Los cactus - cactáceas
- se desarrollan en lugares muy secos y calurosos, con precipitaciones anuales
medias inferiores a 200 mm y con temperaturas superiores a 45 ºC.. Para poder
sobrevivir a estos lugares tan extremos han tenido que adaptarse. entre las
adaptaciones más importantes mencionaríamos las siguientes:
- Suculencia:
Es la capacidad de los tejidos de acumular agua. Como las lluvias en los
lugares donde habitualmente crecen los cactus son muy esporádicas, estas
plantas se ven en la necesidad de almacenar en sus tallos gran cantidad
de este líquido al que pueden recurrir en los periodos de sequía.
- Espinescencia foliar:
Es la transformación de hojas en espinas, salvo en Pereskia y Pereskiopsis.
Con ello se reduce la evaporación y se protege del ataque de los animales.
Quienes en muchos casos se ven obligados a aprovechar aquellas partes más
vulnerables, como los frutos o las semillas. De esta manera, estas plantas
aseguran además la dispersión de la especie.
- Pubescencia:
La aparición de pelos en algunas de estas plantas responde tanto al deseo
de reflejar los rayos solares, para evitar la deshidratación o protegerse
de las quemaduras, como a la intención de protegerse de las bajas temperaturas
nocturnas. Especies con pubescencia suelen vivir habitualmente en lugares
elevados donde se producen grandes contrastes térmicos entre el día y la
noche.
- Adaptaciones radicales:
Dadas las peculiares condiciones en que se producen las lluvias, los cactus
han desarrollado un sistema radical muy peculiar. Sus raíces son poco profundas
pero, como tienen que absorber el máximo volumen de agua de la lluvia en
poco tiempo (agua de lluvia), las raíces aunque poco profundas, se extienden
mucho en longitud.