Urbain Jean Joseph Leverrier nació en la localidad francesa de Saint-Lô, en el seno de una modesta familia, en el año 1811. Interesado en principio por la Química, trabajó en el Liceo de Caen, en París, junto a Gay-Lussac, que fue quien le animó a dedicarse a la Astronomía, concretamente al estudio de la Mecánica Celeste. A partir de 1839 publicó interesantes trabajos sobre perturbaciones planetarias, y gracias a ellos fue elegido en 1846 miembro de la Sección de Astronomía de la Academia de Ciencias. Cuando dedicó sus estudios a la órbita del planeta Urano, en la que se habían descubierto perturbaciones relativamente importantes, Leverrier defendió la tesis de que dichas perturbaciones se debían a la acción de un planeta desconocido. Esta idea era compartida por el astrónomo inglés John Adams, quien en 1845 llegó a calcular incluso la masa de ese hipotético planeta (aunque sus resultados, enviados al Observatorio de Greenwich, fueron recibidos allí con bastante escepticismo). Leverrier, tras llegar a unos resultados semejantes, determinó cuál sería la órbita y posición del planeta en una fecha determinada, y esos cálculos hicieron posible que el astrónomo Galle, del Observatorio de Berlín, observara el nuevo planeta el 23 de septiembre de 1846, exactamente en el lugar previsto por Leverrier. El planeta recibió el nombre de Neptuno, y se dice que Leverrier, interesado solamente por sus cálculos, nunca se tomó la molestia de apuntar hacia él el telescopio, para poder contemplarlo con sus propios ojos.
