logotipo

img_google

ACTIVIDAD CEREBRAL E.E.G.

El E.E.G. es el registro en superficie de la actividad eléctrica espontánea de conjuntos celulares, esencialmente de las zonas corticales.

Esta actividad global se traduce por variaciones de potencial, unos rítmicos y constantes, otros transitorios.

La actividad de fondo de las células corticales es mantenida por excitaciones que vienen de los centros subyacentes y particularmente de la formación reticulada mesencefálica.

Hoy en día sabemos que toda sensación, ya sea visual, auditiva o táctil, desencadena una corriente bio-eléctrica o corriente de acción, que sube a lo largo de los nervios hasta el centro sensorial cerebral correspondiente. Se produce entonces una modificación de la actividad eléctrica espontánea que existe en el cerebro en reposo a causa de la llegada de otra corriente eléctrica que viene de los sentidos.

Encontramos así descritos los dos aspectos de la actividad eléctrica del cerebro:

- La actividad eléctrica espontánea, ritmo cerebral autónomo, que representa la pulsación sincrónica de millares de neuronas corticales.
- La actividad eléctrica provocada por los mensajes sensitivos llegados de la periferia.

Es importante resaltar que la actividad cortical varía en el curso de los diferentes estados de vigilia y sueño. Los trazos correspondientes a esos diferentes estados caracteriza lo que se llama "estados de vigilancia".

Variaciones del medio interior (ph, po2, pco2) modifican igualmente los trazos del E.E.G.:
- La vigilia activa se caracteriza por una actividad eléctrica cortical de frecuencia rápida y de baja amplitud. Lo esencial de las ondas es de tipo beta (15-30 ciclos/seg). La atención está volcada hacia el exterior, extra-epidérmica. El cerebro se ocupa de problemas específicos y concretos.
- La vigilancia difusa se caracteriza por una actividad de amplitud más elevada y de frecuencia más lenta (8-12 ciclos/seg).

Se llama ritmo alpha. Estas ondas están agrupadas en haces, en forma de husos.

El cerebro está alerta pero no concentrado. La mayoría de las personas producen ondas alpha cuando tienen los ojos cerrados, aunque sólo sea por un instante.

Generalmente, se asocian este tipo de ondas con la relajación y la calma.

  • En cuanto al sueño, del estado uno al estado cuatro, la actividad electroencefalográfica es cada vez más lenta y amplia. Estos cuatro estados representan grados cada vez más profundos de un sueño que se llama de ondas lentas. El estado cinco o sueño paradójico, se caracteriza por una actividad EEG rápida y de baja amplitud, poco distinguible del trazo de la vigilia.

A continuación resumimos sucintamente las diferentes fases del sueño:

  • .Fase 1.

    Es la fase de adormecimiento que da nombre a otro ritmo EEG, el ritmo theta, más lento que el alpha, y que corresponde a otros conjuntos cerebrales.

    Así pues, el ritmo theta surge y se compone con el ritmo alpha.

    Psicológicamente, hay todavía una actividad onírica, pero ésta va a ser mucho más discontinua, como más tarde en el sueño lento. Se trata de imágenes, algunas veces muy estructuradas o estructurales, geométricas (círculos, cuadrados), muy poco memorables, ya que si en ese momento uno se despierta, apenas tiene recuerdos de las últimas imágenes percibidas.

    La discontinuidad comienza a pesar de la persistencia de pequeñas secuencias de ritmo alpha.

    El enlenticimiento del trazo EEG durante esta fase corresponde entonces a la aparición de una onda theta (frecuencia de 4 a 8 ciclos/seg). A medida que el ritmo theta llega a ser preponderante en relación de la fase alpha, más se aborda la primera secuencia del sueño.

    .Fase 2.

    Es un estado de lo que se llama "sueño confirmado" y no hay lugar a confusión posible.

    Pero en lugar de constatar una disminución del trazo EEG, se ve, por el contrario, aparecer ondas de "husos de sueño", es decir, ondas sigma de 12 a 15 ciclos/seg (más rápidas que el ritmo alpha), que se distinguen muy bien de los "husos de ondas alpha". Hay, sin embargo, una persistencia de ondas de 3 a 6 ciclos/seg, más lentas y que confirman una bajada del ritmo EEG, de la vigilia hacia el sueño.

    Es necesario remarcar que las fases lentas del sueño son todavía mal conocidas y que no se sabe nada de las actividades psicológicas subyacentes.

    .Fase 3.

    Con esta fase aparecen nuevos ritmos EEG. Aparecen ondas delta más lentas aún que las theta e inferiores a 4 ciclos/seg, (0.5 a 3 ciclos/seg). Hay todavía en el curso de esta fase "husos" de sueño sigma (12 a 15 ciclos/seg).

    En este momento parece comenzar una fase de transición hacia el sueño llamado profundo.

    .Fase 4.

    Es la fase del sueño profundo.

    Esta denominación tiene un sentido psicológico, ya que cuanto más se desciende hacia la fase 5 del sueño, más elevados son los umbrales de percepción. En esta fase el despertar es difícilmente provocable.

    Los "husos" desaparecen a favor de las ondas delta que van a ocupar más de la mitad del trazo EEG, con algunas ondas más que nos son ni delta ni theta, mezcla de potenciales evocados y de "artefacto" (parásitos que acompañan a la evocación).

    Es importante señalar que no es porque el sueño es profundo, los umbrales del despertar elevados y el trazo EEG mas lento, que la actividad psicológica interior es menos rica.

    .Fase 5.

    En esta fase el sueño no es ni paradojal ni específico de los movimientos oculares rápidos, aunque en ella haya todo esto.

