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Péndulo de Foucault

Péndulo de Foucault en el Panteón de París 

Introducción

En 1851 el científico francés León Foucault realizó un experimento en el Panteón de París que puso de manifiesto la rotación terrestre. Se dispuso un enorme péndulo esférico de 28 Kg colgado de un cable de longitud R = 67m acabado en una punta que trazaba sus oscilaciones sobre un lecho de arena. Se apartó el péndulo de la posición de equilibrio estable y se sostuvo inmóvil mediante una cuerda, a la que se aplicó una llama, hasta que se rompió y el péndulo comenzó a oscilar. Si la superficie terrestre constituyese un sistema de referencia inercial, entonces, dado que la constante de velocidad areolar C del péndulo esférico sería nula, el movimiento acontecería en un plano j = cte permaneciendo sobre una circunferencia vertical oscilando como un péndulo simple. Sin embargo, se observó que tras unas pocas horas, los trazos sobre la arena evidenciaban un giro constante del plano de oscilación, es decir, un crecimiento continuo de j, observable tras pocas horas de movimiento. Este comportamiento era el predicho suponiendo que la superficie terrestre giraba y constituía un sistema no inercial. A continuación se presenta el modelo correspondiente, estudiando el comportamiento del péndulo de Foucault con varias condiciones iniciales de movimiento.

 

 Historia

Se dice que el invento del péndulo de Foucault es un producto de la casualidad. Cuando en 1848, Leon Foucault trabajaba en su taller intentando acoplar una pesada barra metálica a un torno, mientras era sostenida mediante un cable de acero, Foucault reparó en una curiosa propiedad. El conjunto del cable más la barra formaba un péndulo, que oscilaba en un plano vertical el cual permanecía invariable (aparentemente invariable en intervalos de tiempo de unos minutos). Foucault observó que este plano se mantenía incluso rotando el sistema de sustentación del cable, lo que marcaba una diferencia entre el sistema tierra y el sistema que giraba con el sistema de sustentación: para el primero se conservaba el plano de oscilación del péndulo y para el segundo, no.

 

León Foucault

La experiencia parecía indicar que el plano de oscilación sólo se conservaría para sistemas de referencia inerciales, lo cual predecía que, dado que la tierra también gira (lentamente), podría detectarse el cambio del plano de oscilación de un péndulo respecto a la tierra, si se proveen las condiciones necesarias de observación.

Foucault construyó sucesivamente dos péndulos: uno de dos metros en su taller y posteriormente uno de once metros en el Observatorio de París, observando una rotación en sentido horario del plano de oscilación. Entonces, se le encargó la construcción de algo más espectacular para la Exposición Universal de París. Foucault montó un péndulo de 67 metros en el Panteón de París (también conocido como Iglesia de Santa Genoveva). Usó una bala de cañón de 28 Kg a la que soldó una fina punta metálica. Suspendió el péndulo de la cúpula y esparció una capa de arena en el suelo, para que la punta marcara la posición del péndulo de una manera trazable. Protegió con una barandilla circular una zona de unos cinco metros de diámetro en la que llevar a cabo las oscilaciones, y puso en marcha una serie de demostraciones públicas. En ellas, el péndulo era separado de la posición inferior y retenido mediante una cuerda, que le impedía caer. Al comienzo de la demostración, se prendía la cuerda, que cuando se había quemado lo suficiente se rompía, iniciando la oscilación del péndulo. Al cabo de unos minutos, se podía percibir el progresivo regruesamiento de la traza de la punta del péndulo sobre la arena. Pasadas horas, la anchura del sector circular era de unas decenas de grados. 

El éxito de este experimento, llevó a Foucault a idear otros similares, como el del giróscopo que también originó una demostración pública en 1860 (aunque sin el éxito o la espectacularidad del péndulo). 

Actualmente existen réplicas del experimento del péndulo en numerosas instituciones públicas o privadas, como museos, universidades, etc. En la imagen inferior se muestra un péndulo de 25 m de longitud que se encuentra en el edificio de las Naciones Unidas, obsequio de Holanda en 1955. Este péndulo se encuentra sostenido del techo mediante de una junta cardan que permite cualquier orientación del cable respecto al techo, impidiendo su torsión. Tiene un electroimán en su base, encargado de suministrar la energía que se pierde por fricción.

Péndulo de Foucault en el vestíbulo de la Asamblea general de la ONU

 

 

Péndulo actual en la Academia de Ciencias de California

 

2  Ecuaciones del movimiento

Se utilizará un sistema de referencia cartesiano, con tercer eje vertical ascendente, primer eje hacia el sur y origen en el centro del péndulo esférico (en el punto fijo del cable). Se aplica el teorema de la energía cinética , teniendo en cuenta las fuerzas reales (atracción newtoniana más reacción normal) y las de inercia y recordando que

A + Farr = -mgk
con lo cual
d T
dt
= -mgk v + N ·v + Fcor ·v
donde los dos últimos productos escalares son nulos.
d T
dt
= - mg k ·v = -mg d z
dt
Þ T+mgz = E
Por otra parte, si se aplica el teorema del momento cinético áxico respecto al eje cilíndrico, se tiene, teniendo en cuenta
d Lz
dt
= (r, Fcor,k) = -2mw ê
ê
ê
ê
ê
ê
ê
x
y
z
.
y
 
sen l
- .
x
 
sen l- .
z
 
cosl
.
y
 
cosl
0
0
1
ê
ê
ê
ê
ê
ê
ê
si se desprecia la componente vertical de la velocidad, dado que el péndulo se mueve cerca del punto inferior, se tiene
d Lz
dt
= - 2 m wsen l(x .
x
 
+ y .
y
 
) = -mwsen l d r2
dt
es decir
m r2 .
j
 
+ m r2 wsen l = cte Þ r2( .
j
 
+ wsen l) = C
El sistema de ecuaciones obtenido
ì
ï
ï
í
ï
ï
î
T+mgz
=
E
r2( .
j
 
+ wsen l)
=
0
(0.1)
permite determinar la evolución del punto sobre la superficie esférica.

