Los telescopios: la Puerta a las Maravillas del Cosmos (o casi;))
3ª Parte: Consejos para comprar un telescopio astronómico
ATENCIÓN: Para poder entender muchos de los términos que utilizo en esta página es muy recomendable que hayas leído los artículos anteriores acerca del telescopio.
Una vez nos hemos familiarizado con el firmamento y sabemos encontrar cuerpos celestes a través de unos prismáticos llega la hora de pensar en comprarse un telescopio. Pero, ¿cuál?. Depende de nuestros gustos personales, del lugar de observación, de la posibilidad de transportarlo: juegan muchos factores, en este artículo intentaré exponer algunos y por cuál decantarnos. Como comenté en el primer artículo, la decisión de decantarse por un telescopio u otro es uno de los asuntos que crea más polémica dentro de la astronomía aficionada, por lo que seguramente muchísimos astrónomos aficionados no estarán de acuerdo con lo que aquí escribiré.
Algunos aficionados piensan que no es necesario conocer el firmamento para observar el cielo a través del telescopio, con la aparición de telescopios computerizados el hecho de encontrar objetos en el cielo no supone ningún problema: el telescopio lo hace por ti pero, según mi opinión, es como ir a una sociedad gastronómica y pedir una pizza por teléfono, en vez de ponerse a cocinar ;). Aunque la verdad es que esos telescopios computerizados (excepto los que poseen brújula electrónica y GPS, que se las apañan "solos") requieren que les indiques la posición de al menos 2 o 3 estrellas distanciadas entre sí en el firmamento, por lo que al menos tendrás que poder identificar esas dos o tres de estrellas para cada época del año.
No existe una respuesta única para recomendar cuál debería ser el primer telescopio para un principiante, pero podemos dar ciertas "pistas". Aunque pensándolo bien, casi que podríamos considerarlo como nuestro "segundo telescopio" porque unos prismáticos no son más que dos pequeños telescopios refractores unidos y debería ser el primer instrumento óptico que deberíamos utilizar.
Algunas recomendaciones generales a la hora de comprar un telescopio...
Antes de adquirir tu primer telescopio, sería muy interesante que pudieses mirar el firmamento a través de uno y, a poder ser, lo más parecido al telescopio que tienes pensado comprar. De esa forma conocerás qué puede ofrecerte, que puedes esperar de él, y no llevarse desilusiones o bien, convencerse definitivamente (por muy malo que sea el telescopio, siempre será mucho mejor que el pequeño telescopio que usaba Galileo para ver el firmamento¡¡¡, hubiera dado lo que fuera por tener un modesto telescopio actual¡¡). Sería muy interesante que te pusieras en contacto con alguna agrupación astronómica, y que pudieras ir a alguna salida de observación. Allí, además de mirar el firmamento, te sabrán aconsejar qué telescopio puede irte mejor.
No compres tu telescopio en unos grandes almacenes: el precio quizás resulte atractivo, o muy atractivo, pero la calidad de los telescopios no suele ser muy alta, y en vez de disfrutar de la observación astronómica, te acordarás del día en el que decidiste comprar ese telescopio.
Me explico: resulta que mucho de esos telescopios tienen ópticas de PLÁSTICO, sí, plástico, por lo que evidentemente no podremos esperar mucha calidad. Las imágenes aparecen muy afectadas por la aberración cromática (puedes encontrar más información en el primer artículo sobre los telescopios).
Un telescopio no es algo que se compre habitualmente, por lo que, si decidimos comprar uno, que tenga la calidad suficiente para que podamos disfrutar de la observación durante años, y que no se nos quede "corto" a la semana. Y esa calidad suele suponer algo más de dinero que esos sencillos telescopios de supermercado.
A esos telescopios, dentro del "argot" astronómico, se les conoce como "Telescopio de Navidad" (puede sustituirse "Navidad", por "Cumpleaños", "Comunión", o cualquier otra celebración festivo-religiosa") y no son más que juguetes.
