Giordano Bruno, el primer hombre que contempló la inmensidad del Universo

En el Campo dei Fiori de Roma hay una estatua, levantada en 1899, justo en el lugar donde Giordano Bruno fue quemado en la hoguera. Cuatrocientos años después de su ejecución, ocurrida el 17 de febrero de 1600, la iglesia de Roma prepara una ceremonia de arrepentimiento, en la que lamenta el error cometido cuatro siglos atrás, aunque sin rehabilitar la figura del controvertido filósofo. 

Giordano Bruno nació en Nola, cerca de Nápoles, en el año 1548, cinco años después de la muerte de Copérnico. Ingresó en la orden de los dominicos a los 17 años, y desde un principio se reveló como una persona polémica y crítica con el dogmatismo eclesiástico de la época. Tras estudiar ampliamente las teorías de Copérnico, Ramón Llull y Nicolás de Cusa, se empeñó en combatir las ideas de Aristóteles y Tomás de Aquino, provocando con ello los recelos del Santo Oficio y su huida hacia Venecia. 

Su concepción de una nueva Cosmogonía está llena de geniales intuiciones, muchas de ellas avaladas posteriormente por la ciencia. Perseguido continuamente por sus ideas, recorrió Milán, Turín, Lyon, Ginebra, Toulouse, París, Oxford, Alemania, Praga... sin encontrar un sitio donde fueran respetadas sus ideas. Tras recibir una invitación del noble Mocénigo, se presenta en Venecia en el año 1591, a pesar de ser consciente del riesgo que ello representaba. Los problemas comenzaron cuando Mocénigo comenzó a sentirse defraudado al no obtener de Bruno las fórmulas mágicas que esperaba para triunfar como gobernante. Mientras tanto, Bruno conoce a Galileo, quien coincide con él en su admiración por las teorías de Copérnico. Finalmente, Mocénigo, buscando el apoyo del Papa a su candidatura política, denuncia a Bruno a la Inquisición, en el año 1592. Cruelmente torturado, Bruno confiesa su culpa y se retracta de sus presuntos errores, pero Mocénigo se empeña en llevarlo ante el implacable tribunal romano, del que formaba parte el temible jesuita Roberto Bellarmino. Combinando la clemencia y la tortura, Bellarmino pretende la abjuración de Bruno, intentando evitar el escándalo de una ejecución. Pero Bruno se niega a retractarse de sus ideas, y el Papa en persona decide condenarlo a muerte. Y, finalmente, Bruno muere ajusticiado en la hoguera, dejándonos para siempre el recuerdo de la primera persona que se atrevió a pensar en un universo sin límites.

 

Bibliografía sobre el tema:


Morris West, El Hereje. Círculo de Lectores, S.A., 1969.

Eugen Drewermann, Giordano Bruno o El Espejo del Infinito. 
Empresa Editorial Herder, 1995.

Giordano Bruno, Cábala del Caballo Pegaso.

Giordano Bruno, La cena de las cenizas.

Giordano Bruno, De la causa, principio y uno.

Giordano Bruno, Del infinito, el Universo y los mundos.

Giordano Bruno, La expulsión de la bestia triunfante.

Giordano Bruno, Los heroicos.

Giordano Bruno, Mundo, magia, memoria.

Más información:

Giordano Bruno y el Universo infinito.
 
Historia de la Astronomía.