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 LOS INCENDIOS DEL MES DE AGOSTO "DEVORARON" GALICIA

Los vientos cálidos y secos del nordeste (conocidos en la lengua gallega como "o nordés"), favorecidos por el ascenso latitudinal del anticilón de las Azores y el intenso calor de mediados del mes de agosto de este año, han creado las condiciones idóneas para que una vez más se reprodujeran las oleadas de incendios que vienen sucediéndose anualmente en esta comunidad autónoma del estado español. Más de una veintena de aviones y helicópteros, así como medios humanos y vehículos terrestres no han sido capaces de evitar que imnumerables incendios, iniciados muchas veces simultáneamente en distintos sitios, arrasaran gran parte de las masas arbóreas de la franja costera de las provincias de A Coruña y Pontevedras, así como los alrededores de ciudades como Vigo, Ourense, Santiago de Compostela y Ferrol, además de zonas de tradición forestal como el sureste de la provincia de Ourense y la sierra de Suído en la frontera entre las provincias de Pontevedra y Ourense. En la fotografía de la Agencia Espacial Europa publicada en el Semanal del 13 de agosto de 2006 puede verse desde varios kilómetros de altura las columnas de humo que se dirigen desde tierra hacia el océano Atlántico.

Al final del mes de agosto pueden destacarse tres datos:

- Hetáreas quemadas:  78000 según el gobierno de la comunidad autónoma (134000 según Greenpeace).

- Número de personas detenidas por supuesto actos de incendio intencionado: 29.

- El 85% de los incendios han sido intencionados. La intencionalidad se sospecha que podría estar ligada a intereses urbanísticos o del sector maderero, de cambio de uso del terreno y, aunque no está probado, a revanchas de índole vecinal, laboral y/o política. El resto de los incendios pueden acharse a la fatal combinación de terrenos sin desbrozar con descuidos en actividades turísticas y la falta de planificación de las adecuadas medidas de seguridad en la quema de rastrojos o en las labores agrícolas.

Las consecuencias para un país con un sector agrícola de gran peso en su económia pueden ser fatales si no se reciben las adecuadas ayudas para compensar las pérdidas así como para evitar la posible fuerte erosión del suelo por las primeras lluvias de otoño. En este sentido, tanto el gobierno autónomo como el central han respondido prontamente, estando trabajándose en la actualidad en la construcción de diques con los propios materiales quemados en las zonas devastadas así como en la plantación de gramíneas y especies arbóreas de rápido enraizamiento para evitar la perdida de la capa superficial del suelo y su arrastre hasta las rías del litoral, lo que ocasionaría un daño añadido muy importante en las zonas de marisqueo, cultivos marinos y pesca.

La ciudad de Santiago de Compostela, rodeada por el fuego en las direcciones norte y oeste.

Foto de Miguel Souto, publicada en La Voz de Galicia el día 8 de agosto.

El monte Louro en llamas, paraje natural perteneciente a los espacios protegios de la Red Natura 2000 y uno de los Lugares de interés comunitario de escogidos para su preservación en Galicia.

Foto de Carmela Queijeiro, publicada en La Voz de Galicia el día 9 de agosto.

El monte Castrove de la provincia de Pontevedra, totalmente calcinado.

Foto de Martina Miser, publicada en La Voz de Galicia el día 11 de agosto.

Montes de la localidad de Avión, al sureste de la provincia de Ourense.

Foto de Santi Amil, publicada en La Voz de Galicia el día 13 de agosto.