Si puedes, cómpralo en alguna tienda especializada en material astronómico, allí podrán asesorarte, además podrás verlo montado y evaluarlo, aunque no puedas mirar a través de él.
Muchas marcas de telescopio usan, como propaganda, los aumentos que pueden conseguirse a través de ellos. Algunos prometen 525x, 675x o más, cuando (como explico en la primera parte de estos artículos sobre los telescopios) los aumentos máximos que podemos aspirar a utilizar ronda el valor del doble de la abertura del telescopio, en milímetros. Es decir, un telescopio con una abertura de 60 mm (6cm), como mucho podrá ofrecernos imágenes de cierta calidad hasta unos 120x, todo aquello que lo sobrepase no tiene sentido. Por ejemplo: yo a un pequeño telescopio podría ponerle 1.000, 5.000, 10.000 aumentos si quisiera, sólo tengo que cambiar de ocular y añadirles lentes especiales conocidas como lentes de Barlow, pero la imagen sería tan débil y desenfocada, que no serviría para nada.
Este punto te puede servir de gran ayuda, porque puedes descartar toda la gran lista de telescopios anunciados por sus aumentos en vez de destacar la calidad en sus ópticas, su abertura, la estabilidad de su montura... Es como si anunciaran un coche únicamente por la velocidad máxima que puede alcanzar, sin hacer mención a la estabilidad, a la seguridad, etcétera. Con ese tipo de propaganda muestran una gran desconfianza en su producto, porque es lo único que ensalzan, lo único a lo que dan importancia, además se aprovechan de uno de los falsos mitos de la astronomía: "Cuantos más aumentos, mejor". Al igual que no solemos conducir siempre a la máxima velocidad de un automóvil, es más, generalmente nunca llegamos a alcanzar su velocidad máxima, tampoco observamos a través de un telescopio a sus máximos aumentos, lo primero que descubrimos es que los aumentos más bajos son los que nos ofrecen imágenes más claras, menos afectadas por la turbulencia de la atmósfera, etcétera.
Si es necesario seguir ahorrando un poco más, hazlo, pero no compres un telescopio malo ahora, si puedes comprarte uno mejor de aquí a un tiempo, que además te dará más satisfacciones. Mientras, puedes seguir familiarizándote con el cielo a través de unos prismáticos. Aquí vuelve a aparecer una de las características que todo aficionado a la astronomía debe tener; PACIENCIA, que al final tiene su recompensa.
No te dejes engatusar por las bonitas fotos redondeadas que aparecen en la caja del telescopio como si eso fuera lo que puede verse a través del ocular del telescopio. Esas fotos están hechas por sondas interplanetarias o grandes telescopios, jamás a través de un telescopio de pequeña abertura. Como has podido leer en el artículo acerca del ojo, excepto en los cuerpos celestes más brillantes, el resto los vemos en blanco y negro. Ni a través del mejor telescopio del mundo podrías verlos así a simple vista, para ello hacen falta minutos de exposición sobre una película fotográfica o un dispositivo electrónico conocido como CCD. Es otro reclamo publicitario.
Asegúrate que el diámetro de los oculares sea de 1.25 pulgadas (31.75 mm), que es uno de los standards de diámetro entre los oculares. Algunos modelos tienen oculares de 0.9 pulgadas de diámetro (unos 23 mm), evítalos ya que no podrás encontrar oculares con ese diámetro. Generalmente los oculares que incluyen los telescopios no suelen ser de mucha calidad (¡¡ siempre hay excepciones, pero son pocas!!) y es preciso comprar oculares buenos. Los oculares que podrás encontrar tienen 1.25 pulgadas de diámetro, de ahí la recomendación. También existen telescopios con oculares de 2 pulgadas (50.8 mm) pero son extremadamente caros, son los oculares que llevan los grandes telescopios profesionales.
