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Los telescopios: la Puerta a las Maravillas del Cosmos (o casi;))

2ª Parte: Algunos tipos de telescopios para aficionados



TIPOS DE TELESCOPIOS:

Existen multitud de configuraciones ópticas en los telescopios, pero todos pueden englobarse en estos tres tipos: los refractores, los reflectores y los catadióptricos, que son una combinación de los otros dos.

LOS TELESCOPIOS REFRACTORES:

Es el telescopio más "familiar" para el público en general, conocido popularmente como "catalejo". Suele ser, o solía ser, el primer telescopio que compran los astrónomos aficionados.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio refractor.

Si no puedes ver las imágenes, pulsa aquí

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio refractor. Los números corresponden a: 1) Objetivo 2) Ocular 3) Portaoculares 4) Rueda del Enfoque

DF= Distancia Focal del telescopio, df=distancia focal del ocular
(Atención: ambas distancias no mantienen una relación correcta en estos esquemas, son una simplificación).



En este tipo de telescopios la luz atraviesa un conjunto de lentes que la focaliza hacia un punto, o foco. Pero desgraciadamente los diferentes colores (longitudes de onda) de la luz no se comportan de la misma forma al atravesar una lente: algunos se desvían más que otros de la trayectoria original, sólo aquellos haces de luz que atraviesan la lente justo en el centro apenas si sufren desviación. Esas diferentes trayectorias de los distintos colores hacen que sea imposible enfocar la imagen en un único punto, por contra, veremos distintas imágenes de diferentes colores según movamos el enfoque ya que los distintos colores se focalizan a distintas distancias, es lo que se conoce como Aberración Cromática, o Cromatismo. Ese fenómeno hace que los cuerpos brillantes que vemos a través del ocular aparezcan rodeados por un halo de colores. Ese problema es especialmente grave en los telescopios que solamente utilizan una única lente como objetivo, que es lo que suelen utilizar los telescopios de juguete y los de gama más baja.

Simulación del aspecto de la Luna visto a través de un telescopio con graves problemas de Aberración Cromática.

Simulación del aspecto de la Luna visto a través de un telescopio con graves problemas de Aberración Cromática.


Si en vez de utilizar una única lente, utilizan varias lentes especialmente diseñadas y con diferentes densidades, pueden corregir bastante bien ese problema, aunque no del todo. A ese conjunto de lentes se las conoce como Acromátricas y las suelen llevar la mayoría de telescopios del mercado.

Pueden fabricarse telescopios que, mediante el uso de lentes de gran calidad, ofrezcan imágenes sin cromatismo, al menos dentro del espectro visible, a ese tipo de lentes se las conoce como lentes Apocromáticas y suelen estar formadas por tres o más lentes. A cambio de una mejora sustancial en las imágenes hay que desembolsar cantidades también sustanciales de dinero: algunos de esos telescopios cuestan tanto como algunos coches de lujo.

Fotografía de un telescopio de tipo Refractor.

Fotografía de un telescopio de tipo Refractor. Los números corresponden a: 1) Objetivo 2) Parasol 3) Portaocular 4) Rueda de Enfoque 5) Buscador


A parte de mejores lentes, podemos decantarnos por telescopios más largos, en los que este problema se minimiza, aunque no desaparezca del todo. Piensa que los telescopios con una Distancia Focal más larga se comportan casi como si no hubiera objetivo, es decir, el efecto de las lentes es menor y por lo tanto también lo serán la diferencia entre las trayectorias de los diferentes colores, que se encontrarán más próximos entre sí. Se suelen recomendar telescopios refractores con una Relación Focal igual o mayor a 13. Pero recuerda que la Relación Focal no es más que la división entre la Distancia Focal del Telescopio y su Abertura, por lo tanto aquellos que tengan lentes grandes tendrán que tener a su vez longitudes mucho mayores, por lo que llega un momento en el que el tubo es tan largo, y su peso es tan grande, que no se pueden manejar bien, su transporte se complica y a la hora de observar objetos que se encuentren altos en el firmamento, tendremos que observarlos literalmente tumbados en el suelo.

Ventajas:

- Apenas no requieren mantenimiento. Si se los trata con cuidado pueden servirnos para toda la vida, incluso pueden pasar de generación en generación.

- No se ven afectados por las turbulencias internas de aire. Al estar ambas terminaciones del tubo totalmente cerradas, no se crean corrientes internas que deformen la imagen. Siempre y cuando tengamos poca turbulencia del aire, tenemos la sensación de estar observando una fotografía del objeto. Por lo tanto es más fácil que podamos apreciar detalles más finos que en otro tipo de telescopio.

- La luz no se encuentra con ningún obstáculo desde que atraviesa el objetivo hasta que llega al ocular, a diferencia de los reflectores, en los que la presencia del espejo secundario (más adelante podrás leer cosas sobre este telescopio) hace que la imagen no pueda tener tanto contraste y puedan verse imágenes ligeramente borrosas hacia el centro del campo de visión, sobre todo a muy bajos aumentos.

- Por motivos "psicológicos": es la idea que tiene todo el mundo de un telescopio, es decir, un tubo alargado con lentes. Nos es más fácil familiarizarnos con él.

- Suelen recomendarse para la observación planetaria, porque pueden ofrecer mejores contrastes.

