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DÍA MUNDIAL FORESTAL: LOS BOSQUES SOSTENIBLES |
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El diario “El País” del día 21 de marzo nos recuerda la fijación de esta fecha como “el día mundial forestal” como apoyo a la idea de bosques sostenibles, tan necesaria ante la deforestación creciente en casi todo el mundo. Según Greenpeace, cada año la superficie arbolada del mundo disminuye en nueve millones de hectáreas de árboles, una superficie equilavente a la de Portugal. Esta preocupación es la que ha llevado a la estrategia de una silvicultura más acorde con la conservación de los bosques, en la que se tienen en cuenta básicamente los siguientes factores: cortas controladas en las que existe una renovación similar o mayor a la masa de árboles talados, prevención de incendios principalmente a base de limpieza de los montes, y conservación de los ecosistemas característicos de cada región. En España la industria forestal es todavía minoritaria: en el año 2001 se produjeron 14 millones de metros cúbicos, casi todos de pino y eucalipto, por valor de unos 800 millones de euros. A esto hay que añadir el consumo en nuestro país de madera cortada ilegalmente en las selvas de países tropicales como Brasil, Camerún Costa de Marfil e Indonesia, por un valor aproximado de unos 620 millones de euros. Estas talas ilegales suponen una gran pérdida económica para los países productores, al no estar sometidas a los impuestos y controles correspondientes, además de suponer una seria amenaza para la conservación de esos bosques, la biodiversidad y el empleo local. Hay que destacar el hecho de que gran parte de estas talas ilegales se realizan para obtener pasta para papel higiénico, pañuelos y servilletas de usar y tirar, siendo este el destino de los árboles milenarios predominantes en esas selvas, y que se conocen como “bosques primarios”. En lo que concierne a Galicia, se sabe que existe hoy día una superficie arbolada de algo más de 1.4 millones de hectáreas con unos 688 millones de árboles, lo que supone un aumento aproximado de un 40 % respecto a la situación de hace diez años. Las principales especies del bosque gallego y su superficie relativa se expresan en la siguiente tabla:
Entre toda esta masa forestal, destacan unos 300 ejemplares de árboles por su edad, tamaño o historia. Precisamente éste ha sido el tema de la obra publicada en 2003 por Carlos Rodríguez Dacal y Jesús Izco con el título “Árboles monumentales en el patrimonio cultural de Galicia”, publicada por la Consellería de Cultura de Galicia. Entre ellos podemos destacar los cuatro ejemplares siguientes, cuyas fotos hemos tomado de la edición del 20 de marzo del diario “El Correo Gallego” con sede en Santiago de Compostela: • Carballo de Cartelos: es el rey de los carballo gallegos, siendo posiblemente el más alto, con 35 metros, y con anillo que en su base llega a los 12 metros. Está situado en una finca de Carballedo, provincia de Lugo. Es el árbol más viejo de Galicia, superando los 500 años. • Castaño de A Capela: situado en Baamonde, cerca de Begonte, provincia de Lugo, al lado de la Casa Museo del escultor Víctor Corral. • Eucalipto “Avó de Chavín”: es el árbol más alto de Galicia y de España, de unos 70 metros de altura. Se encuentra situado en la ribera del río Landro a su paso por el souto de Retorta en Viveiro, provincia de Lugo. Fue plantado por un catalán después de 1880 y ahora tiene una masa forestal aproximada ceracana a los 9.000 metros cuadrados. • Sobreira de Balboa: se trata de un alcornoque situado en Baloca, localidad del ayuntamiento de A Estrada, provincia de Pontevedra. Tiene más de 500 años y aún resiste el paso del tiempo a pesar de un incendio reciente. Las sobreiras ocupaban un área mucho mayor de la actual en Galicia en tiempos pasados, quedando hoy en día reducidas al área sureste correspondiente al dominio climático de la región biogeográfica mediterránea. Para averiguar qué árbol es el más viejo de Galicia, hay que escoger entre los carballos, castaños, sobreiras (término gallego del alconoque) y tejos. En ningún caso parece que alguno de ellos alcanza el milenio, pero sí varios sobrepasan los quinientos años, como es el caso de tres de los cuatro citados arriba. De todas formas, la singularidad de un árbol no sólo viende determinada por su tamaño o por su longevidad, sino que en muchos casos es su relación con la historia de su entorno. Así, por ejemplo, en la casa museo de la poetisa gallega Rosalía de Castro existe un famosa higuera nombrada en sus famosos versos “hortiña que quero tanto/figueiriñas que prantei”. Otra renombrada higuera es la del Meco en O Grove, suspendida en la piedra y heredera de otra higuera situada allí mismo y de la que colgaron al religioso El Meco, dando apelativo a esta localidad. El ilustre escritor gallego Padre Sarmiento habla del monumental carballo de la capilla de Santa Margarita en Mourente, pronvinica de Pontevedra, como una planta venerada a la que los vecinos ni siquiera practicaban podras salvo las imprescindibles, existiendo la leyenda de que las promesas hechas bajo su copa no pueden romperse nunca. Existen muchos casos de especímenes de carballos a los que la tradición les atribuye propiedades curativas (como uno de Vimianzo que puede curar las hernias de los niños) o incluso casamenteras (como el caballo de San Antonio en Vilardefrancos, cerca de Carballo). Existen en Galicia muchos más árboles de renombre y de porte hermoso como el metrosidero de A Coruña, el olivo de Vigo, las secuoyas del pazo de Soutomaior, entre otros. |