NO ESCOJAS TU TELESCOPIO NI POR EL NÚMERO NI POR LA CALIDAD DE LOS OCULARES que lo acompaña. Piensa que muchas veces tendrás que comprar mejores oculares para sustituir a los que te venían con el telescopio.
Precio mínimo orientativo; 400€/$. Eso no quiere decir que no puedas encontrar telescopios de calidad por menos dinero, pero sólo se trata de una orientación. Evidentemente, cuanto más caros son, mejores telescopios podrás conseguir (aunque toda regla tiene su excepción).
Curiosamente los telescopios de peor calidad son los que suelen llevar una mayor cantidad de accesorios; inversor de imagen (para poder utilizar el telescopio en la observación diurna), un filtro lunar (más o menos útil), un filtro solar (JAMÁS HAS DE UTILIZARLO, SON POCO SEGUROS Y NO PROTEGE AL OJO DE LAS RADIACIONES MÁS PELIGROSAS), un prisma diagonal (para desviar la luz 90º y hacer más fácil la observación), un surtido de oculares (de los cuales suele haber alguno que no podremos utilizar porque nos ofrecerá más aumentos de los recomendables) y una lente de Barlow (algunas marcas incluyen 2 o 3¡¡¡ y eso que una lente de Barlow (que sirve para multiplicar el número de aumentos que puede ofrecernos un ocular) o un ocular de cierta calidad suelen costar más que un telescopio de baja calidad con todos esos complementos¡¡¡). Los telescopios más caros suelen llevar únicamente el prisma diagonal y un ocular, algunos ofrecen un par de oculares. Es decir, se está invirtiendo en el telescopio y no en sus accesorios, que pueden comprarse aparte. Es mejor invertir en unas buenas ópticas y una buena montura que no en toda esa serie de accesorios que podremos comprar más adelante y que seguramente tendrán más calidad.
Además, los oculares que incluyen no son muy buenos, con configuraciones ópticas poco recomendables , como la Huygens, que aparecen marcados con la letra H, antes de la distancia focal del ocular, por ejemplo: H20, H4, etcétera.
Si tienes pensado comprarle un telescopio a un niño que se muestre muy interesado en la astronomía, quizás sería mejor comprarle unos prismáticos (no hace falta que sean de excelente calidad, por unos 50€/$ puedes encontrar prismáticos 7x50 aceptables (podrás encontrar más información en la sección acerca de los prismáticos)) que, aunque no posean una calidad excepcional, le ayudará a descubrir centenares de cuerpos celestes, ver las lunas de Júpiter, algunos cráteres de la Luna, la fase de Venus, etcétera.
Además de los prismáticos es muy recomendable que también le regales un libro en el que aparezcan mapas con las constelaciones del firmamento, en el que estén situados los cúmulos de estrellas, las nebulosas y las galaxias más brillantes. Como complemento, podría irle muy bien un planisferio (6 u 8 €/$) en el que pueda representar el firmamento para cualquier fecha del año. Con la experiencia que adquiera descubriendo el cielo a través de los prismáticos, con la ayuda del libro y el planisferio, podrá descubrir dónde se encuentran las pequeñas maravillas ocultas en la noche y le costará mucho menos encontrarlos cuando se decida por la compra de un telescopio astronómico.
Es muy difícil para un niño (Y UN ADULTO¡¡¡) sin experiencia encontrar galaxias, nebulosas o cúmulos, por lo que el telescopio acabaría abandonado, como mucho miraría la Luna (que no es poco¡¡, pero no lo es "todo"). También tienes que valorar su edad, si crees que no podrá aguantar los prismáticos, puedes regalarle el libro y el planisferio para que se vaya familiarizando con el firmamento y, cuando crezca un poco, regalarle los prismáticos, aunque existen en el mercado adaptadores para acoplar los prismáticos a un trípode y así poder observar sin necesidad de mantener los prismáticos.