3  Pequeñas oscilaciones

En lo que sigue se supondrá que las condiciones iniciales de movimiento del péndulo le confieren una energía pequeña de modo que las oscilaciones subsiguientes permanezcan en el entorno del punto inferior con una velocidad pequeña. Concretamente, las condiciones iniciales cumplirán que

lo cual garantiza, dada la conservación de la energía

1
2
m v2 + mgz = E Þ v2
2gR
+ z+R
R
= v02
2gR
+ z0+R
R
<< 1
con lo que
"t     z + R
R
<< 1    Ù    v2
2gR
<< 1
es decir, las condiciones iniciales de pequeñas oscilaciones garantizan que éstas se mantienen en todo el movimiento. Dado que el punto material se mueve en las cercanías del punto inferior z = -R, las posibles variaciones de z son mucho menores que las de x,y, por lo que se estudia el movimiento proyectado sobre el plano xy.

4  Caso en que r0 = 0

Si se pone en marcha el péndulo desde la posición inferior, con una cierta velocidad que no le permita abandonar las proximidades de dicho punto (primera ecuación de 1), la segunda ecuación de 1 establece que

r2( .
j
 
+ wsen l) = r02( .
j
 

0 
+ wsen l) = 0
con lo que
.
j
 
= -wsen l
es decir, el plano de oscilación gira en sentido horario en torno a la vertical (visto desde arriba), con una velocidad constante e igual a wsen l.

5  Caso en que v0 = 0

En este apartado se estudia el movimiento cuando en el instante inicial la velocidad es nula y la posición inicial no es la inferior, aunque está próxima a ella. La primera ecuación de 1 en polares , despreciando la componente vertical de la velocidad, es

1
2
m ( .
r
 
2
 
+ r2 .
j
 
2
 
) + mgz = E
o bien, utilizando la aproximación
z = - (R2 - x2-y2)1/2 » -R + x2+y2
2R
se puede escribir
1
2
m ( .
r
 
2
 
+ r2 .
j
 
2
 
) + mg r2
2R
= E¢
se define ahora el sistema de Foucault SF como aquél que gira respecto a la tierra con una velocidad angular wsen l en torno a la vertical y con sentido horario visto desde la parte superior. En este sistema las coordenadas polares rf,jf se relacionan con las coordenadas polares respecto a la tierra r,j mediante las ecuaciones
rf = r
.
j
 

f 
= .
j
 
+ wsen l
En este sistema la ecuación de la energía se escribe
1
2
m ( .
r
 
2
f 
+ rf2 ( .
j
 

f 
- wsen l)2 ) + 1
2
g
R
rf2 = E¢
y dado que la ecuación del momento cinético queda
r2f .
j
 

f 
= C
se deduce que
Tf + 1
2
( g
R
+ m w2sen 2l) rf2 = E¢+ 1
2
m C wsen l = Ef
con lo que, para el sistema de Foucault, el péndulo se mueve bajo la acción de una fuerza central (se verifica la ley de las áreas) y elástica de constante
k = ( g
R
+ m w2sen 2l) » g
R
con lo que las ecuaciones diferenciales que rigen su evolución son
ì
ï
ï
í
ï
ï
î
m ..
x
 

f 
=
- m g
R
xf
m ..
y
 

f 
=
- m g
R
yf
con las condiciones iniciales dadas en este apartado, la solución es
xf = r0 cos( g
R
)1/2 t
yf = r0 wsen l( R
g
)1/2 sen ( g
R
)1/2 t
que define una oscilación elíptica de pulsación ( g/R)1/2 y semiejes relacionados mediante
b
a
= wsen l( R
g
)1/2 » 0
es decir, se tiene oscilaciones que parecen ser planas, con el plano de oscilación girando con el sistema de Foucault

Arte Zahorí y Radiestesia



El origen del Arte Zahorí es tan desconocido como la Geomancia Se sabe que fue practicado por la cultura egipcia de los tiempos piramidales y consiste básicamente en sensibilizar el cuerpo humano a las energías sutiles, tanto bioenergías (del ser humano) como telúricas (de la tierra). A través de la historia, el Zahorismo ha sido utilizado para muchos propósitos, básicamente para la búsqueda de diversos objetos y materiales. Ha sido empleado por ejércitos, compañías mineras, petroleras, buscadores de agua, y hasta por arqueólogos (1), con éxito demostrado. Hoy día se puede observar un resurgimiento de esta actividad.

 El zahorí utiliza un bastón, vara o péndulo, de la misma forma que los geomantes chinos utilizan su Lo P'an, la brújula del geomante. Un zahorí puede, por ejemplo, sostener su péndulo de cristal sobre un mapa o un terreno y, sin movimiento aparente de su mano, el péndulo señalará un lugar determinado en respuesta a la pregunta que había formulado interiormente el zahorí. O puede ocurrir también que el péndulo comience a dar vueltas en el sentido de las agujas del reloj para indicar una corriente positiva o un "Sí" como respuesta o bien en sentido contrario a las agujas del reloj para indicar "No". Pero aquí la geomancia se convierte más en un arte intuitivo o psíquico que en una ciencia.

El arte Zahorí, así como la geomancia, es una práctica en que se considera la energía telúrica, las energías sutiles del ser humano (bioenergía) y sus interrelaciones. Estas prácticas eran consideradas como mágicas, pero hoy sabemos que consistían en técnicas específicas y sencillas que desconoce o no acepta la ciencia oficial. Lo que se conoce en la actualidad al respecto se debe en gran parte a la tradición Maestro- Discípulo. La aplicación actual de estas técnicas viene a ser, en palabras de Román Cano, "la recuperación de un arte prácticamente perdido, pero no totalmente olvidado".

En nuestros días, la práctica y técnicas de detección de energías sutiles, y telúricas en particular, se agrupan dentro de un campo denominado Radiestesia (se conoce también con otros nombres como Rabdomancia y, en inglés, como "Dowsing"). Radiestesia significa etimológicamente sensibilidad a las radiaciones. Los métodos radiestésicos no sólo hacen uso de las antiguas artes Geománticas y Zahoríes, también involucran investigaciones y tecnología de vanguardia, aplicándose en el campo de la medicina (alternativa), ayudando a la detección de enfermedades, así como también en el novedoso campo de la geobiología y la arquitectura bioarmónica, ayudando, entre otras cosas, a la determinación de los sitios adecuados de construcción, y para la creación de hábitats armónicos y saludables.

Las energías sutiles son energías que hasta el momento no se pueden captar comúnmente con los cinco sentidos y, por lo general, ni con instrumentos de medición tradicionales (como es el caso de las telúricas). El instrumento utilizado para esta detección es el hombre mismo, el cual de alguna manera inexplicada hasta el momento, puede captar inconsciente o subjetivamente dichas energías sutiles. Parece ser que la captación se evidencia mediante reflejos corporales o movimientos micromusculares, que al ser poco perceptibles, requieren de dispositivos amplificadores para poder ser cuantificados.