Inconvenientes:

- Como ya comenté antes, los telescopios refractores son largos, por lo tanto son más difíciles de transportar. Se recomiendan que tengan una distancia focal equivalente a unas 13- 15 veces el tamaño de la abertura (en el caso de unos 60 mm, sería unos 900 mm, casi un metro y en unos 100 mm, la distancia focal sería de unos 1.500 mm).

- La observación a través de ellos, por experiencia propia, implica tener la flexibilidad de un contorsionista, sobre todo si quieres observar objetos situados en el zenit (el punto que hay justo por encima de nuestras cabezas) o cercanos a él. Por suerte podemos añadirles un prisma o un espejo que desvía la luz 90º, aun así las posturas que tendremos que adoptar serían dignas de una exposición fotográfica ;)

- No suelen construirse lentes más grandes de unos 150 mm en telescopios de aficionado porque empiezan a deformarse debido a su propio peso, por lo tanto estamos limitados respecto a la Abertura. La gama de aberturas, por tanto, es bastante limitada: desde los menos aconsejables 60 mm hasta quizás los 150 mm de diámetro, cuyo precio suele ser prohibitivo, si se quiere algo de calidad.

- Son muchísimo más caros que un reflector a igual diámetro y calidad. Las exigencias de calidad tienen que ser mucho mayores: los vidrios, o mejor aún, cristales, no pueden presentar imperfecciones, burbujas, grietas... los tratamientos antirreflectantes tienen que ser muy eficientes, han de estar perfectamente diafragmados interiormente para evitar la dispersión de la luz, además se ha de eliminar, en la medida de lo posible, el problema de la aberración cromática...

- Una forma, barata y poco conocida, que tienen las marcas de telescopios para minimizar el efecto de la aberración cromática, es cubrir las lentes con un tratamiento que actúa de filtro para los colores azul y lila (longitudes de onda cortas), que son aquellos colores que más se desvían de su trayectoria original. De esa forma parte del halo de colores que aparecen alrededor de las imágenes prácticamente desaparece, pero evidentemente restan luz a las imágenes, a parte de alterar los colores que se ven. Eso es como teñir un mantel blanco de negro por haberlo manchado con un rotulador negro ;)

REFLECTORES:

Lo que diferencia a los telescopios refractores de los reflectores es que en el primer caso, el elemento que concentra la luz es una lente y en este caso es un espejo. Los espejos reflejan toda la luz de la misma forma, no la dispersan, con lo que el problema de la aberración cromática está solucionado, bueno, no del todo: al final del trayecto de la luz se encuentra el ocular, que es una lente, pero apenas notaremos cromatismo.

Los telescopios reflectores presentan dos espejos conocidos como Primario y Secundario. En el espejo Primario la luz que ha entrado en el tubo se refleja y concentra hacia el espejo Secundario. El espejo Primario es cóncavo, de esa forma puede concentrar la luz.

El espejo Secundario suele ser (no siempre lo es) un espejo plano y mucho más pequeño que desvía la luz hacia un lado del tubo o hacia una abertura realizada en el centro del espejo Primario, según el tipo de telescopio. Suele situarse cerca de la entrada de la luz.

A partir de ahora me referiré a esos espejos como primario o secundario.

Existen muchos tipos de telescopios reflectores, pero los más conocidos por los astrónomos aficionados son los de tipo:

Newton

Este tipo de telescopio fue concebido por el genial astrónomo, del cual conserva su nombre. Newton conocía perfectamente el problema de la aberración cromática en los refractores, gracias a sus estudios en óptica ideó un telescopio que no presentase ese inconveniente, descubrió que los espejos reflejan toda la luz por igual y utilizó un espejo cóncavo para poder concentrar la luz, sustituyendo a las lentes.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio reflector tipo Newton.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio reflector tipo Newton. Los números corresponden a: 1) Primario 2) Secundario 3) Ocular 4) Araña


En los telescopios tipo Newton la luz entra a través del tubo, parte queda bloqueada por el secundario y la araña que la sustenta, pero el resto sigue su trayectoria dentro del tubo. En el fondo de este rebotan sobre un espejo cóncavo (espejo primario) que concentraría toda esa luz algo más allá de la abertura del tubo. Como no podemos situar un ocular delante del tubo y observar a través de él, porque sencillamente estaríamos tapando la luz de los objetos que queremos ver, desviamos 90º esa luz mediante el espejo secundario, que está sustentados por una estructura que generalmente tiene forma de cruz llamada Araña (un hecho curioso es que los 4 rayos que aparecen en las estrellas de algunas fotos se deben esa "araña", por lo tanto podemos afirmar que esa foto se ha hecho a través de un telescopio reflector en el que el secundario estaba sustentado por una araña en forma de cruz, en vez de ir insertado en la placa correctora de vidrio). La luz desviada atraviesa el tubo a través de un orificio y se dirige hacia el ocular, situado al final del portaocular. Más allá del ocular se encuentra nuestro ojo que capta esa luz y nuestro cerebro que analiza esas señales.

Fotografía de un telescopio tipo Newton.