Recuerda que el mejor telescopio no siempre tiene porqué ser el más caro ni el más grande, sino que será el que más vas a utilizar. Si decides comprarte un gran telescopio y resulta que te tienes que desplazar para observar el cielo, quizás sea un engorro meterlo en el maletero, quizás el peso sea excesivo... en definitiva, que cada vez observarás menos, porque supone mucho esfuerzo, a veces es mejor comprarse un telescopio más compacto, más manejable, que no un gran telescopio. Los grandes telescopios son ideales si observas en un sitio fijo, que no requiera transporte, entonces sí que puede ser muy recomendable. Es decir, la portabilidad, además de la disponibilidad económica, suele ser uno de los principales factores que determinarán la abertura máxima.
Por ejemplo, si básicamente vas a observar a través de una ventana (¡¡por cierto, siempre tiene que estar abierta cuando queramos observar a través de ella!!), dentro de una ciudad, y ocasionalmente puedes desplazarte al campo, pues quizás sería mejor que te compraras un buen refractor de 80 mm de abertura y unos 400-500 mm de distancia focal. Son muy pequeños (pueden llevarse en una mochila) y fáciles de usar, aunque hemos de tener en cuenta que los aumentos más bajos que nos proporcionarán son muy parecidos a los de unos prismáticos, por lo que igual nos sale más a cuenta comprarnos unos buenos prismáticos. También podemos decantarnos por un telescopio Schimdt-Cassegrain, que tienen un tubo muy corto y grandes aberturas, aunque su precio suele ser prohibitivo.
Huye de los telescopios con muchas piezas de plástico, con monturas frágiles, con poca estabilidad. Aquéllos que se decantan por un telescopio de este tipo se sienten defraudados y al mes (o, quizás, horas después) ya están pensando en comprarse otro. Con lo que vale uno de esos telescopios sencillos se puede comprar unos buenos prismáticos, o buenos mapas y libros astronómicos.
Lo ideal es que pudieras probar el telescopio antes de comprarlo, pero eso suele ser imposible. Recuerda que antes de la observación es imprescindible que el telescopio se equilibre térmicamente con la temperatura del exterior (20-30 minutos como mínimo, aunque quizás sea necesario esperar una hora para que acabe de aclimatarse totalmente), para de esa forma evitar las turbulencias internas del telescopio.
La observación a través del telescopio es fascinante, pero no es "apta" para todo el mundo. A diferencia de otras aficiones, la astronomía requiere de mucha paciencia, formarse en los aspectos básicos de esta ciencia, mucho tiempo y algo de dinero. Podemos tener muchísimo dinero y comprarnos un buen telescopio, pero si no sabemos qué estamos viendo, ni como encontrarlo, si nos ponemos histéricos porque no podemos encontrar nada, apenas si encontraremos sentido a esta afición. Insisto, familiarízate con el firmamento antes de decantarte por la compra de un telescopio.
Bueno, vale, pero ¿qué telescopio me compro?...
Si te decantas preferentemente por la observación planetaria sobre la observación de los cuerpos del cielo profundo, puede ser recomendable comprarse un telescopio refractor de como mínimo 75 mm, con una relación focal de entre 13 y 15 (es decir, 75x13=975 mm, 70x15=1.125 mm de distancia focal). Generalmente los refractores que podrás encontrar en las tiendas tienen 50 o 60 mm, pero es preferible algo más de abertura. Los buenos suelen ser caros, por lo que quizás sea mejor adquirir un telescopio reflector. Es muy aconsejable una buena montura ecuatorial, aunque también suelen ser caras. Huye de las monturas azimutales, en las que para contrarrestar el movimiento de la Tierra, y así poder hacer el seguimiento de un objeto determinado, tenemos que mover dos ejes y suelen hacerlo "a saltos", por lo que la imagen vibra constantemente, si es que no se pierde mientras desplazamos uno de sus ejes. Un telescopio que vibre más de 5 segundos no nos permitirá disfrutar de la observación, esto lo determina tanto los movimientos de la montura como la estabilidad de la montura y el trípode, tenlo en cuenta.