    Es una fase en la que existe un trazo análogo al nivel de la vigilia de la focalización de la atención.

    Es paradójico ver como en el sueño más profundo se dan los mismos trazos que en el más alto nivel de la vigilia.

    Esta fase, es efectivamente, muy importante en los fenómenos de consolidación de la memoria, es decir, en los tratamientos de la información. Esta es la fase más lógica que hay. Es también la fase del sueño estructurado, dramatizado y bien organizado.

Es importante saber que hay una constante a través de todos los estados del sueño y de la vigilia: la conciencia.
La fase es considerada como la fase del sueño más profundo, ya que es también la fase de la atonía muscular: una actividad biológica característica de esta fase. Ni en los mayores estados de relajación se puede esperar este descenso del tonus, tal como aparece aquí.
Los fisiólogos comentan de esta fase: "es como si hubiese un despertar, porque la actividad onírica está particularmente bien organizada y estructurada".
Ocurre como si la energía se invirtiese, como se da la vuelta a un guante y como si el sujeto, desconectado de lo real, solo estuviese con el mundo imaginario.
Este "mundo imaginario" sería la transcripción del lenguaje del tratamiento de información del que habla la psicología.
Este tratamiento de la información no se da solamente debido a una casualidad
ancestral heredada genéticamente, un resultado del pasado y las informaciones adquiridas ulteriormente sino que también es el fruto de una prospectiva propia del individuo: el lenguaje de los deseos (3).
Para profundizar en estas nociones de ritmos cerebrales, sepamos que otros investigadores KAMATSU A. y HIRAI T. (4) se han interesado por el ritmo theta y han descubierto en los monjes zen que estando en meditación profunda tienen un aumento importante de este tipo de ondas.
Un entrenamiento sistemático para producir ondas theta, en estado de vigilia, revela que estas ondas están asociadas a los estados de interiorización profunda, a una relajación del cuerpo, de las emociones y los pensamientos, dejando así emerger el inconsciente a la conciencia bajo la forma de repertorios de imágenes hipnagógicas.
En el curso de esta investigación numerosos sujetos aportaron experiencias de interioridad asociadas al bienestar psicológico.
Estos investigadores concluyeron que las ondas theta, en mayor proporción, llevaban a los sujetos a experimentar una nueva conciencia de su cuerpo en relación con un total bienestar. Según ellos el ritmo theta propicia una regeneración y mejoría física.
A nivel emocional constataron una mejoría de las relaciones con los demás, una mayor apertura de espíritu.
Igualmente comprobaron, desde el punto de vista mental, la aparición de nuevas ideas, del espíritu de síntesis, de deducción, partiendo en su origen de una intuición inconsciente.
En la C.A.S., el Dr John Lilly señala que un estado de espíritu hipnagógico, es decir, volcado al ensueño, así como las imágenes mentales, el recuerdo, los destellos de conciencia, son propios de la actividad theta.
El entrenamiento para llegar a la producción de ondas theta es una técnica difícil:

  • el sujeto tiende a dormirse.
  • Es necesario estar tranquilo físicamente, y también a nivel emocional e intelectual.
  • condiciones que requieren una disciplina y un aprendizaje de muchos años.

Pero para cualquiera que haya entrado en la C.A.S. sabe que la tranquilidad física,
emocional o intelectual es una de las primeras consecuencias.

J.P. ZUBEK (5) ha constatado a través de sus investigaciones sobre aislamiento sensorial que la emisión de ondas theta aumenta en esas condiciones.

GARY STERN {6) según un estudio reciente que realizó en la Universidad de Denver {Colorado). ha revelado que después de una hora de aislamiento en una C.A.S.. las tasas de ondas theta se elevan de forma significativa.
Todos los investigadores han subrayado un punto importante: normalmente la aparición de ondas theta más allá de un cierto umbral ha sido asociada al sueño, cosa que no ocurre en el caso de la C.A.S. Lo que significa que este repertorio de imágenes hipnagógicas, de ideas creadoras, de destellos de conciencia, así como sus efectos beneficiosos sobre el cuerpo, las emociones y el espíritu, son accesibles a aquellos que lo practican. Estas informaciones se producen en estado de vigilia y permanecen accesibles también fuera de la C.A.S. Lo que más llama la atención a aquellos que lo utilizan es que sus sensaciones pueden expresarse en palabras y se pueden guardar.
Todo ello en un estado tal de relajación que permite la toma de contacto con ellos mismos, a través de los pensamientos y sentimientos que normalmente se ignoran.
También se puede notar que la actividad theta es predominante en los niños. A medida que el niño crece, su ritmo theta disminuye proporcionalmente al aumento del ritmo alpha hasta la edad de 10 u 11 años, en la que se encuentra establecido el esquema EEG de un adulto normal con dominancia beta.
Las reminiscencias del niño son entonces asociadas inmediatamente a un ritmo theta, como cuando el niño se encuentra totalmente absorto en una actividad que le es propia y pierde contacto con el mundo exterior.
A propósito de este tema, otros investigadores han señalado que muchos de los descubrimientos más innovadores resultan de este repertorio de imágenes hipnagógicas, que se experimentan en presencia de las ondas theta.
Para concluir este capítulo es necesario señalar que se requieren un cierto tipo de condiciones en el sujeto en el que se va a estudiar el EEG. Estas condiciones se pueden resumir en una sola: el estado de relajación:

  • es necesario que el sujeto esté en relajación muscular. en reposo sensorial y mental.
  • es también necesario que permanezca inmóvil en una habitación oscura y silenciosa, fuera de las estimulaciones exteriores y que se abstenga de todo esfuerzo intelectual.

Estas condiciones se consiguen en el interior de la CAS.

Inicio