Fotografía de un telescopio tipo Newton. Los números corresponden a: 1) Espejo primario (en el fondo del tubo) 2)Soporte del espejo secundario 3) Araña 4) Rueda de Enfoque 5) Ocular 6)Porta- ocular 7) Montura


Sus ópticas pueden desalinearse o descolimarse, pero podemos volverlas a alinear, eso sí, con mucho cuidado, nunca hay que forzar los tornillos ni desenroscarlos más de la cuenta. En el caso de los telescopios Newton hemos de mirar a través del agujero del portaocular sin ningún ocular puesto, el tubo tiene que dirigirse hacia alguna zona brillante, como el cielo (nunca hacia el Sol¡¡¡), hemos de mirar el reflejo de nuestro ojo sobre el secundario e ir moviendo los tornillos que se encuentran en la base del tubo, y que mueven el primario, hasta que veamos perfectamente centrado la araña y el reflejo de nuestro ojo en el secundario.

ATENCIÓN: LA LONGITUD DEL TUBO Y LA DISTANCIA FOCAL, EN EL CASO DE LOS TELESCOPIOS NEWTON, SON PRÁCTICAMENTE IDÉNTICOS (LA LONGITUD DEL TUBO ES LIGERAMENTE MENOR, EN UNA LONGITUD APROXIMADAMENTE IGUAL AL VALOR DEL DIÁMETRO DE LA ABERTURA) POR LO TANTO, DESCONFÍA DE AQUELLOS TELESCOPIOS TIPO NEWTON CUYA LONGITUD SEA SIGNIFICATIVAMENTE MENOR A LA DISTANCIA FOCAL QUE HAY INDICADA SOBRE EL TUBO. POR EJEMPLO, SI LA DISTANCIA FOCAL QUE APARECE ES DE UNOS 2.000 mm Y LA LONGITUD DEL TUBO APENAS SI LLEGA A LOS 500 mm QUIERE DECIR QUE HAN SITUADO UNA LENTE FIJA AL FINAL DEL PORTAOCULAR O ENFRENTE DEL ESPEJO SECUNDARIO CUYA MISIÓN ES LA DE ALARGAR ARTIFICIALMENTE LA DISTANCIA FOCAL DEL TELESCOPIO. PUEDES MIRAR A TRAVÉS DEL PORTAOCULAR Y ASEGÚRATE QUE NO HAY NINGUNA LENTE FIJA EN ÉL O SOBRE EL ESPEJO SECUNDARIO MIRANDO SI LA IMAGEN QUE PERCIBES ESTÁ DEFORMADA O NO. ESOS TIPOS DE TELESCOPIO (PSEUDO- NEWTON) PUEDEN PARECER MUY ATRACTIVOS YA QUE OCUPAN MUY POCO ESPACIO, PERO NO NOS OFRECERÁ IMÁGENES DE CALIDAD. ES MEJOR INVERTIR ESE DINERO EN UN NEWTON "REAL".

Cassegrain

Es muy parecido al sistema Newton, pero la luz, en vez de ser desviada por el secundario hacia un lado del tubo, se desvía hacia el primario, que está perforado. La luz viaja a través de él hasta que esa luz llega al ocular. Esta configuración permite acortar muchísimo el tubo ya que la distancia focal de la luz se considera como la suma del recorrido de la luz desde el primario al secundario y desde el secundario hasta el ocular, por lo que es más del doble de la longitud del tubo, con las ventajas que eso conlleva en espacio. El inconveniente es que hay que mirar por detrás del tubo, al igual que en un telescopio refractor, pero con la ventaja que el telescopio es mucho más corto que uno de ese tipo.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio reflector tipo Cassegrain.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio reflector tipo Cassegrain. Los números corresponden a: 1) Primario 2) Secundario 3) Ocular 4) Araña 5) Rueda de enfoque


A diferencia de los telescopios Newton o los refractores, a la hora de enfocar el ocular no movemos el portaoculares, sino que se mueve el espejo primario. Suelen descolimarse más difícilmente que los Newton, pero aun así quizás haya que hacer alguna modificación. En este caso, en vez de actuar sobre el primario se hace con el secundario. El espejo secundario suele tener tres puntos de apoyo. Para colimarlo correctamente hemos de dirigir nuestro telescopio hacia alguna estrella brillante, luego ponemos el ocular que nos ofrezca mayores aumentos y desenfocamos la imagen. Veremos que aparece una figura en forma de aro. Si el agujero interior está descentrado tendremos que desenroscar ligeramente los tornillos del secundario e irlos enroscando a la vez que miramos a través del ocular. Hemos de conseguir que el agujero interior vuelva a estar centrado dentro del aro. Eso sí, hemos de ir con mucho cuidado a la hora de desenroscar los tornillos del espejo secundario ya que podría desprenderse y caer sobre el espejo primario, quebrándose ambos: en ese caso siempre podríamos utilizar el tubo como paragüero, jajaja.

No sería la primera, ni la última vez, que a alguien se le cae el espejo secundario sobre el primario, por lo que si el descentrado no es demasiado pronunciado es mejor no tocar los tornillos. Si se hace con mucho cuidado esta operación puede realizarse de forma muy rápida, observando cómo varía la posición del agujero central a medida que atornillamos o destornillamos el espejo secundario.

Ventajas:

- Los materiales con los que se realizan los espejos no tienen porqué cumplir tantos requisitos como los vidrios o cristales de las lentes, por tanto suelen ser más baratos. Aunque existen materiales especiales, más caros, como el Zerodur, que hacen que el tiempo de tenemos que esperar antes de usarlo sea menor. También existen otros materiales más específicos. Estos materiales encarecen el precio del telescopio, pero son muy recomendables.