Si prefieres observar objetos del cielo profundo, como cúmulos de estrellas, nebulosas, galaxias... quizás sea preferible adquirir un telescopio reflector de tipo Newton de una abertura mínima de 114 mm. Como su precio no suele ser muy elevado, es siempre preferible adquirir un Newton de más abertura, quizás 150 o incluso 200 mm ya que podrá entrar mucha más luz y, por lo tanto, podrás ver objetos mucho más débiles (aquí es preciso volver a recalcar el tema de la portabilidad, si crees que no lo vas a poder utilizar mucho, decántate por otro telescopio). La relación focal recomendable ronda el valor 6, es decir, la distancia focal del telescopio es 6 veces más grande que la abertura. En el caso de un telescopio de 150 mm, la distancia focal sería: 150x6=900 mm, en el caso de un telescopio de 200 mm debería tener unos 1.200 mm, etcétera. En este caso, y para abaratar costes, podemos decantarnos por una montura de tipo Dobson, mucho más sencilla y fácil de manejar, e invertir en mejores ópticas y aberturas más grandes.
Estos telescopios también pueden servirnos para observar planetas, aunque la imagen suele ser más pobre (con menos contrastes) que a través de un refractor. Aún así, las imágenes suelen ser espectaculares, si la turbulencia del aire lo permite. Las mejores vistas de Saturno y Júpiter que he visto en mi vida las vi a través de un telescopio Newton. Con un muy buen Newton de 200 mm he podido ver los pequeños círculos correspondientes a las lunas de Júpiter, es decir, no se veían como estrellas, sino como pequeñas bolas de luz, con sus diferentes tamaños, mucho más grande en el caso de Ganímedes. También se pueden ver detalles finísimos en la atmósfera de Júpiter, se pueden ver nubes retorciéndose alrededor de la Gran Mancha Roja, se pueden ver las sombras de las lunas cruzando la atmósfera del planeta, se ven bandas de nubes en la atmósfera de Saturno...
Aquí es interesante hacer mención de la calidad o la perfección del espejo: la lambda. Si pudiésemos ver la superficie del espejo con mucho detalle, veríamos que la superficie no es totalmente lisa, sino que tiene irregularidades. Ese grado de irregularidad se mide utilizando el valor lambda, que corresponde a la diferencia máxima entre la superficie ideal y la que realmente tiene. Ese valor suele ser tan pequeño, del orden de milésimas de milímetros, que generalmente se expresa como una fracción respecto a la longitud de onda de la luz. En este sentido, podemos considerar un buen telescopio a partir de 1/8 de valor de lambda. Cuanto más pequeña es la fracción (1/10, 1/20...) de mejor calidad será el espejo. Este valor suele estar indicado en las instrucciones o en la caja del telescopio, aunque también hay que decir que muchas veces no son creíbles, porque saben que es uno de los criterios que se suelen utilizar a la hora de la compra de un telescopio, aunque no todo tiene que ser desconfianza en este mundo ;).
El "todoterreno" en los telescopios son los de tipo Schmidt-Cassegrain. Son muy compactos, pueden transportarse cómodamente, ideales para observar desde un balcón o una pequeña terraza, como desde el campo, pero tienen un inconveniente: son caros. Si te decides por uno, que tenga una abertura mínima de 200 mm. A través de ellos podemos disfrutar de los planetas, las galaxias, la Luna, los cúmulos, etcétera. Imprescindible la montura ecuatorial o de horquilla motorizada.
