LAS CONSTELACIONES DEL OTOÑO

Cuando en otoño levantamos la cabeza para mirar al cielo por la noche, observamos cuatro estrellas que forman un gran cuadrado. Es el cuadrado de Pegaso, aunque la estrella que ocupa su vértice superior izquierdo no pertenece a esa constelación, sino a la de Andrómeda, cuyas estrellas aparecen al desplazarnos hacia el Este. Más allá tenemos a Perseo, con su famosa estrella variable Algol (la estrella del diablo).

Por debajo de Perseo quedan las Pléyades, cúmulo estelar que da paso al cielo que veremos el próximo invierno. Por debajo de Andrómeda tenemos las constelaciones del Triángulo y Aries, fáciles de encontrar a pesar de que sus estrellas brillan poco. Más al Sur observamos a Cetus (la ballena), Pisces y Acuario, mientras que al Norte de Pegaso aparece la constelación de Casiopea, con su conocida forma de W.

Por el Oeste van desapareciendo las constelaciones que nos han acompañado durante el verano, como el Cisne, la Lira y el Águila. Junto a la constelación de Andrómeda, incluso a simple vista, observaremos una mancha alargada: es M31, la galaxia de Andrómeda, situada a unos dos millones de años-luz de nosotros. Entre el Triángulo y Andrómeda, ya con prismáticos, podemos localizar a M33, otra galaxia espiral, y junto a Perseo, el cúmulo doble de Perseo.

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