Estos dispositivos amplificadores consisten en herramientas sencillas hechas de alambre de diversos materiales o ramas de árboles, que se configuran generalmente en forma de varillas en " L" o en " V". También se utilizan con mucha frecuencia los péndulos, que consisten en un pequeño peso sostenido en equilibrio neutral, al final de un trozo de cordel descendente en forma vertical. El Dr. Hartmann diseñó sus propias varillas (que llevan su nombre) con las que cualquier persona instruida en su manejo puede detectar la presencia y la dirección de las linesa H  (Hartman)

Zahoríes, geomantes y radiestesistas en general han encontrado que las corrientes telúricas describen diversos patrones además de las paralelas, entre los cuales están principalmente las ondulaciones y espirales.


(1) Sobre el uso del Arte Zahorí en la arqueología cabe destacar dos referencias: Se menciona como técnica en "Understanding Archaelogical Excavation" de Philip Barber (Batsford 1986), y se examina con perspectiva histórica la asociación entre zahorismo y arqueología en la obra "Dowsing and Archaelogy", de Tom Graves (Turnstone Press, 1980). 

La Red Hartmann



Lo primero que se aprende al iniciarse en la radiestesia es que todos los cuerpos emiten unas ondas o radiaciones que el instrumento radiestésico traduce mediante una serie de movimientos. Los radiestesistas, en su afán por catalogar cuanto se ponía bajo su péndulo o varilla, fueron clasificando todos los cuerpos según sus radiaciones, llegando al extremo de afirmar que cada persona, enfermedad, medicamento u objeto, emite ondas particulares. No es de extrañar, entonces, que intentaran hallar la radiación de cualquier anomalía detectada en uno u otro lugar. Así fue como percibieron reacciones con sus instrumentos en el emplazamiento de las camas de algunos enfermos, y comprobaron que al hacerles desplazar la misma, o cambiar de habitación, se conseguían abundantes casos de mejoría y curación. Las radiaciones causantes de dichas perturbaciones fueron llamadas "ondas nocivas".

 Los primeros en hablar del tema fueron los franceses; entre otros muchos cabe señalar al abate Mermet, A. Bovis, J. Martial, Chaumery, A. de Bélizal, L. Turenne y Enel. En Alemania, destacaron Kritzinguer y Gotsche primero, y luego Von Pohl, cuya obra "Erdstrahlen als Krankheitserreger" (Los rayos terrestres como causa de las enfermedades), publicada en 1932, encontró amplio eco en todos los países.

Las primeras observaciones científicas sobre las influencias nocivas de los suelos de las habitaciones, y las perturbaciones que provocan, se atribuyen a un sabio inglés, el doctor Haviland, quien a finales del siglo pasado presentó varios de sus trabajos a la Sociedad de Medicina de Londres. Apenas le hicieron caso.

En el periodo de entreguerras, un ingeniero francés apasionado por la radiestesia, Henri Mager, percibió la existencia de un determinado tipo de radiación en el suelo de algunos terrenos. Constató que formaban como una "red" de mallas relativamente regulares y que su máxima intensidad se centraba en los puntos de intersección de las líneas de la red. Mager limitó sus investigaciones a determinados lugares: suelos muy mineralizados, arcillosos o que presentaban excesos de agua. Fue el doctor Peyré, un médico del municipio francés Bagnoles-de-L'Orne, apasionado por la radiestesia, quien enunció la hipótesis según la cual esa cuadrícula energética circundaba todo el planeta:

Se trata de una radiación norte-sur, aparentemente magnética y causada por el magnetismo terrestre, y una radiación este-oeste, perpendicular a la primera y de apariencia eléctrica. Son radiaciones rectilíneas, por lo que no pueden ser debidas a distintas influencias telúricas, como la composición del suelo o a presencia en el subsuelo de fallas o corrientes de agua subterráneas, que son siempre sinuosas y surcan la corteza terrestre siguiendo un recorrido variable, en función de los accidentes del suelo. (Esas nuevas radiaciones) cubren nuestra esfera de una red que marca zonas cuadradas neutras, compartimentando el suelo y elevándose en la atmósfera, entrecruzándose en dirección norte-sur y este-oeste... 

Payré efectuó todas las comprobaciones necesarias, llegando incluso a organizar un crucero, para demostrar la validez de su teoría sea cual fuere la longitud y la latitud del lugar. En un experimento público efectuado el 25 de abril de 1937, demostró que en los puntos de intersección de las líneas de la red que había detectado, los vegetales se comportaban anormalmente.

Peyré realizó idénticas constataciones en los hombres y los animales; sospechó que hay una relación entre la radiación y el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. En Auteuil, fue enviado a una edificio en el que había dos casos de cáncer, en dos viviendas diferentes del primer piso. Dió exactamente sobre la mitad de una cama en la que había habido un caso de cáncer abdominal, y en la cabecera de otra cama donde había fallecido una persona afectada de una cáncer en la garganta. Para verlo, bastó con prolongar las líneas norte-sur y oeste-este situadas en el exterior del edificio.

El doctor Peyré hizo escuela, aunque sus sucesores fueron a veces injustos con él. Sus conclusiones fueron incompletas y no siempre formuló las cosas con el adecuado vocabulario científico, no obstante puede ser considerarlo uno de los principales precursores de la geobiología moderna.

Sin embargo, el verdadero emprendedor de las investigaciones sobre esta red de energía fue un médico alemán, el doctor Ernst Hartmann. El Dr. Hartmann laboró por más de diez años en el estudio de las influencias del medio ambiente en el hombre, principalmente las del subsuelo. En 1935, tras numerosas experiencias efectuadas en la ciudad en la que ejercía, llegó a la conclusión de que la salud física y mental de una persona depende del lugar en el que vive, duerme y ejerce su actividad. Junto con un equipo de físicos y médicos, y tras numerosos experimentos, concluyó que "la tierra está recubierta por una red global de ondas fijas que parecen ser producidas por una radiación terrestre que proviene del interior del planeta y que se ordena en forma de retícula al atravesar las capas de la corteza terrestre"(1). El Dr. Hartmann y su equipo midieron la resistencia del cuerpo humano y las variaciones que ésta experimentaba al desplazarse una persona dentro del área estudiada. Se encontraron así puntos donde se registraban alteraciones bruscas en las mediciones. Al marcar estos puntos sobre un plano, vieron que estos conformaban una especie de cuadrícula o retícula, es decir, constituían los puntos de intersección de unas hipotéticas líneas de fuerza o energía, dispuestas en forma de malla o red. La existencia de estas líneas ha sido corroborada por posteriores investigaciones e investigadores (médicos y físicos como Pollak, Cody, Curry, Koenig, Varga, el ruso Dubrov y el italiano Drigo), recibiendo el nombre Líneas Hartmann. La malla conformada por estas líneas sobre la superficie terrestre se ha denominado Red Hartmann o Red H.