Quizás el telescopio "ideal" para un aficionado sería un telescopio de tipo Newton, de unos 150-200 mm de abertura, sobre montura Dobson, con un buen buscador. Algunas marcas ofrecen telescopios de estas características por menos de 600€. No permite realizar fotografías de larga exposición, aunque sí que permite fotografiar la Luna y los planetas más brillantes, aunque no es un asunto muy preocupante para aquél que se inicia, porque la principal función que tendría que ofrecerle ese telescopio es la posibilidad de observar el firmamento con bastante detalle. La verdad es que son algo voluminosos y es necesario disponer de un balcón o un patio para poder usarlo aunque, si no es así, pero estás dispuesto a desplazarte, puede ser un gran telescopio. Si en tu caso dispones de un pequeño balcón, o incluso sólo de una ventana, deberías decantarte por un telescopio mucho más compacto, como por ejemplo un Schmidt-Cassegrain.
Es siempre preferible apostar por una abertura mayor, siempre que esté dentro de nuestros límites de "portabilidad".
Por poner un símil cinematográfico, un telescopio refractor pequeño, de entre 50 ó 60 mm, sería equivalente, en posibilidades, a un "trailer" de una película, suelen aparecer algunas de las escenas más impactantes, pero nos quedamos con las ganas de ver la película. Muchos astrónomos aficionados han padecido esa experiencia. Al principio nos sorprendemos por todas las cosas que pueden ver con ese pequeño telescopio: en la Luna podemos ver miles de cráteres, podemos ver los anillos de Saturno, bandas nubosas en la atmósfera de Júpiter, las fases de Venus, algunos cúmulos de estrellas... pero pronto descubren que se queda corto y empiezan a ahorrar para comprarse un telescopio mejor, es decir, para "ver la película".
Un telescopio de mediana abertura (a partir de unos 150 mm) sería equivalente a la película en sí, bueno, quizás sería como una película dentro de una trilogía, ya que no podemos verlo absolutamente todo, sino sólo una parte. Aunque no podamos ver lo mismo que podemos ver a través de una fotografía de ese mismo objeto, nos ofrecerá muchas satisfacciones.
Un telescopio de gran abertura sería el equivalente a un pack DVD, en el que además de la película, incluiría escenas inéditas, el Making-off, entrevistas, diversos idiomas... Por ejemplo, a través de un telescopio de gran abertura (250-300 mm en adelante) incluso podemos llegar a observar cúmulos de estrellas EN OTRAS GALAXIAS¡¡¡, pueden apreciarse (si la turbulencia atmosférica lo permite) detalles finos en las atmósferas de los planetas gaseosos más próximos (Júpiter y Saturno) algunas galaxias extremadamente lejanas y algunos Quasars, los objetos más lejanos que se conocen.
Si la observación del cielo va a ser una actividad puntual, quizás para poder ver de vez en cuando los cráteres de la Luna, o algún planeta brillante, para enseñárselos a tus amigos o familiares y además quieres utilizarlo para la observación diurna, entonces sí que puede servirte un sencillo telescopio refractor de 60 mm, que incorpore inversor de imagen. Eso sí, siempre siendo consciente de que tendrá sus limitaciones en el momento que quieras observar cuerpos mucho más débiles.
Por suerte dispones de una de las bases de datos más importantes que haya existido jamás: Internet. Existen miles de página informativas, que analizan modelos de telescopio, los comparan con otras marcas, podrás leer las experiencias de otros aficionados en la astronomía que han adquirido, quizás, el mismo telescopio que tienes pensado comprarte y puedes conocer su experiencia, incluso podrías ponerte en contacto con él y preguntarle directamente. Es muy interesante visitar foros astronómicos, leer las respuestas a otro aficionados, preguntar... el "problema" es que la mayor parte de estas páginas están escritas en inglés, pero piensa que muchas páginas y buscadores permiten traducir cualquier página al castellano, aunque la traducción no sea fidedigna, nos hacemos una idea de lo que allí han escrito.
Bueno, espero que estos consejos te ayuden a la hora de comprar tu primer telescopio. Hasta pronto.
PD: Quizás el tono de esta página es algo "pesimista", pero si con ello puedo evitar que los que se interesan por esta afición se compren un "juguete", me sentiré más que satisfecho.
Página creada por Antonio Hernández en diciembre de 2002.
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