En el curso de esta investigación numerosos sujetos aportaron experiencias
de interioridad asociadas al bienestar psicológico.
Estos investigadores concluyeron que las ondas theta, en mayor proporción,
llevaban a los sujetos a experimentar una nueva conciencia de su cuerpo
en relación con un total bienestar. Según ellos el ritmo
theta propicia una regeneración y mejoría física.
A nivel emocional constataron una mejoría de las relaciones con
los demás, una mayor apertura de espíritu.
Igualmente comprobaron, desde el punto de vista mental, la aparición
de nuevas ideas, del espíritu de síntesis, de deducción,
partiendo en su origen de una intuición inconsciente.
En la C.A.S., el Dr John Lilly señala que un estado de espíritu
hipnagógico, es decir, volcado al ensueño, así como
las imágenes mentales, el recuerdo, los destellos de conciencia,
son propios de la actividad theta.
El entrenamiento para llegar a la producción de ondas theta es
una técnica difícil:
- el sujeto tiende a dormirse.
- Es necesario estar tranquilo físicamente, y
también a nivel emocional e intelectual.
- condiciones que requieren una disciplina y un aprendizaje
de muchos años.
Pero para cualquiera que haya entrado en la C.A.S. sabe
que la tranquilidad física,
emocional o intelectual es una de las primeras consecuencias.
J.P. ZUBEK (5) ha constatado a través de sus investigaciones sobre
aislamiento sensorial que la emisión de ondas theta aumenta en
esas condiciones.
GARY STERN {6) según un estudio reciente que
realizó en la Universidad de Denver {Colorado). ha revelado que
después de una hora de aislamiento en una C.A.S.. las tasas de
ondas theta se elevan de forma significativa.
Todos los investigadores han subrayado un punto importante: normalmente
la aparición de ondas theta más allá de un cierto
umbral ha sido asociada al sueño, cosa que no ocurre en el caso
de la C.A.S. Lo que significa que este repertorio de imágenes hipnagógicas,
de ideas creadoras, de destellos de conciencia, así como sus efectos
beneficiosos sobre el cuerpo, las emociones y el espíritu, son
accesibles a aquellos que lo practican. Estas informaciones se producen
en estado de vigilia y permanecen accesibles también fuera de la
C.A.S. Lo que más llama la atención a aquellos que lo utilizan
es que sus sensaciones pueden expresarse en palabras y se pueden guardar.
Todo ello en un estado tal de relajación que permite la toma de
contacto con ellos mismos, a través de los pensamientos y sentimientos
que normalmente se ignoran.
También se puede notar que la actividad theta es predominante en
los niños. A medida que el niño crece, su ritmo theta disminuye
proporcionalmente al aumento del ritmo alpha hasta la edad de 10 u 11
años, en la que se encuentra establecido el esquema EEG de un adulto
normal con dominancia beta.
Las reminiscencias del niño son entonces asociadas inmediatamente
a un ritmo theta, como cuando el niño se encuentra totalmente absorto
en una actividad que le es propia y pierde contacto con el mundo exterior.
A propósito de este tema, otros investigadores han señalado
que muchos de los descubrimientos más innovadores resultan de este
repertorio de imágenes hipnagógicas, que se experimentan
en presencia de las ondas theta.
Para concluir este capítulo es necesario señalar que se
requieren un cierto tipo de condiciones en el sujeto en el que se va a
estudiar el EEG. Estas condiciones se pueden resumir en una sola: el estado
de relajación:
- es necesario que el sujeto esté en relajación
muscular. en reposo sensorial y mental.
- es también necesario que permanezca inmóvil
en una habitación oscura y silenciosa, fuera de las estimulaciones
exteriores y que se abstenga de todo esfuerzo intelectual.
Estas condiciones se consiguen en el interior de la CAS.
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