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consultoría Apple Macintosh

 

Ya es parte del folclore, dos jóvenes californianos con ganas de cambiar la historia se encierran en el garage de la casa de uno de ellos y fundan una empresa a la que llaman Apple.

Cumplieron su objetivo.

Cambiaron la historia.

Hoy, mucho tiempo después, Apple vuelve a cambiar la historia poniendo en la calle el mejor sistema operativo del mercado. Hace cinco años yo mismo escribí un artículo en el que me mofaba de las pretensiones de Apple (una de las empresas que patrocinó mi beca doctoral y para la que trabajo desde hace casi diez años) de construir un sistema operativo lo suficientemente fácil como para que lo usara una abuela para escribirle a su nieto, que estaba completando su doctorado en el departamento de computación de una prestigiosa universidad europea. Me mofaba porque bien sabía que mi abuela usaba una Mac para escribirme, porque Mac siempre fue fácil de usar, pero yo no podía usar Mac para mis investigaciones. Me equivoque. Apple lo logró y hoy mi abuela puede escribirme mails desde una Mac y yo puedo investigar en una Mac. Mac OS X es un Unix con todas las de la ley, pero también es un digno heredero de una estirpe de sistemas operativos en las que siempre se cuido el detalle con el objetivo de mejorar la experiencia del usuario.

Sin embargo, por fácil que sea usar un sistema operativo, todos sabemos que de tanto en tanto se presenta algún problemita. Que integrar nuevas máquinas a una red, que migrar de Classic a X, que como hacer para hacer tal o cual cosa. En ese punto es donde me pongo a disposición de la comunidad Apple ofreciendo casi quince años en la plataforma, un profundísimo conocimiento de sus secretos y acuerdos formales con Apple para brindar el mejor servicio.

 

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