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Los Filtros Nebulares:



Filtros nebulares

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En estos momentos se está produciendo en la Tierra la que se conoce como la 6a extinción en masa: las especies animales y vegetales están desapareciendo a un ritmo como jamás lo han hecho en extinciones anteriores, pero esta vez es por la acción de una de las especies más peligrosas de la Naturaleza: el Homo Sapiens. Otro tipo de "especies" también están desapareciendo, y más rápidamente si cabe: son los astros del firmamento.

El 99% de los habitantes europeos ya no pueden ver la Vía Láctea desde sus localidades, en América este problema está avanzando a marchas forzadas y pronto los habitantes de la Tierra dejaremos de disfrutar de la observación de los astros del Cielo Profundo si la cosa no cambia. Todo esto tiene un causante: la Contaminación Lumínica producida por el ser humano. El uso de sistemas de iluminación mal diseñados, ineficaces, derrochadores, está iluminando artificialmente los cielos y los astros quedan ocultos tras ese velo blanco o naranja que hace imposible su observación. Los astros que se ven más afectados por este problema son las galaxias, las nebulosas, ya sea de emisión o reflexión, las nebulosas planetarias y las estrellas menos brillantes. De unas 2.587 estrellas que podríamos ver a simple vista en una buena noche, pasamos a ver unas 15 ó 20 desde las grandes ciudades, y parece que ya nadie se dé cuenta.

Los astrónomos aficionados, quizás, seamos uno de los colectivos más sensibilizados respecto a la pérdida del patrimonio celeste, y somos los que hemos comprobado con tristeza, cómo el cielo pierde sus estrellas y nebulosas.

Desde hace unas décadas, y tras una larga investigación, se consiguieron fabricar filtros que eliminan ciertas longitudes de onda (colores) dejando pasar el resto, al hacer que las ondas de luz se anulen entre sí. Con ello se consigue, por ejemplo, bloquear las luces más molestas para la observación astronómica, que corresponden a las que generan las bombillas más comunes en la iluminación de las calles: las de vapor de Mercurio (Hg), que son esas luces blancuzcas azuladas, y las de vapor de Sodio (Na), de color anaranjado, básicamente. Pero desgraciadamente existe una parte importante de la luz que generamos artificialmente y que abarcan todo el espectro visible, es decir, todos los colores, por lo que esas luces (por ejemplo: las halógenas) "eclipsan" también la luz de las nebulosas, disminuyendo el efecto de los filtros. Esos filtros ayudan en la observación astronómica, pero nunca sustituyen a un buen cielo, ni actúan con todos los astros, de todas formas presentan ventajas muy interesantes.

Al eliminar ciertas longitudes de onda del espectro visible, dejando pasar la de los astros que queremos ver (nebulosas de emisión y nebulosas planetarias), se consigue que aumente mucho el contraste al oscurecerse el cielo, que aparece prácticamente negro, enmarcando la nebulosa, cuya luz apenas si ha experimentado ninguna disminución. En este punto hay que advertir una cosa: TODO FILTRO NEBULAR ELIMINA PARTE DE LA LUZ QUE NOS LLEGA, INCLUSO DE AQUELLOS COLORES EN LOS QUE TEÓRICAMENTE NO ACTÚAN, POR LO QUE, AUNQUE CONSIGAN AUMENTAR EL CONTRASTE, EL BRILLO DE LOS ASTROS SIEMPRE DISMINUYE. AFORTUNADAMENTE SE ESTÁN CONSIGUIENDO FILTROS CUYA ABSORCIÓN EN ESOS COLORES APENAS SI SUPERA EL 1 Ó 2%, CON LO QUE LA VARIACIÓN CON EL BRILLO ORIGINAL ES CASI IMPERCEPTIBLE, AUNQUE GENERALMENTE ELIMINAN ENTRE UN 6% Y UN 12%. Es decir, estos filtros no hacen que los astros se vean más brillantes (todo lo contrario), sólo consiguen que se vean mejor, que no es poco.