 El arquitecto Rémi Alexandre la definió como una cuadrícula de radiaciones o zonas de perturbaciones cosmotelúricas, como una inmensa telaraña tejida a escala de todo el planeta.

De hecho, esa extensa red estaría compuesta de varias rejillas que se superponen e interfieren. Podría decirse que todas forman una rejilla global biológicamente activa. El doctor Hartmann constató que esa "rejilla" global constituye un vasto conjunto de "paredes invisibles", como una red o una cuadrícula de dimensiones supuestamente fijas. Dispuesto sobre el suelo, se le encontraría elevado en toda la biosfera.

Las líneas Hartmann se pueden concebir como paredes de energía sutil emanando del subsuelo y extendiéndose verticalmente hasta una altura de 2,000 metros. Esta red se puede detectar en todas partes, tanto en terreno llano como en la montaña, en el agua, en el exterior y en el interior de las viviendas. Si éstas son de varias plantas, está verticalmente presente en los mismos lugares de cada nivel. Estas líneas o bandas se orientan en función de los polos geomagnéticos; corren paralelamente en direcciones norte-sur y este-oeste. Su intensidad y densidad son muy variables, dependiendo de innumerables factores como son la hora del día y los cambios atmosféricos. No obstante se establece una constante de unos 21 cm de espesor y su disposición paralela a intervalos de 2.5 m en las orientadas norte-sur y de unos 2 m en las orientadas este-oeste. Se les ha llamado también "Constantes Vitales Terrestres", pues su armonía o distorciones nos muestran el grado de equilibrio o de desequilibrio de un lugar o sus alteraciones en un determinado momento. Por ejemplo, el espesor de las líneas puede ir de 21 a 80 cm durante un eclipse solar o hasta 120 cm durante un movimiento sísmico.

Tampoco hay que imaginarse la red Hartmann como una trama geométrica que se proyecta en mallas regulares sobre la superficie del planeta. Su trazado tiene multiples ondulaciones, contracciones, accidentes diversos e incluso interrupciones puntuales. Con lo que se compara mejor es con una red o una rejilla.

Esta trama delimita tres zonas de distinta irradiación:

Las "paredes" en longitud. Su intensidad es demasiado débil para molestar al hombre. De todos modos, a veces la información radiestésica pone de manifiesto una actividad nociva en su vertical, procedente de una interferencia entre las asimetrías del subsuelo y de la red H propiamente dicha.

Una zona neutra. Es la parte delimitada por las "paredes de la cuadrícula". En su interior se encuentran más armonizadas las constantes biológicas del individuo; se puede decir que es un área particularmente benéfica, donde se pueden recuperar las energías perdidas.

Los cruces Hartmann. Son las intersecciones de las líneas de fuerza de la red, que forman cuadros de 21 cm de lado, donde la energía es más intensa, se hace notoria y perjudicial.

Los geobiólogos actuales califican esos cruces Hartmann de "puntos geopatógenos". Consideran que cuando influyen prolongadamente sobre un organismo, ya sea vegetal, animal o humano, pueden favorecer la aparición o evolución de enfermedades. Un cáncer o una depresión nerviosa profunda no se generan sentándose un par de horas en un lugar así; a veces deben pasar varios meses o años, para que se manifiesten trastornos, enfermedades crónicas o afecciones agudas. Eso se produce principalmente cuando el punto geopatógeno corresponde al emplazamiento de una cama o de un puesto fijo, de un trabajo, por ejemplo. Añadamos que los cruces Hartmann no son obligatoriamente generadores de enfermedades o nocivos, sino que pueden serlo en determinadas condiciones; específicamente cuando dichos cruces coinciden con venas de agua subterráneas, fallas geológicas o algún otro tipo de perturbación subterránea. En estos casos, es cuando los efectos son más notorios y perjudiciales.

Dado que la red Hartmann es una cuadrícula que se extiende sobre la superficie habitable en rectángulos de 2 x 2.5 metros, más o menos regulares, es inevitable que en un dormitorio haya uno o más cruces H. Es absolutamente imprescindible evitar que la cama se encuentre en la vertical de uno de ellos. Desde hace unos veinte años, el Instituto Suizo de Investigaciones de Geobiología de Chardonne, dirigido por Blanche Merz, realiza estudios médicos sobre las nocividades relacionadas con los cruces Hartmann y otras aberraciones telúricas. Han encontrado que, en la mayor parte de los casos, basta con desplazar la cama de los enfermos para constatar una mejora de su estado, iniciándose un proceso de curación.

En un cruce de líneas Hartmann, sobre una zona geopatógena debida, por ejemplo, al paso de dos corrientes de agua subterránea que se cruzan, se observan alteraciones en la emisión de radiación gamma e infrarroja. Estas radiaciones de alta frecuencia se vuelven muy agresivas para el ser humano, cuando se dan también perturbaciones metereológicas, produciendo grandes variaciones de las constantes vitales del individuo, que se traducen en excitación e irritación contínua de sus células nerviosas.

Una de las hipótesis de trabajo sobre la red H establece que estas líneas de fuerza o energía transportan o disipan de alguna manera los excesos energéticos terrestres, ya sean éstos de origen natural o artificial (como el caso de los transformadores y líneas de alta tensión, etc.). Las pruebas que apoyan esta hipótesis se encuentran en las mediciones efectuadas en presencia de fuerte contaminación electromagnética artificial. Se observa allí que la estructura de la red H se condensa, apareciendo con separaciones de tan sólo 1.5 m e incluso menos.

La detección de la red Hartmann requiere de cierto entrenamiento, así como un concepto claro de lo que se busca. Como ya se explicó, estas redes tan solo son nocivas en la medida que se superponen a otras anomalías telúricas mucho más fácilmente detectables. Los sistemas electrónicos empleados en el laboratorio para su detección, como los georritmogramas, medición de radiación, receptores de onda corta adaptados, etc., no son de fácil aplicación y su uso, aparte de su complejidad, requiere muchas horas de trabajo. Pero el propio doctor Hartmann ideó un sencillo instrumento que recibe el nombre de varilla Hartmann o lóbulo antena. Con su empleo adecuado, permite una detección clara y precisa de la red en pocos minutos.

