Los movimientos del terreno que se desarrollan en un depósito de suelo durante un terremoto pueden atribuirse en muchos casos principalmente a la propagación en sentido vertical de ondas de cortante desde la formación rocosa subyacente. Los métodos analíticos desarrollados para determinar bajo estas condiciones la respuesta del terreno a excitaciones sísmicas incorporan las características no lineales de la relación esfuerzo - deformación de los suelos [Schnabel et al., 1972] [Seed et al., 1970].
La aplicación de los métodos analíticos, en los cuales la restricción de propagación vertical de la onda está implícita, se justifica en las siguientes consideraciones [Martínez, 1977]:

La elección del método depende de la configuración del depósito de suelo [Seed, 1974]. Para casos en los cuales todas las fronteras de un depósito estratificado u homogéneo son esencialmente horizontales, el suelo puede tomarse como una serie de estratos semi-infinitos. Así, el análisis se reduce a un problema unidimensional. Esta técnica también es conocida como modelo de la viga cortante vertical [Dowrick, 1995].
Por otra parte, si el depósito presenta fronteras irregulares o inclinadas, se requiere aplicar un procedimiento que tenga en cuenta los aspectos bidimensionales del problema. Un método apropiado es el de Elementos Finitos.
El análisis de la respuesta del terreno como un sistema unidimensional es aplicable al estudio del comportamiento de los suelos de Managua por cuanto los materiales del grupo Managua, que sobreyace al grupo Las Sierras, se presentan en capas bien definidas y sus límites son esencialmente horizontales.
Existen dos métodos de análisis basados en estas condiciones, uno basado en la solución continua de la ecuación de la onda en el campo de la frecuencia y otro en el cual el depósito de suelo está representado por una serie de masas concentradas conectadas a resortes [Seed, 1974]. Ambos métodos dan los mismos resultados, y se ha comprobado que sus resultados están en razonable acuerdo con observaciones de campo [Schnabel et al., 1972] [Seed, 1974].
Cualquiera que sea el método que se aplique, será posible hacer evaluaciones razonablemente buenas de las características del movimiento de la superficie del terreno si las propiedades de los suelos han sido evaluadas correctamente y los movimientos de la base lo han sido con cierta precisión.
El procedimiento analítico basado en este método, incorporando el comportamiento no lineal del suelo, supone los pasos siguientes [Schnabel et al., 1972] [Seed, 1974]:
El análisis dinámico se realizó por medio del programa SHAKE91. Está basado en la solución continua de la ecuación de la onda, adaptada para usar con movimientos transitorios por medio del algoritmo de la Transformada Rápida de Fourier (Fast Fourier Transform).
Las propiedades de los suelos que el programa usa son lineales equivalentes con un procedimiento iterativo para obtener propiedades que sean compatibles con las deformaciones desarrolladas en cada estrato [Schnabel et al., 1972].
Otra ventaja, que se deriva de la técnica de la función de transferencia, es que los movimientos en el basamento pueden estimarse con facilidad a partir de los movimientos en la superficie, que son los que normalmente se registran. Constituye así una fuente útil de datos de inducción en el lecho rocoso de otro sitio [Dowrick, 1995].
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Última actualización: lun, 14 mar 2005