La
procesionaria del pino Thaumetopoea pityocampa (Denis y Schiffermüller)
es una plaga común en nuestros bosques de pinos. También son hospedantes de
nuestros cedros.
El daño característico que produce es la defoliación que generalmente no mata
al árbol pero si lo puede debilitar en gran medida facilitando así el ataque
por parte de otros enemigos. Además los estados inmaduros de la procesionaria
(orugas), poseen pelos urticantes que dispersan cuando son molestadas produciendo
irritación en piel y mucosas.
Para combatir a esta plaga es fundamental conocer su ciclo biológico: Dependiendo
de la climatología, a mediados o finales de verano la mariposa de la procesionaria
realiza la puesta en las acículas de los pinos. Al cabo de un mes nacen las
orugas que se agrupan en los característicos bolsones.
En invierno, a la caída del sol, las orugas entran en actividad y comienzan
su marcha en busca de comida de una manera alineada.
Cuando han terminado de alimentarse o cuando el frío de la noche es considerable
las procesionarias vuelven al bolsón.
A finales de invierno bajan del pino para enterrarse en el suelo con el fin
de transformarse en mariposas.
A mediados o finales de verano la mariposa emerge y tras la cópula se produce
una nueva puesta.
El modo de control de esta plaga se puede realizar de distintas maneras:
Mediante tratamientos químicos: Se han utilizado distintos compuestos como
el triclorfon, diflubenzuron (inhibidor de crecimiento)
Mediante el uso del insecticida biológico Bacillus thuringiensis que por ingestión
mata a los estados inmaduros.
Mediante la corta, recogida y quema de bolsones
Mediante abatimiento de bolsones con escopeta
En el bosque existen parásitos y depredadores que atacan a estas poblaciones:
Como parásitos actúan algunos dípteros e himenópteros
Como depredadores actúan hormigas, avispas, carboneros, herrerillos, abubillas, urracas, cuervos y críalos. Todos ellos atacan generalmente a las orugas
LA PROCESIONARIA