Como escribe el arquitecto y geobiólogo J-C. Favre, además de evitar perturbaciones nocivas de la red H, se trata también de sacar el máximo provecho de su energía al emprender una construcción:Ninguna arquitectura tradicional desprecia la importancia del telurismo en una práctica constructiva natural. La casa se asienta sobre un lugar conciliando las cualidades energéticas y sensibles del suelo. La vivienda tradicional, orientada según los puntos cardinales, no perturba la red. Siguiendo ese ejemplo, se intentará situar el edificio de acuerdo con las fuerzas vivas de la Tierra. Los efectos de la red H no deben considerarse algo irremediable, pues una práctica arquitectónica de calidad los tendrá en cuenta para sacar el máximo provecho. 

 De la obra "Arte de Proyectar en Arquitectura", de Ernst Neufert, en la sección "Biología en la Construcción", extraemos lo siguiente:

Según Palm (colaborador de Hartmann), la mencionada retícula global de aproximadamente 2 x 2.5 m corresponde a una línea de semidistancias. La verdadera retícula estaría formada, en tal caso, por una retícula global con una distancia entre ejes de 4 a 5 m en dirección Norte-Sur y de 5 a 6 m en dirección Este-Oeste, en línea recta alrededor de todo nuestro planeta.

Cada 7ma franja de la retícula, denominada de 2do orden, produce un efecto varias veces superior, o sea, con separaciones de 28 a 35 m y 35 a 42 m. Cada 7ma franja de 2do orden, es decir, con separaciones de 7 x 35 o 7 x 42, lo que significa aproximadamente 250 x 300 m de distancia, se determina como zona de perturbación aún mayor = 3er orden. También aquí los puntos de intersección (cruces) son considerados más graves.

Según la misma fuente, en Europa se observan variaciones de la citada norma de hasta 15º en dirección Norte-Sur y Este-Oeste. Parece ser que los americanos han detectado dichas franjas con retículas muy sensibles tomadas desde una altura de varios miles de metros.

Además, se supone que también los diagonales formen su propia retícula global en dirección Noreste- Suroeste y Noroeste-Sureste, igualmente en períodos de siete, con efectos de aproximadamente el 25%...

 ... del mismo modo a lo que ocurre con las radiaciones, se produce una refracción en el cambio de medio tierra-aire, es decir, en la superficie terrestre, de resultante vertical. Otras de estas refracciones tienen lugar al atravesar los forjados en edificios de varias plantas, como fue comprobado por Endros en sus experimentos con maquetas...

... Los perjuicios fundamentales que ocasionan tales zonas de perturbación son de carácter desvitalizante, y van desde la astemia, trastornos cardíacos, renales, vasculares, respiratorios, gástricos o metabólicos, hasta dolencias crónicas graves como el cáncer...

... Parece que en locales de proporción áurea no existen perturbaciones (relación: altura 3m, anchura 4m, longitud 5m). Las casas de planta circular o hexagonal son favorables en este sentido.

A través de los años se han descubierto otras redes de energía sutil, pero no se han detectado influencias notorias y no han sido investigadas con detalle, salvo las líneas Curry. Estas líneas de energía fueron llamadas así en honor a su descubridor, el Dr. Manfred Curry. Esta red se despliega globalmente de manera similar a la red Hartmann, pero diagonalmente con respecto a los puntos cardinales. La separación entre las líneas Curry de orientación Noreste-Suroeste oscila cerca de lo 8 metros; y entre las líneas Sureste-Noroeste es de 6 metros. El grosor aproximado es de 40 cm.

Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que esta red se forma como consecuencia del efecto dínamo dipolar y toroidal, que se establece por la rotación constante del planeta Tierra y la generación de fuertes campos energéticos debidos a la fricción y resistencia entre la corteza terrestre y el núcleo o magma del planeta.

En la práctica, la importancia de éstas líneas sobre la salud sólo se detecta en la vertical de los cruces Curry y, sobre todo, cuando éstos se encuentran superpuestos a alteraciones telúricas y/o cruces Hartmann.

Como nota de interés, los geobiólogos suizos y alemanes han demostrado que la presencia de un automóvil detenido perturba gravemente a la red H. Al formar una antena con su masa ferromagnética, un automóvil potencia de la misma manera todas las vibraciones procedentes del subsuelo. Por lo tanto, es aconsejable evitar la construcción de un garage o lugar de estacionamiento sobre un cruce Hartmann potenciado por la presencia de anomalías subterráneas como venas de agua, fallas o alguna canalización importante en el subsuelo. Es preferible construir el estacionamiento un poco alejado de la vivienda. Esta precaución es aplicable a cualquier lugar donde existan masas metálicas considerables, como el caso de los talleres. Habrá que evitar, de ser posible, el instalar dormitorios, y mucho menos camas, en la vertical de lugares como éstos.


(1) "Arte de Proyectar en Arquitectura" - Ernst Neufert - página 29 - Editorial Gustavo Gili, S.A. - Barcelona 1983. 

Geomancia y Feng-Shui



En la antigüedad, para detectar las corrientes de energía telúrica , se hacía uso de geomantes, personas sensibles a las vibraciones y cambios en los patrones de energía sutiles, los cuales también interpretaban la influencia de las corrientes energéticas sobre la tierra por donde pasaban, marcando el curso del poder dragón con alineamientos de montículos y grandes piedras, que luego se convertían en el camino tradicional de los peregrinos que iban de un lugar sagrado a otro.

La Geomancia es una antigua práctica que se ha dado en todas las culturas tradicionales, en los cinco continentes, y que reúne aspectos de ciencia y arte, en el estudio de las interacciones entre Hombre y Tierra. Geomancia significa literalmente "adivinación por la tierra". Según la definición que dieron los misioneros victorianos en China, es el estudio que tiene que ver con la orientación de los lugares y las relaciones de unos con otros, con factores topográficos y astronómicos; un estudio que permite al hombre vivir en armonía con la tierra mediante la comprensión de las influencias sutiles de cada aspecto del paisaje y del lugar en sí.