- La luz reflejada no se dispersa en sus colores al reflejarse en el espejo, además refleja por igual todos los colores (longitudes de onda) a diferencia de la refracción de la luz en la que, por ejemplo, deja pasar un 85- 90% de la luz amarillo- verdosa, pero apenas si refracta la luz azul- violácea.

- Son más cortos que los refractores. En este caso se recomiendan que tengan una distancia focal entre 5 a 10 veces el valor de la abertura. (Un reflector de 150 mm de abertura, con una Relación Focal f/6 tendría una distancia focal de unos 900 mm, pero como la luz es desviada por el espejo secundario, esa longitud es algo menor, en el caso de un refractor esa longitud se recomendaría que fuera unos 2.250 mm).

- El límite en su abertura prácticamente viene determinada por la disponibilidad económica, a diferencia de los refractores, en el que la gama de aberturas es muy limitada.

- Son mucho más baratos, a igualdad de abertura y calidad, respecto a los refractores.

- Ya que presentan mayores aberturas que los refractores, podemos utilizarlos para el estudio del Cielo Profundo, como las galaxias, nebulosas, cúmulos de estrellas, quásars... esos objetos suelen ser muy débiles y por tanto necesitamos concentrar la máxima cantidad de luz que podamos.

- Una de las pocas ventajas que presenta la obstrucción de la luz producida por la araña y sobre todo por el espejo secundario es que el poder de resolución aumenta ligeramente, variando la forma en la que la luz se dispone alrededor de los objetos brillantes, lo que permite poder separar mejor dos estrellas binarias de brillo similar, siempre y cuando la turbulencia lo permita.

- La posición que adoptamos a la hora de la observación es mucho más cómoda ya que el ocular se encuentra mucho más alto. Observaremos sobre una silla (algo peligroso), de pie o sentados, a diferencia del refractor, en los que muchas veces tenemos que arrodillarnos o agacharnos.

Inconvenientes:

- La calidad de la imagen suele ser peor a las que ofrece el refractor, ya sea debido a la turbulencia del aire dentro del tubo, o a las deformaciones del espejo debido a diferencias de temperatura entre la parte interna y externa del espejo en los primeros minutos de observación, aunque con la aparición de esos nuevos materiales, ese problema casi se anula. Una forma de minimizar las turbulencias en el interior del tubo es dejar el telescopio iguale su temperatura a la del exterior, por ejemplo, una media hora. Ese tiempo además nos permitirá adaptarnos a la oscuridad de la noche.

Por suerte, se han creado un tipo de lámina transparente de plástico que puede situarse delante de la abertura del tubo, que evita que entre el polvo y evita las turbulencias interiores del tubo.

- Otro factor que contribuye a que la imagen sea de menor calidad es la obstrucción de la luz producida por la araña y el espejo secundario, sobre todo en la zona central, sea peor y no permita tanta resolución de detalles como las que ofrece el refractor. Siempre queda la posibilidad de dejar el objeto que queramos ver ligeramente desplazado respecto al centro de la imagen. Esa obstrucción puede notarse durante las observaciones diurnas, aparece una mancha negra muy difuminada en la imagen, sobre todo cuando se utilizan muy bajos aumentos, o cuando nos separamos ligeramente del ocular.

Esa obstrucción también hace que el contraste de las imágenes no sea tan alto, además se pierde entre un 25 y un 30% de la luz que entra por el tubo, en el caso de los Newton. En las grandes aberturas ese inconveniente se minimiza.

- Al cabo de los años es necesario aluminizar el espejo ya que quedan expuestos a la acción del aire, los contaminantes, etc. Si se cuida correctamente, quizás sea necesario aluminizarlo pasados unos 15 años, pero si no se protege, si se contempla el cielo cerca de alguna zona muy contaminada, cerca de la costa (la sal que transporta el aire puede crear una fina capa que deteriora la lámina reflectante), etc. quizás sea necesario realizar esa aluminización anualmente. Por suerte, la mayoría de fabricantes de telescopio protegen la lámina metálica reflectante con una finísima capa de cuarzo que evita el deterioramiento, o al menos lo minimiza. Por cierto, ni el primario ni el secundario deben ser tocados con nuestros dedos jamás, estaríamos ensuciando de grasa esas superficies y su limpieza es bastante delicada.

- Son sensibles a los golpes y a los movimientos bruscos y los espejos pueden desalinearse, aunque pueden volverse a alinear antes de la observación. En los Newton se ha de alinear correctamente el espejo primario y en los Cassegrain se ha de alinear el secundario. Por lo tanto hemos de evitar los golpes. Es muy recomendable transportarlos en alguna maleta acolchada o envueltos en una manta para evitarlo en la medida de lo posible.

- La gran ventaja de los Newton es la posibilidad de conseguir grandes aberturas, pero eso supone telescopios muy voluminosos, por lo tanto se necesitan buenas monturas, que permitan que la imagen sea lo más estable posible.