Estos filtros se clasifican en:

  • Filtros de Banda Ancha
  • Filtros de Banda Estrecha
  • Filtros de "Líneas Espectrales"

Filtros de Banda Ancha

Los Filtros de Banda Ancha, también conocidos como Deep Sky, LPR, SkyGlow, Type 1, Broadband... (dependiendo de las marcas), eliminan las longitudes correspondientes al vapor de Hg y Na y dejan pasar el resto. Con ello se consigue un cierto incremento en el contraste respecto al fondo, que se vuelve algo más oscuro, aunque este efecto no es muy espectacular. De los filtros nebulares, este quizás sea el menos eficiente de todos en la observación visual. Estos filtros se recomiendan, sin embargo, para realizar astrofotografías, en los que sí que se perciben ciertas ventajas, al evitar que la película se sature tan rápido debido a la claridad artificial del cielo, evitando que las fotografías aparezcan con un fondo verdoso o anaranjado.

Filtros de Banda Estrecha

Mucho más interesantes son los Filtros de Banda Estrecha, conocidos como UHC (Ultra High Contrast), Narrowband, Type 2, Ultrablock... que eliminan TODO el espectro visible excepto algunas longitudes de onda (colores) muy concretos: los que generan las nebulosas de emisión y las nebulosas planetarias. Las nebulosas que podemos ver en el firmamento emiten básicamente en estas longitudes de onda:

  • 4.861 Armstrongs (486,1 nm): Producida por el H-beta (Hidrógeno ionizado)
  • 4.959 Armstrongs y 5.007 Armstrongs (495,9nm y 500,7nm): Procedentes del O-III (oxígeno doblemente ionizado).

Si dejamos entrar la luz que procede de esos elementos y eliminamos el resto, obtendremos una imagen muy contrastada del astro ya que el fondo aparecerá muy oscurecido. De todas formas la imagen habrá perdido brillo, pero afortunadamente nuestros ojos son grandes detectores de diferencias de brillo, o contraste, y el efecto puede superar ampliamente la pérdida de luz en la imagen. Con esos filtros conseguimos, además, percibir detalles finos que pueden no ser visibles sin ellos.

Simulación del campo de visión sin y con filtro UHC

En la simulación de arriba puedes ver cómo veríamos la misma zona del cielo sin y con filtro UHC. Al aumentar el contraste con el fondo, la nebulosa se realza y es posible detectar detalles que seríamos incapaces de ver sin la ayuda del filtro. (Aumenta el brillo del monitor para verlo mejor)


Hemos de tener bien presente una cosa: las estrellas emiten en toda la gama del espectro lumínico, por lo tanto casi la totalidad de su luz será filtrada por los filtros y la disminución de luz será muy apreciable. Las estrellas aparecen mucho más débiles y de tonalidad verdosa oscura, es decir: la visión de las estrellas, y todos aquellos astros formados por ellas (cúmulos abiertos, cúmulos globulares, galaxias...) empeora muchísimo debido a ese bloqueo de luz, de ahí que estos filtros sólo se recomienden para la observación de nebulosas. Pero tampoco sirven para observar todas las nebulosas: aquellas que podemos percibir porque reflejan la luz de las estrellas (nebulosas de reflexión) también desaparecerán de nuestra vista. Las nebulosas de emisión, sin embargo, transforman la luz ultravioleta generada por las estrellas, en luz visible, emitiendo en las longitudes de ondas equivalentes, casi en su totalidad, a la del hidrógeno o el oxígeno, de ahí que apenas sufran pérdida en su brillo al observarlas a través de uno de esos "cristales mágicos".

Algunas nebulosas mejoran significativamente con el uso de uno de esos filtros. La Nebulosa de la Laguna, M8 en Sagitario, muestra perfectamente el "puente" que la divide en dos, además los límites de la nebulosa se amplían hacia el norte de una forma increíble. M20, la Nebulosa Trífida, aparece como una roseta de iglesia, mostrando esas barras oscuras que separan en tres la esfera: sin el filtro no puedo ver esa nebulosa. M17, la Nebulosa Omega, se amplía en todas direcciones. Un fenómeno curioso que se percibe con los filtros es que las nebulosas parecen flotar entre las estrellas verdosas y nosotros. Es una sensación que todos mis amigos han experimentado al observar a través del ocular. Quizás uno de los astros ideales para comprobarlo sea la Nebulosa Dumbbell, M27, en la Vulpecula. A parte de esa sensación de tridimensionalidad, a la nebulosa le aparecen dos alas hacia los lados, lo que le da un aspecto totalmente nuevo. Sin embargo en la Nebulosa de Orión (M42) apenas si noto mejoría, aunque lo que sí que se percibe es cómo la nebulosa se extiende muchísimo más de lo que se puede ver sin el filtro. M57, la conocidísima Nebulosa Anular de Lyra, también adquiere esa sensación de tridimensionalidad, además el interior se percibe más luminoso, parece que sea una burbuja de humo que pueda explotar en cualquier momento.