Europa tiene una antigua tradición geomántica, que se pone de manifiesto en las catedrales medievales (muchas de las cuales fueron levantadas sobre antiguos lugares paganos de poder), piedras sagradas y monumentos megalíticos (como Stonehenge). Todavía se puede ver el carácter sagrado de las direcciones en alineación Este-Oeste de muchas iglesias y en "líneas de fuerza" que conectan los monumentos de piedra. (lineas Ley)

Los expertos en geomancia dicen que la fuerza y la actividad de las corrientes telúricas reciben la influencia de la composición del suelo sobre el que corren. Sobre terreno firme y plano se dice que la corriente es plácida y regular; sobre terreno rocoso y accidentado se convierte en violenta y desordenada, y reacciona con otros campos, como el geomagnético, produciendo variedad de fenómenos. Cerca de fallas geológicas o de volcanes, la corriente se vuelve particularmente agitada.

El origen de la Geomancia es desconocido; sólo se sabe que su práctica se remonta a la noche de los tiempos. En las distintas culturas o tradiciones ha recibido nombres y enfoques diferentes. En algunos casos se utiliza la Astrología como base, y es por esta razón que, en Occidente, también se le conoce como Geoastrología. Se puede decir que donde mejor se ha conservado, como sucedió con otros saberes, es en Oriente. Las tradiciones geománticas orientales mejor conservadas, y conocidas en Occidente, son la tibetana y la china.

La Geomancia tibetana es conocida como SACHÉ, que significa "examinar el paisaje" (Sa significa tierra, terreno o paisaje; Ché significa examinar). Esta tradición une conceptos de la tradición china y de otras culturas del centro de Asia, a los suyos. Utiliza la astrología tibetana (denominada Karché, que significa "examinar las estrellas") como base, la cual es extremadamente compleja, ya que se encuentra formada por cuatro sistemas astrológicos, siendo los más conocidos la astrología china y la hindú.

Feng Shui...

Por su parte, la Geomancia china es conocida como FENG SHUI, que significa literalmente "viento- agua", o sea las influencias superiores que actúan sobre cualquier lugar. "Viento" generaliza aquello que está en el cielo, aquello que está sobre la persona y sobre la tierra, y que las afecta en su fluir como una corriente. "Agua" generaliza todo aquello que está en la tierra, y bajo la tierra, ríos, venas de agua subterránea y corrientes de energía telúrica, que en su fluir, afectan a los hombres y a la tierra misma.

El Feng Shui estudia el CHI o las energías sutiles de la naturaleza, a fin de favorecer el equilibrio entre los seres humanos y la tierra, aprovechando las energías positivas de ésta y neutralizando las negativas. Este equilibrio se logra mediante un paisajismo, una arquitectura y diseño de interiores apropiados. Es, según algunos autores, el arte de encontrar el lugar adecuado para una casa, una sepultura o cualquier otra cosa. El Feng Shui es llamado algunas veces Alquimia Espacial, debido a que transformará al individuo, transformando el espacio en que habita. Esta transformación puede ser en distintos planos: prosperidad material, salud y armonía física, psíquica- mental y espiritual.

Debido a que Hombre y Tierra constituyen un único sistema, la salud de uno cualquiera de los dos tiene repercuciones sobre el otro. Ambos requieren una circulación equilibrada de energías positivas y negativas, el Chi. La construcción de una casa en un lugar en el que la corriente Chi sea débil, discuntínua o irregular, acarreará desgracias y mala salud para los que en ella vivan. Y a la inversa, si la gente vive de una forma malsana y anti natural, la propia tierra caerá enferma y quedará contaminada.

Mientras que el 50% de los principios del Feng Shui son prácticas del sentido común, como la prevención de accidentes, buena sinergía, buena ventilación y la creación de atmósferas de bienvenida adecuadas, el otro 50% se refiere a principios y prácticas para reducir o limitar el fluido de la energía Chi. Espejos ubicados estratégicamente u otras decoraciones específicas son introducidas para balancear las energías. Todo esto es parte del arte sutil del Feng Shui.

Si una casa está ya construida, un practicante de Feng Shui o geomante puede ayudar a modificar la "suerte" o la salud de los que viven en ella, acentuando las influencias positivas y bloqueando las negativas. Llegado el caso, el geomante también puede ser consultado en calidad de médico, pues la enfermedad es consecuencia del entorno tanto como pueda serlo de gérmenes, emociones o estilos de vida. Todos percibimos esto de forma instintiva. Mirando en una dirección, nos sentimos bien, mirando en otra (quizá el panorama desde una ventana abierta o un oscuro y tenebroso rincón), nos sentimos mal. Hay muchos casos en que el insomnio y la jaqueca se han curado mediante un cambio en la orientación de la cama. El Talmud judío se hace eco del Feng-Shui cuando dice: "Duerme con la cabeza al Norte". Los médicos aconsejan en ocasiones un cambio de clima y de paisaje para curar la bronquitis. Esto tiene implicaciones de orden superior que muchos no están dispuestos a admitir todavía: los efectos del entorno son acumulativos y puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la salud y la enfermedad.

Un geomante experto puede incluso ejercer influencia sobre la fortuna de toda una comunidad. Las antiguas ciudades chinas (ch'eng, literalmente "muro" o "muralla") estaban completamente rodeadas de murallas que las preservaban tanto de los invasores como de las influencias nocivas. Leones de piedra o dragones de arcilla colocados en las puertas o en el punto culminante de los tejados servían a un propósito similar. Se construyeron pagodas de gran altura en lugares geománticos para perforar, como si de enormes agujas de acupuntura se tratara, los puntos más sencibles del paisaje, asegurando de esta forma una mejor salud para los habitantes de la ciudad.

El Feng Shui es más que simple folklore, más que un conjunto de costumbres o simples intuiciones. Se puede decir que es una "ciencia" ya que cuenta con sus principios, sus leyes y sus propias matemáticas.

Para encontrar ubicaciones, posiciones y direcciones adecuadas, el Feng Shui utiliza también sistemas astrológicos basados, principalmente, en el I Ching. El I Ching o "Libro de las Mutaciones" es uno de los libros clásicos chinos más antiguos, data de hace más de 3500 años a.C.. Consiste en un tratado de adivinación, compuesto por 64 hexagramas lineales, una especie de código práctico de la unión entre hombre y cielo. Esta obra recibió la más alta estima de Confucio y ejerció una vital influencia en la tradición China.