- Pese a que la posición en la observación es mucho más cómoda, el hecho de observar mirando hacia un lugar totalmente diferente a la que se encuentra realmente el objeto (que se encontrará hacia nuestra derecha o nuestra izquierda) puede despistarnos bastante a la hora de encontrarlo, aunque con el uso del buscador ese problema se minimiza.

TELESCOPIOS MIXTOS O CATADIÓPTRICOS:

Es decir, aquellos que presentan tanto lentes como espejos (es decir, la luz experimenta tanto refracción como reflexión).

En ellos la luz tiene que atravesar una placa de vidrio especialmente diseñada que desvía ligeramente la luz que entra a través del tubo, luego el recorrido de la luz es idéntico al que se produce en un telescopio de reflexión. Esta placa, que refracta la luz, permite poder construir telescopios con espejos esféricos, en vez de espejos parabólicos, mucho más difíciles (y, por tanto, más caros) de tallar. Esa lámina evita la aberración esférica, ocasionada por los espejos esféricos, que consiste en que los rayos reflejados por ese espejo no van a parar todos al mismo foco, sino que algunos se ven reflejados hacia direcciones diferentes, es lo que se conoce como aberración esférica. En cierta forma podría compararse con la aberración cromática, pero en este caso el haz de luz no se descompone en colores, sino que aparecen imágenes alargadas.

Estos son algunas de las configuraciones de telescopios mixtos, o catadióptricos, más conocidas:

Maksutov- Cassegrain

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio Maksutov- Cassegrain.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio Maksutov- Cassegrain. Los números corresponden a: 1) Menisco 2) Primario 3) Secundario 4) Ocular 5) Rueda del Enfoque


En los años 40 del siglo pasado encontraron la forma de evitar la aberración esférica. Consistía en situar una lámina de vidrio de forma cóncava que contrarrestaba esa deformación. Esa lámina o menisco (conocida como lámina Maksutov) apenas si presenta aberración cromática y permite acortar mucho la longitud del tubo, ya que se comporta como una lente. La luz atraviesa el menisco y su trayectoria se desvía, se refleja sobre el espejo primario concentrando esa luz hacia el espejo secundario, que la vuelve a reflejar hacia el primario, pero éste está perforado y la observación se realiza por detrás del tubo, al igual que en los telescopios tipo Cassegrain, de ahí el nombre de Maksutov- Cassegrain. En este caso el espejo secundario es convexo.

Una de las ventajas que presenta esa configuración es que los elementos que la forman pueden fabricarse fácilmente. Pero no permite aberturas muy grandes, con unas relaciones focales próximas a f/20, aunque la longitud del tubo es muchísimo más corta que la que presentaría un refractor con la misma abertura. Son ideales para la contemplación de los planetas y la Luna.

Uno de los inconvenientes es que la superficie aluminizada sobre el menisco equivale a un 40% de la superficie de la abertura, lo que supone una pérdida de luz apreciable (es luz que no puede entrar a través del tubo), de ahí que básicamente se recomienden para la observación de los planetas, ya que se tratan de objetos muy brillantes.

Schmidt-Cassegrain

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio Schmidt- Cassegrain.

Esquema del recorrido de la luz dentro de un telescopio Schmidt- Cassegrain. Los números corresponden a: 1) Lámina óptica 2) Primario 3) Secundario 4) Tubo anti- reflejos 5)Ocular


La configuración es idéntica a la del Cassegrain, pero el espejo secundario está adosado o insertado dentro de la placa correctora o lámina llamada Schmidt. A diferencia del Maksutov, la placa no es cóncava, sino planoparalela. Fueron creados por una empresa americana en 1954, en un nuevo modelo de telescopio de "mesa", los Questar, debido a sus reducidas dimensiones. Posteriormente, otra marca, Celestron, desarrolló telescopios de mayor abertura.

Foto del tubo óptico de un telescopio Schmidt- Cassegrain.

Foto del tubo óptico de un telescopio Schmidt- Cassegrain. Los números corresponden a: 1)Lámina óptica 2) Primario 3) Soporte del Secundario 4) Tubo anti- reflejos 5) Buscador 6) Montura


El secundario está diseñado de tal forma que se comporta como una lente de Barlow, es decir, que actúa aumentando la distancia focal del telescopio, lo que permite construir telescopios mucho más cortos equivalentes a otros con una distancia focal muchísimo más larga.

Ventajas:

- Se trata de telescopios que pueden ofrecer grandes aberturas con la ventaja de ofrecer tubos muy cortos. Son recomendables para aquellos en los que su lugar de observación sea muy reducido.

- Se los podría considerar como "todoterrenos" porque se recomiendan tanto para la observación de los planetas como los objetos del cielo profundo.

- Al igual que los telescopios refractores, su mantenimiento es prácticamente nulo. El espejo, al estar protegido por la placa, se ensucia y se cubre de rocío más difícilmente, por lo que el aluminizado no es tan frecuente como en el caso de los Newton. Además se descoliman mucho menos que los Newton, si se los trata bien.

- Se ven menos afectados por corrientes internas del aire.

Inconvenientes:

- Son significativamente más caros que los de tipo Newton.

- La obstrucción de luz por parte del espejo secundario suele ser bastante importante por lo que es recomendable que la abertura del telescopio sea lo más grande posible para la proporción de luz obstruida sea lo menor posible.

- Las imágenes pueden presentar un ligero cromatismo debido a la placa correctora.