Filtros de "Líneas Espectrales"

Existen filtros aún más específicos, que sólo dejan pasar una o un par de líneas espectrales muy concretas del espectro visible: o el H-Beta (hidrógeno ionizado) o el O-III (oxígeno doblemente ionizado).

El primero, H-Beta, es demasiado específico y sólo nos servirá para un número muy limitado de astros, como la Nebulosa de California, en Perseo, la Nebulosa Cocoon, en el Cisne o la Nebulosa de Cabeza de Caballo, en Orión. Como la disminución de brillo es tan alta, se recomiendan grandes aberturas, superiores a los 250 mm.

El filtro O-III realza básicamente las nebulosas planetarias, es decir, esos cascarones de gases desprendidos por estrellas moribundas o bien, restos de explosiones de estrellas, donde el contenido en oxígeno es mucho más elevado que en las nebulosas de emisión. La Nebulosa del Velo, en la constelación del Cisne, invisible sin el filtro desde lugares algo contaminados lumínicamente, se realza casi milagrosamente, contrastándose con el fondo negro, mostrando detalles increíbles y adquiriendo una textura similar a la de una gasa o velo (de ahí su nombre) iluminada por la estrella 52 Cyg. Con la Nebulosa Helicoidal, NGC 7293 en la constelación de Acuario, pasa algo similar, apenas si puede intuirse en el campo del ocular, pero enroscando el filtro aparece de golpe, con un tamaño enorme y mostrando gradaciones de grises. A la Nebulosa Planetaria M76, en Perseo, le aparecen dos "orejas" que no puedo ver sin el filtro. M97, la Nebulosa del Búho, en Ursa Major, aparece mucho más contrastada, mostrando sus ojos. La Nebulosa Rossetta (NGC 2237-9 en Monoceros) es tan enorme que sólo podemos verla por partes con aumentos medios, aunque con bajos aumentos, como los que nos ofrece unos prismáticos o un telescopio de poca distancia focal, podemos observarla entera. Sin el filtro soy incapaz de detectar nebulosidad desde mi localidad, pero con el filtro puedo detectar las zonas más densas de la nebulosa (se recomienda mirar una fotografía de esa nebulosa para saber dónde hay que mirar), envolviendo a las estrellas en una especie de niebla. Uno de los astros que más me sorprendió al observarlo con el filtro O-III, a parte de la Nebulosa del Velo, fue el Casco de Thor, NGC 2359 en Canis Major. Sin el filtro era incapaz de observar la nebulosa, una vez enroscado en el ocular aparecía claramente, en forma de casco vikingo con alas. Una gran nebulosa que vale la pena contemplar. La observación de alguno de esos astros a través del ocular y el filtro puede llegar a mostrar detalles que sólo podríamos llegar a apreciar a través de fotografías de larga exposición.

Simulación del campo de visión sin y con filtro O-III

En la simulación de arriba puedes ver cómo veríamos la misma zona del cielo sin y con filtro O-III. Algunas nebulosas planetarias, inobservables sin el filtro, aparecen como por arte de magia al situar el filtro entre el ocular y nuestro ojo, o enroscándolo al ocular. En algunas nebulosas el contraste llega a ser tan alto que nos ofrece imágenes comparables a las que veríamos en fotografías de larga exposición. (Aumenta el brillo del monitor para verlo mejor)


Existe otro filtro específico, especialmente diseñado para la observación de cometas, denominado Swann, que deja pasar la luz procedente del Sodio (Na) Neutro, aunque no sirve para todos los cometas.

