Los cometas son rocas formadas por hielo de agua, de metano y de amoníaco, procedentes de una zona del Sistema Solar, situada más allá de Plutón, denominada nube de Oort. Cuando algún astro, a su paso por las proximidades de esa nube, hace que algunos de los cuerpos que la forman caigan hacia el Sol, los cometas se acercan a éste. Generalmente, sus órbitas son parabólicas y después desaparecen para siempre de nuestro sistema, pero si son afectados por la gravedad de algún planeta, pueden adquirir órbitas elípticas y convertirse en cometas periódicos.
A medida que se acercan al Sol, el viento solar convierte el hielo del núcleo del cometa en gas, que es arrastrado en dirección opuesta al Sol, formando la cola del cometa. Esta cola puede ser de dos tipos: de gas (que normalmente es rectilínea) y de polvo (más curvada).Mientras que las dimensiones del núcleo no superan unos pocos km, la cola se despliega en millones de éstos. La cola es materia que va perdiendo el cometa, y a medida que esto sucede en cada paso por las proximidades del Sol, se dice que el cometa va muriendo. La mayoría de las lluvias de estrellas se producen cuando la Tierra cruza lo que fue la órbita de algún cometa.