- No pueden utilizarse para proyectar el Sol sobre una hoja de papel, porque toda la luz que entra al tubo se focaliza sobre el espejo secundario y la temperatura puede aumentar tanto que puede fundirse las partes plásticas que lo sustentan, con el peligro que el secundario se desprenda, además el humo que se originaría se depositaría sobre el espejo primario, en las partes interiores del tubo y en la parte interna de la placa de vidrio, cosa no muy recomendable.

- Al igual que en los telescopios refractores, y pese a que la longitud del tubo sea menor, a veces hay que observar en posiciones no muy cómodas, incluso arrodillados.

MONTURAS:


Quizás se le presta demasiada poca atención a las monturas de los telescopios, pero una mala montura puede hacer que un telescopio con unas lentes o espejos perfectamente pulidos no sirvan para nada, porque la imagen no parará de moverse de un lado a otro, haciendo muy incómoda la visión a través del telescopio.

La montura es la encargada de sujetar al telescopio y se conocen básicamente de dos tipos: las monturas azimutales y las ecuatoriales.

MONTURAS AZIMUTALES:

Este tipo de montura permite rotar el telescopio 360º en la horizontal y casi 90º en la vertical, pudiendo apuntar hacia prácticamente toda la bóveda celeste. Puede ser una montura recomendable para telescopios terrestres (observación de pájaros, deportes, etcétera) pero en astronomía nos será más útil la montura ecuatorial.

Esquema de los movimientos de una montura azimutal.

En el esquema se puede apreciar los dos movimientos que permite la montura azimutal. Ambos movimientos puede conseguirse rotando un mando que llevan incorporado en ambos ejes.

Gran parte de los telescopios refractores de pequeño diámetro vienen sobre una de esas monturas.

Esquema de los movimientos de una montura dobson.

Un astrónomo aficionado americano (John Dobson) inventó un tipo de montura para telescopios de gran envergadura, especialmente para telescopios tipo Newton. La gran ventaja de este tipo de montura es que puede construirse fácilmente, ocupa poco espacio y, si está bien equilibrada, permite movimientos muy finos mientras observamos. Son una alternativa barata a las grandes monturas ecuatoriales, mucho más caras, para aquéllos que quieran transportar su telescopio Newton al campo y no tengan previsto hacer fotografía astronómica.

Ventajas:

- Suelen ser más baratas que las ecuatoriales, sobre todo en el modelo Dobson.

- Si nos trasladamos a un lugar de observación, no tenemos más que sacar la montura Dobson y el telescopio y ponernos a observar (bueno, es aconsejable que el telescopio iguale su temperatura al ambiente exterior antes de la observación para que disminuyan los efectos de la turbulencia).

Inconvenientes:

- Es necesario ir moviendo los dos ejes del telescopio para poder seguir un objeto. Cuantos más aumentos tengamos, más modificaciones en ambos ejes tendremos que hacer, con el engorro que ello supone. Evidentemente esos movimientos hacen que la imagen se mueva o vibre demasiado para disfrutar de una observación de calidad.

- No permite tomar fotografías astronómicas, excepto de los objetos más brillantes, como la Luna, el Sol (CON FILTRO¡¡¡), y algunos planetas brillantes (Júpiter, Saturno...).

MONTURA ECUATORIAL:

Esquema de los movimientos de una montura ecuatorial.

Esta montura fue especialmente concebida para la observación astronómica. Al igual que en la montura azimutal, permite el movimiento sobre dos ejes perpendiculares entre sí. Uno apunta hacia uno de los polos celestes y gira alrededor de él y el otro se mueve perpendicularmente a estos (de Norte a Sur). Es decir, mientras observamos, uno de los ejes se movería paralelo al ecuador celeste y el otro se movería perpendicularmente a éste. De esa forma podemos situarnos en cualquier punto de la bóveda celeste.

Ventajas:

- Una vez se ha posicionado correctamente, se puede motorizar, por lo que podemos observar un objeto indefinidamente sin necesidad de mover los ejes del telescopio.

- Si nuestro telescopio no está motorizado, sólo hemos de mover uno de los ejes para seguir al objeto.

- Permite hacer fotografías de larga exposición si acoplamos una cámara al ocular o la situamos acoplada sobre el telescopio (Piggy- Back) con lo que conseguimos hacer fotografías de una gran zona del cielo con exposiciones muy largas, eso hace que en la fotografía puedan aparecer muchas más estrellas, que se vean las nebulosas más brillantes, sus colores, etcétera.

- Podemos apuntar hacia cualquier punto de la bóveda celeste, a diferencia de la montura azimutal en las que las zonas que tenemos sobre nuestra cabeza (zenit) pueden quedar fuera de nuestro alcance ya que el tubo del telescopio choca contra la misma montura o contra el trípode.

- Conociendo las coordenadas exactas de un objeto podemos buscarlo simplemente moviendo los ejes de la montura los grados necesarios. No suele ser sencillo y se requiere bastante práctica para poder encontrar algún cuerpo celeste en el cielo, pero una vez que se conoce la forma puede sernos muy útil. De esa forma podemos encontrar rápidamente cualquier objeto del firmamento ya catalogado.

Inconvenientes:

- Su precio es mucho más elevado, muchas veces incluso es la pieza más cara del telescopio, incluso más que el tubo.