Todos estos tipos de filtros, al disminuir parte de la luz procedentes de esos astros del Cielo Profundo, se recomiendan para telescopios de aberturas de como mínimo 200 mm, si quieres sacarle partido. Por debajo de esa abertura, el número de astros que experimentan mejoría es mucho menor. De todas formas, observadores desde lugares sin contaminación lumínica son capaces de observar, a simple vista, nebulosas extensas en el firmamento simplemente mirando a través de un filtro UHC hacia el firmamento. Nebulosas como el bucle de Orión o la Rossetta se vuelven visibles observándolas a través del filtro, sin más, aunque desgraciadamente en muy pocos cielos pueden comprobarse tales afirmaciones. Podemos, también, observar a través de unos prismáticos interponiendo el filtro entre el ocular y nuestro ojo y así poder apreciar mucho mejor esas nebulosas extensas y brillantes. Es importante comentar que estos tipos de filtros NO son adecuados para la astrofotografía, excepto el DeepSky, sólo se recomiendan para la observación visual.

Son caros, para qué engañarnos, el equivalente al precio de un buen ocular, pero las ventajas que obtenemos puede compensarnos esa inversión. Gracias a ellos podemos observar astros con detalles que sólo podríamos llegar a ver desde zonas sin contaminación lumínica, incluso en lugares sin ese problema, la visión de los astros mejora ya que nuestro planeta se encuentra en las proximidades del Sol y está inmerso en una zona llena de partículas que reflejan la luz del astro, por lo que con su uso eliminamos parte de esa luz reflejada por esas partículas y así mejora el contraste de la imagen. Pero también es verdad que la imagen que ofrece de algunas nebulosas es tan contrastada que algunos astrónomos aficionados encuentran esa imagen demasiado "artificial" y prefieren observar sin ellos. Lo ideal es poder mirar a través de uno de ellos antes de decidirse por la compra de uno, quizás en la agrupación astronómica más cercana puedas observar el firmamento a través de uno de esos filtros y hacerte una idea de su efecto en la observación.

Son muy delicados, jamás has de tocar las superficies ópticas de estos filtros con los dedos ya que están formados por finísimas capas metálicas que podrían destruirse al limpiarlos. Algunas marcas protegen esas capas situándolas entre dos placas de vidrio, de todas formas, cualquier precaución es poca. Evita que se humedezcan mucho porque pueden deteriorarse igualmente. Siguiendo esos consejos, podrás disfrutar de ellos durante años. En algunos modelos de oculares puedes tener problemas a la hora de enroscar el filtro. Si eso te ocurre, no fuerces el filtro y desenróscalo lo más suavemente que puedas.

Como la superficie de esos filtros es tan reflectante, se aconseja mirar a través del ocular tapándose con un trapo para evitar reflejos de luces que puedan provenir de nuestra espalda. La adaptación a la oscuridad es muy importante para captar el máximo de detalles, así como ver de reojo al astro, de esa forma utilizamos las partes más sensibles de nuestra retina y percibiremos más detalles. Se recomiendan para aumentos bajos, entre 1,6x y 5,5x por centímetro de abertura de telescopio.

Si eres de los que disfrutan de la observación del Cielo Profundo, lo ideal sería disponer de todos estos filtros, pero el precio es tan elevado (unos 120 Euros/$) que nos obliga a decirnos por uno, o por un par. En el caso de decidirte por la compra de uno de ellos, el filtro que te permitirá observar más astros es el UHC, altamente recomendable, casi tanto como un buen mapa del firmamento. Con ellos pueden verse zonas de las nebulosas que no podemos ver a simple vista, generalmente se ven mucho más extensas. Si quieres complementarlo, podrías adquirir en un futuro un filtro O-III, mucho más específico, básicamente para nebulosas planetarias, donde la mejoría puede ser muy apreciable, casi increíble, en alguno de los astros del Cosmos. Con este tipo de filtro el contraste aumenta muchísimo, lo que nos permite observar estructuras internas, como las columnas que pueden verse en algunas nebulosas como M1 (La Nebulosa del Cangrejo), M16 (La Nebulosa del águila), etcétera.

Como dije al principio, esos filtros no suplen un buen cielo, pero para muchos es la única opción para poder ver alguna cosa desde nuestro lugar de observación.

Bueno, un saludo y hasta pronto.


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Página creada por Antonio Hernández en noviembre de 2003.
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