En el Feng Shui es de vital importancia el flujo de la energía Chi o "respiración cósmica", la cual anima al cosmos y toda la vida que se desarrolla en él. Esta energía cuenta con dos polaridades, una negativa o Yin que es oscura, pasiva, vacía, fría, un principio femenino, y la otra positiva o Yang, la cual es luminosa, activa, llena, cálida, un principio masculino. El balance entre estas dos polaridades es expresado a través del proceso unificador del Tao. Precisamente, el Feng Shui se preservó en su forma más pura en los templos taoístas de China, donde constituía una de las tres principales ciencias taoístas: Geomancia, Astrología y Medicina, las ciencias de la Tierra, el Cielo y el Hombre, respectivamente. La razón más importante de la influencia del Feng Shui sobre el Taoísmo fue que el ideal taoísta suponía precisamente un armonizarse y fluir con las corrientes de la naturaleza.

Se han encontrado registros de prácticas Feng Shui que datan del siglo cuarto Antes de Cristo, pero sus principios están basados en preceptos que datan de tiempos más remotos, cientos de años atrás en los clásicos chinos, particularmente de la obra sagrada Li Shu o "Libro de Ritos", la cual establece los fundamentos de las creencias religiosas chinas, concernientes también al orden, la armonía del cielo y la tierra, y de las vías en las cuales la humanidad puede, lo más posible, mantener intacto el balance de la naturaleza.

Dentro de las tradiciones, tanto tibetanas como chinas, existen diversas escuelas de Geomancia, Saché o Feng Shui. En el siglo noveno d.C., dos grandes académicos chinos, trabajando desde puntos de vista diferentes, decidieron plasmar sus opiniones en papel. Fue así que en la provincia de Kuangsi, al Suroeste de China, el sabio Yang Yun-sung compiló el primer manual de Feng Shui, describiendo sistemáticamente las características de los paisajes. Esta obra vino a ser el libro de texto en la llamada "Escuela de la Forma", "Escuela de Kuangsi" o Hsing Shih, cuyo enfoque es de tipo intuitivo, de difícil aplicación, pero de conceptos bastante claros. Un siglo más tarde, académicos que vivían en las llanuras del Sureste de China, en la provincia de Fukien, desarrollaron su propia respuesta a los problemas del análisis Feng Shui de lugares sin montañas. Compilaron una guía para otro sistema, basado en el simbolismo de los puntos del compás o "Brújula Geomántica", conocida como Lo P'an. Es así que se originó la "Escuela de las Direcciones y Posiciones", también conocida como "Escuela de la Brújula o Compás", "Escuela Fukien" o Fang Wei, cuyo enfoque es de tipo analítico, aplicación fácil, pero de conceptos complicados. Su principal representante fue el maestro Wang Chih.

A finales del siglo pasado ambas escuelas se encontraban mezcladas, haciéndose difícil poder diferenciar las técnicas. En la actualidad los expertos en Feng Shui combinan ambos sistemas, observando primero las ondulaciones del terreno y de las áreas que le rodean, para luego consultar el Lo P'an y anotar los alineamientos de las montañas y ríos que rodean el área bajo estudio.

Entre todas las tradiciones y escuelas, ocupa un lugar importante la del "Gorro Negro" del Budismo Tántrico Tibetano (1). La escuela del "Gorro Negro" es una síntesis de prácticas chinas y tibetanas, reuniendo además filosofía, misticismo y religión de la India, Tibet y de la China, como el Taoísmo (yin- yang y energía chi), confusionismo, I Ching, etc. Las enseñanzas de esta escuela resultan ser las más útiles, actualizadas y compatibles con la ciencia y la tecnología moderna, siendo las más difundidas en Occidente durante los últimos años, gracias a maestros como Lin Yun.

Dirigiendo la mirada hacia las modernas áreas urbanas de Europa y América, constatamos que la geomancia ha sido ignorada y olvidada. Hemos pagado el precio de este olvido con nuestra salud y nuestra paz interior. Hemos dejado atrás estas "artes", estas "ciencias", sin intentar antes entenderlas ni integrar en nosotros su sabiduría. La Revolución Industrial no fue una transición gradual, sino un salto brusco a una nueva forma de vida.

El mundo ha sido remodelado de acuerdo con la voluntad del hombre, con escasos miramientos hacia la naturaleza. Las ciudades fueron construidas antaño según el principio cuaternario, cuatro secciones alrededor de un "ombligo" central. Pero ahora las ciudades se diseñan para facilitar los transportes con vistas al lucro y se extienden tanto horizontalmente como verticalmente para acomodarse al antinatural número de sus habitantes. Las montañas se dinamitan y asolan con excavadoras para hacer túneles y autopistas, destruyendo las fronteras naturales y extendiendo la cultura urbana hacia el campo. Los ríos se sacan de sus cauces y la propia tierra se ve saqueada, privada de sus minerales y, por lo tanto, de gran parte de su poder espiritual. Los tendidos eléctricos convierten la totalidad del paisaje en una red energética unificada. Las luces eléctricas perturban el ritmo del sueño y anulan la sensibilidad de los individuos a su bio-electricidad y su "luz interior".

Vale la pena estudiar más detalladamente estas antiguas ciencias geománticas, en particular el Feng Shui, cuya popularidad ha ido creciendo en occidente en los últimos años. El Feng-Shui, más que cualquier otra tradición geomántica en el mundo, se conserva todavía relativamente intacta.


La Energía Telúrica



A través de registros históricos y de numerosos hallazgos arqueológicos, se sabe que nuestros antepasados concedían extraordinaria importancia a la determinación de ciertas energías, ligadas a determinados puntos de la tierra. Como ya se mencionó, la ubicación de santuarios y templos, el asentamiento de las ciudades, la orientación de los mismos, las rutas de peregrinación, etc., tienen mucho que ver con la existencia y consideración de esas energías. A esta energía se le ha denominado genéricamente Energía Telúrica.

 Los antiguos consideraban que la tierra era un ser vivo y, como tal, tenía un sistema nervioso relacionado con su campo magnético, con nodos de potencia semejante a los puntos de acupuntura en el cuerpo humano. Estas líneas que corren de nodo a nodo, aparentemente estaban implicadas con una fuerza que se simbolizaba con una serpiente o un dragón. Los chinos llamaban a estas líneas, que corrían en forma invisible sobre toda la superficie terrestre, líneas de corriente dragón o " Venas del Dragón". Dividían esas líneas de corriente dragón en dos clases, negativas y positivas, o yin y yang, que eran representadas por un tigre blanco y un dragón azul, símbolos semejantes al jaguar y a la serpiente emplumada, Quetzalcoalt, de los Mayas y Aztecas.

