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El tránsito de Venus |
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El día 8 de junio de 2004 se produjo un fenómeno astronómico muy poco frecuente: el tránsito del planeta Venus por delante del Sol. El plano orbital de la Tierra y Venus alrededor del Sol no coinciden, ambos planos están inclinados unos 3,4º por lo tanto sólo cuando la Tierra y Venus están situados justo en el punto donde ambos planos se cortan es posible poder ver a Venus transitar por delante del Sol.
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En este esquema aparecen las órbitas de Venus y la Tierra alrededor del Sol (las proporciones no son correctas). El plano de Venus está inclinado, por lo tanto ambos planos sólo pueden tocarse sobre una línea que corta las órbitas de ambos planetas, es en esos puntos donde deben situarse ambos planetas para poder verse un tránsito.
Esos fenómenos ocurren con una periodicidad conocida desde hace siglos, entre un tránsito y otro han de pasar 8 años, 105.5 años, 8 años y 121.5 años, y así sucesivamente. La última vez que ocurrió fue hace 121.5 años, en 1882, entonces se pudieron hacer rudimentarias fotografias y excelentes dibujos mostrando el fenómeno. Hoy en día la fotografía digital y los grandes telescopios han fotografiado con gran precisión el fenómeno, pero también desde telescopios e instrumentos de aficionado se ha podido seguir el fenómeno e inmortalizarlo en fotografías.
Las leyes de Murphy afectan a todos los ámbitos de la vida, y la astronomía no podía ser menos. Curiosamente el observatorio astronómico desde el cuál se hicieron las observaciones está situado de tal forma que una antígua chimenea de una industria textil nos ocultaba el Sol al comienzo del tránsito (Foto1). Pocos segundos antes de empezar, el Sol se dejó entrever a través de los telescopios y pudimos observar el inicio del tránsito. Una hora después el crecimiento de las nubes hacían imposible la contemplación del fenómeno (Foto2), finalmente acabó destapándose y pudimos disfrutar del resto del tránsito. Las fotografías que aparecen a continuación fueron realizadas a través de un telescopio Schmidt-Cassegrain de 203 mm de abertura y f/10, en el que se situó un filtro Astro Solar Film de Baader Planetarium para atenuar gran parte de la luz solar y las radiaciones peligrosas para la vista. Se utilizó una cámara digital Optia de Pentax en modo automático.
En los tránsitos se puede distinguir 4 contactos: el primer contacto, que corresponde al momento en el que el planeta "toca" al Sol: el segundo contacto, que es el momento en el que visualmente el perímetro de ambos astros dejan de estar en contacto: el tercer contacto, que ocurre cuando el perímetro del planeta vuelve a tocar al perímetro solar y el cuarto, en el que finaliza el tránsito.
Una de las cosas más curiosas que se pudo ver fue una especie de aro iluminado que cubría a la parte de Venus que aún no había empezado a transitar por delante del Sol, que puede intuirse en la foto 4. Ese aro de luz corresponde a la luz del Sol desviada por la atmósfera de Venus. También pudo percibirse entre el tercer y cuarto contacto.
Hoy en día el uso de radares y satélites permiten poder medir las distancias entre los astros del Sistema Solar, actualmente es posible enviar una señal de radar a Venus y contar el tiempo que tarda en llegar y volver a nosotros: conociendo la velocidad de la luz, calcular la distancia es cosa de niños, pero hace dos siglos un tránsito de Venus permitió poder medir la distancia Tierra-Venus con bastante precisión, eso fue posible conociendo la diferencia en el instante en el que se podía ver transitar a Venus desde distintos lugares de la Tierra, a partir de esa variación era posible conocer el ángulo que existía entre Venus y esos dos puntos sobre la Tierra, de ahí a calcular la distancia Tierra-Venus había un paso. Gracias a esa medida se pudo conocer el resto de distancias del Sistema Solar y comprender las dimensiones reales. Pero esta vez el tránsito ha servido para probar nuevas tecnologías que permitirán poder detectar planetas en otras estrellas, también se ha analizado la luz del Sol filtrada por la atmósfera de Venus y de esa forma poder conocer mejor su composición y si, por ejemplo, alberga vapor de agua: de ser así sería un indicio de que en el planeta sigue existiendo actividad volcánica ya que el vapor de agua es uno de los gases que se liberan con las emanaciones volcánicas. Estéticamente se trató de un fenómeno impactante y único. Aún existe otra posibilidad de ver otro tránsito de Venus, en el año 2012, pero esta vez serán los americanos quienes podrán disfrutarlo.
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