- Suele ser más engorrosa a la hora de posicionarla correctamente ya que ha de estar totalmente horizontal respecto al suelo, se ha de orientar perfectamente dirigiéndola hacia el Polo celeste (en el Hemisferio Norte sería en las cercanías de la estrella Polar y en el Hemisferio Sur cerca de la estrella Sigma Octantis). Luego hemos de hacer un seguimiento de unas cuantas estrellas y comprobar que no se desplazan del campo de observación a medida que pasa el tiempo únicamente moviendo el eje de la ascensión recta. Aunque no hace falta tanta precisión si lo único que queremos hacer es una observación visual.

- Hasta que no tenemos algo de práctica, apuntar hacia alguna zona del cielo puede ser casi cómico, porque puede observarse un mismo objeto situando la montura de diferentes formas, aunque sólo una suele ser la más práctica. Con el tiempo y la práctica, apuntar hacia alguna zona del cielo se va haciendo cada vez más fácil.

- Necesitan un contrapesado para equilibrarlo, lo que implica mucho más peso.

MONTURAS DE HORQUILLA;

Esquema de los movimientos de una montura de horquilla azimutal.

Las monturas de horquilla pueden ser ecuatoriales o azimutales según la forma en la que se dispone el eje horizontal. Si rota paralelamente al suelo, entonces se trata de una montura de horquilla azimutal, pero si lo hace de forma paralela al ecuador terrestre (por tanto, de forma perpendicular al eje de rotación de la Tierra, inclinada los mismos grados que nuestra latitud), se trata de una montura de horquilla ecuatorial.

Suelen utilizarse en telescopios reflectores básicamente en telescopios de tipo Cassegrain (Schmidt y Maksutov).

A diferencia de la mayoría de las monturas azimutales, este tipo de montura puede motorizarse y controlarse mediante ordenador y poder realizar fotografías. Las ecuatoriales también lo permiten.

VENTAJAS:

- A diferencia de las monturas ecuatoriales, no necesitan contrapesos para equilibrar el telescopio.

- Son más compactos, y la forma en la que se observa es mucho más cómoda que en un telescopio ecuatorial.

INCONVENIENTES:

- Son significativamente más caros que las otras monturas y no suelen venderse independientemente al telescopio.

- Los modelos azimutales sin motorizar tienen los mismos inconvenientes que el modelo azimutal.

PATAS DEL TELESCOPIO:

Otro asunto que se suele tener poco en cuenta. Generalmente verás que las patas de un telescopio están hechas de madera o de aluminio u otros metales (huye de las patas de plástico) y suelen ser tres. Es muy recomendable que esas tres patas estén unidas entre sí, generalmente llevan una pequeña bandeja que te permitirá situar los accesorios del telescopio (oculares, lente de barlow...) o a veces sencillamente es un eje que las une a las tres. Evita las monturas en las que las tres patas estén situadas independientemente entre sí ya que la estabilidad no será tan buena (hay modelos en las que la bandeja está acoplada a una de las patas, pero no está en contacto con las otras dos patas). Es siempre recomendable que el telescopio esté situado a la menor altura posible, de esa forma el centro de gravedad del telescopio está en su posición más baja y la estabilidad es mucho mayor, esto es muy importante si hay algo de viento en tu lugar de observación. Si ese no es el caso y prefieres más comodidad puedes subirlas hasta la altura que creas conveniente, teniendo en cuenta los movimientos del tubo y el lugar en el que tendrás que observar a través de él.

Hay quien recomienda que sean de madera y otros recomiendan que sean de metal, pero atención con estas últimas, hay muchos modelos que presentan patas de aluminio tan finas que incluso pueden llegar a deformarse por el peso del telescopio. Un telescopio tiene que ser una estructura fuerte y estable, si podemos tirar el telescopio con un dedo, quizás sería mejor buscar algo mejor.

Quizás sea mejor una montura de madera (cada vez menos presentes en los telescopios), porque absorben antes las vibraciones, las metálicas se pueden comportar como cajas de resonancia.

La forma en la que las patas tocan al suelo suele ser diferente según el tipo de telescopio. Hay algunos que acaban en punta, ideal para situar el telescopio en el campo, y además presentan un capuchón por si quieres observar sobre una superficie plana, como un balcón, de esa forma evitas rallar el suelo. Tenlo en cuenta si no quieres rallar las baldosas.

BUSCADOR:

El buscador es un pequeño catalejo, acoplado al tubo, que nos permite dirigir el telescopio hacia la zona del cielo a dónde se encuentra el objeto celeste que queremos observar. Nos ofrece una vista del firmamento con pocos aumentos (generalmente de 6 a 10x) de tal forma que podemos precisar mejor la posición del objeto. Si miramos a través de ellos veremos que tenemos una referencia visual, generalmente una cruz, que nos permite apuntar exactamente a la zona del cielo que queremos ver. Si el buscador y el tubo del telescopio apuntan hacia la misma zona del cielo, por el ocular veremos el objeto que tenemos centrado en el buscador.

Esquema en el que se ve el buscador y la imagen que se ve a través del ocular.

Esquema en el que se ve el buscador y la imagen que se ve a través del ocular.


