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                                                     OBSERVACION DE JUPITER




Júpiter aparece a simple vista como una "estrella" blanca y brillante que se desplaza lentamente a lo largo de la eclíptica, la cual recorre en unos 12 años. Es el mayor de los gigantes gaseosos y el planeta más cambiante que puede observarse con telescopio. Ofrece un espectáculo de nubes en variación continua a medida que rota en menos de 10 horas. Al igual que Marte, Júpiter recompensa a los observadores pacientes.

Júpiter consiste casi todo en hidrógeno, y la "superficie" que vemos corresponde a la cima de las nubes que pueblan una atmósfera profunda agitada por el calor interno. Los colores que se aprecian en las bandas observables con telescopios pequeños se deben a compuestos de azufre y fósforo. La rauda rotación joviana deforma los rasgos nubosos en sentido este-oeste hasta formar bandas paralelas al ecuador, a la vez que induce la forma marcadamente oval del planeta.  Las zonas de colores claros corresponden a nubes ascendentes altas y frías, mientras que los cinturones oscuros marcan áreas más cálidas con corrientes descendentes.

Los cinturones ecuatoriales norte y sur son los menos variables, aunque todos cambian de intensidad y posición. Muestran coloraciones sutiles (marrones, canelas, amarillos, anaranjados y sombras de gris azulado) que destacan más con filtros azules (como los kodak Wrattem 80A u 82A), amarillos o naranjados (12 o 21).

El rasgo individual más célebre de Júpiter es la Gran Mancha Roja, un remolino enorme y turbulento situado justo por debajo del cinturón ecuatorial sur y que se observa desde hace al menos 300 años. Cambia de color y tamaño, quizás en respuesta a la actividad solar, en cuyos máximos se muestra más rojiza. Cuando la Gran Mancha Roja se aprecie muy pálida, puede buscarse el hueco que induce a las nubes que la rodean.

Júpiter es un buen modelo para dibujantes. Antes de empezar conviene contemplar el planeta durante varios minutos para captar los cinturones y zonas. Al empezar el dibujo hay que trazar los rasgos principales en unos 10 minutos, puesto que la rotación joviana altera sus posiciones con rapidez. A continuación pueden completarse los detalles.






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