El yang, o corriente masculina, se pensaba que corría a lo largo de cadenas montañosas, colinas y terreno accidentado. Cerca de fallas geológicas o de volcanes, esta corriente se vuelve particularmente agitada. El yin, o corriente femenina, estaría en los terrenos planos, valles, ríos y canales subterráneos. Estas fuerzas, YIN-YANG eran símbolos de las fuerzas cósmicas y telúricas, que al unirse se convertían en creativas, tales como "los rayos del Sol preñando a la Madre Tierra".

 Los antiguos concibieron también que el poder dragón podía ser curativo, vigorizante y dilatador de la conciencia. Un poder que, a medida que pasaba en líneas rectas a través del campo, llevaba consigo una estela de los poderes fertilizantes vitales.

En la actualidad se sabe que de la tierra emana una particular y sutil energía; la constitución, procedencia e itinerarios de esta complejísima radiación, denominada genéricamente como radiación telúrica, son objeto de numerosas hipótesis. Algunos especialistas consideran que está constituida, por una parte, de las energías cósmicas que refleja y refracta el planeta, y por otra, de las energías emanadas del mismo, entre ellas las electromagnéticas. Bajo la denominación de corrientes de energía telúricas se agrupan fenómenos muy diversos que las provocan y les sirven de cause, tales como venas de agua subterráneas, fallas geológicas, capas freáticas y otras anomalías no siempre fáciles de especificar.

 La sobrexposición a las energías telúricas provoca un exceso energético en el ser humano, el cual es liberado de muchas maneras. Generalmente, la hiperactividad y el nerviosismo son las más corrientes; por el contrario, las personas tranquilas, que no exteriorizan o descargan su tensión, suelen verse afectadas por dolencias internas más o menos graves, según la intensidad de la energía que soportan.

Estas corrientes telúricas, que recorren el interior de la tierra, se manifiestan en la superficie exterior como perturbadoras, irradiando asimismo energía; es decir, las corrrientes telúricas producen radiaciones telúricas. Pero no lo hacen según una red uniforme, como el caso de las lineas Hartman o Curry  , sino por rutas que dependen de la estructura interna de la corteza terrestre, de los materiales, estratos, accidentes geológicos, etc., y focalizando sus efectos en puntos concretos de ella. Los accidentes geológicos internos son, por ello, en muchos casos, consecuencia de la acción de tales corrientes y, a la vez, indicio de su paso.

Hay que tener presente también que estas radiaciones telúricas sufren variaciones de intensidad con los fenómenos atmosféricos y en los cambios estacionales, así como que ocasionalmente puede haber variaciones significativas por la acción de movimientos sísmicos, explosiones nucleares subterráneas, etc.

El arquitecto y geobiólogo Rémi Alexander resume así la actividad de las corrientes telúricas:

Las corrientes telúricas se desplazan, tanto puede ser a unos metros como a centenares de kilómetros de profundidad, a través de las diversas capas geológicas que presenten menor resistencia eléctrica, por donde encuentran un mejor conductor. A escasa profundidad, dichas corrientes influyen localmente sobre el campo magnético terrestre externo y, al parecer, influyen en el mantenimiento y desarrollo de los procesos biológicos. Aunque sean de débil intensisdad, esas corrientes telúricas siguen a veces los cursos de agua, los filones metalíferos, o aprovechan los accidentes geológicos, como las fallas, para unirse a su radiación y huir del suelo. Esas circunstancias, pueden perturbar el equilibrio de los lugares que atraviesan, tanto si se trata de un hábitat como sofisticadas instalaciones electrónicas... 

Además de esos flujos de origen natural, la actividad humana puede generar localmente fenómenos telúricos, como en el caso de una línea de ferrocarril electrificada o de un transformador. Esas instalaciones dan lugar a corrientes errantes y oscilatorias suceptibles de perturbar el entorno inmediato.

Aunque las corrientes telúricas figuren entre las eventuales nocividades de un terreno, no significa que esas manifestaciones sean forzosamente negativas. Simplemente hay que tener en cuenta que en determinadas circunstancias pueden resultar perturbadoras.

Líneas Ley



En la década de los años veinte, el investigador Alfred Watkins, de la sociedad de anticuarios de Hereford, descubrió, en una comarca inglesa, unos caminos que unían en línea recta, menhires, círculos de piedra y otras construcciones megalíticas.

Se han encontrado alineamientos de doce y hasta de cuarenta elementos, que incluyen megalitos, iglesias medievales, castillos normandos, abadías, pozos sagrados, depósitos de magnetita y otros puntos significativos, como montículos de tierra en forma de cono truncado, etc., a veces separados entre sí tan sólo por un kilómetro. En otras ocasiones se forman verdaderas redes, con puntos destacados en las encrucijadas. Algunas de estas rutas fueron cubiertas de piedra en tiempos del dominio celta en Gran Bretaña, y tenían el derecho de asilo, junto con templos y ciudades.

Watkins llegó a la conclusión de que cualquier línea que uniese más de cinco puntos de renombrada antigüedad era significativa y justificaba la existencia de un camino; los denominó líneas Ley. La investigación actual (Watkins falleció en 1935), confirma gracias a la computadora, que estas rutas no son fenómenos casuales; además se han confirmado y descubierto en otros muchos lugares, prácticamente en todos los continentes, su existencia.

En algunos casos era claro que no podían ser antiguos senderos porque terminaban abruptamente en una colina, o pasaban por áreas impracticables. En otros se comprobó que coincidían con determinadas declinaciones astronómicas, lo que llevó al descubrimiento de que los alineamientos de megalitos estaban realizados según consideraciones astronómicas, e incluso que determinados sitios prehistóricos se ordenaban como las constelaciones, representando cada emplazamiento un determinado cuerpo celeste.

Otros investigadores, utilizando técnicas zahoríes han descubierto corrientes de energia telúrica  que recorren los Leys. Siguiendo estas líneas y rastreando las corrientes telúricas, se han llegado a descubrir sedes prehistóricas que estaban ocultas.

La observación de migraciones de pájaros y otros animales a lo largo de determinados Leys, es un hecho que apoya la existencia de fuerzas subterráneas: en una época del año, los Leys se animaban con energía vital que fertilizaba la tierra, dirigiéndose los campesinos a lugares concretos de acumulación energética, donde celebraban las ferias anuales.

Hoy se ha llegado a la conclusión de que a la red de los Leys se superpone el trazado, menos sutil, de rutas primitivas, formando en algunos casos una conjunción práctica de lo profano y lo sacro.

 

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