A diferencia de unos prismáticos, la imagen que muestran los buscadores (excepto algunos modelos) está invertida, es decir, lo que vemos a la izquierda aparece a la derecha y lo que vemos arriba aparece abajo, pero con unas cuantas horas lograremos adaptarnos a este inconveniente. Piensa además que los telescopios astronómicos también muestran las imágenes invertidas, cosa que no suele importar mucho en astronomía, pero sí si quieres ver paisajes diurnos. Con un poco de práctica verás que también te acostumbras a ver el cielo del revés.

Antes de la primera observación a través del telescopio, lo primero que tendremos que hacer es acoplar y orientar correctamente el buscador respecto al tubo del telescopio, para ello, durante el día, hemos de dirigir nuestro telescopio, con los mínimos aumentos posibles, hacia algún objeto lo más lejano posible y fácil de identificar, por ejemplo: la cima de una montaña, una farola o la matrícula de un coche. Una vez elegido el objeto, hemos de fijar los seguros del telescopio para que no se mueva y hemos de mirar por el buscador. Lo primero que hemos de hacer es enfocarlo correctamente, aunque no todos los buscadores pueden ser enfocados (si es así no te servirá para encontrar cosas). Una vez enfocado hemos de centrar la imagen de tal forma que el objeto que estamos viendo a través del ocular se encuentre justo en el centro de la cruz. Una vez lo hemos centrado podemos probar a apuntar con el buscador a cualquier otro objeto y comprobar que a través del ocular lo vemos bien centrado.

Bueno, hasta este momento tenemos el buscador bien centrado para la observación diurna, pero cuando queremos ver objetos del firmamento comprobaremos que ese centrado no nos sirve, porque lo hemos centrado observando un objeto muy cercano, comparado con los objetos que veremos a través del telescopio.

Por la noche, lo primero que hemos de hacer es dirigir el buscador hacia algún cuerpo brillante y puntual, por ejemplo una estrella o un planeta brillante. Veremos que ese objeto no aparece centrado en el ocular de mínimos aumentos cuando miremos a través del telescopio. Lo que tenemos que hacer es centrarlo con los mandos del movimiento, desenroscar ligeramente los tornillos del buscador y centrarlo correctamente. Si quieres puedes volver a liberar los mandos y buscar otra estrella brillante y comprobar que aparece centrada en el ocular. Una vez comprobado ponemos el ocular que nos ofrezca un poco más de aumentos y comprobamos que centrando nuestro buscador hacia algún objeto, éste también aparece bien centrado en la imagen del ocular, si eso no fuera así tenemos que volver a fijar los seguros de los movimientos de la montura y modificar ligeramente la posición de los tornillos que sujetan al buscador. Una vez realizado el cambio podemos volver a intentar encontrar algo mirando por el buscador y luego por el ocular. Finalmente volvemos a repetir los mismos pasos con el ocular que nos ofrezca los mayores aumentos.

Como comprobarás suele ser muy difícil que el buscador esté bien centrado a los máximos aumentos, por lo que cuando queremos ver un objeto del firmamento lo primero que hacemos es situar el ocular que nos ofrezca los menores aumentos, luego buscamos el objeto a través del buscador (si es lo suficientemente brillante), fijamos los seguros de los ejes cuando el objeto se encuentre en el centro del campo visual de ese ocular y vamos cambiando de aumentos si es necesario.

Todo esto parece complicado, pero una vez estés en ello verás que no lo es tanto.

El buscador es una de las piezas fundamentales de un telescopio, porque nos ofrece una primera aproximación a lo que queremos ver, de forma muy similar a la que nos ofrece unos prismáticos (por eso insisto en familiarizarse con ellos porque luego nos será mucho más fácil encontrar objetos a través del buscador, que nos ofrece una imagen muy similar, aunque invertida). Desgraciadamente, incluso en los telescopios más grandes, el buscador suele ser muy pequeño y de mala calidad. Suelen ofrecer unos 6x (aumentos) y suelen tener unos 30 mm de diámetro (6x30). Si puedes te recomiendo que recicles unos viejos prismáticos estropeados o descentrados, les quites el objetivo (preferiblemente que sean de unos 50 mm de diámetro) y el ocular y los acoples a un tubo (a mí me fue muy bien un tubo del líquido para las lentillas) y luego lo fijes de alguna forma (para manitas) al tubo del telescopio. Con él podrás centrar muchísimos más objetos y te será mucho más fácil encontrar las cosas, además el campo de visión es el mismo que el de unos prismáticos. Puedes hacerte la cruz acoplando dos pequeños hilos de cobre a la base del ocular. Hay quienes utilizan tela de araña de una telaraña abandonada para hacer esa cruz y así poder apuntar con mucha más precisión al objeto que queremos ver, pero eso conlleva mucha más precisión y paciencia. A veces pueden encontrarse prismáticos de segunda mano a buen precio que pueden servirte para hacerte este "fabuloso" buscador.

Bueno, en el próximo artículo hablaré de cuáles pueden ser los mejores tipos de telescopio para iniciarse, consejos para su compra y algunas cosas más. Hasta pronto.

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Atención: Los esquemas son simplificaciones de la realidad, las proporciones entre las distancias focales son incorrectas, pero nos ayudan a entender de qué forma viaja la luz a través del telescopio.



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Página creada por Antonio Hernández en noviembre de 2002.
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