Alejandro Magno fundó en Egipto, a orillas del Nilo, la ciudad de Alejandría, en la que floreció la última etapa de la cultura griega. En el Museo de Alejandría trabajaron los hombres más sabios de la época, y uno de los campos en los que más se investigó fue en el de la Astronomía. En este lugar, definitivamente, la Astronomía se transformó en ciencia.
Eratóstenes de Cirene, nacido el año 276 a.C., fue uno de los excelentes matemáticos que enseñaron en las aulas del Museo de Alejandría. Hacia el año 230 a.C., ideó un ingenioso método para calcular el radio de la Tierra. Eratóstenes observó que en la ciudad de Syene, al mediodía del día del solsticio de verano, los rayos del Sol no producían sombras, mientras que sí eran observables en Alejandría. Este hecho demostraba claramente la esfericidad de la Tierra, ya que si ésta fuese plana, los rayos del Sol incidirían con la misma inclinación en ambas ciudades. Eratóstenes midió el ángulo de sombra en Alejandría, que resultó ser de 7º12', aproximadamente el 1/50 de 360º. Encargó a unos mensajeros la medida de la distancia entre las dos ciudades, que resultó ser de unos 800 km, y mediante una sencilla proporción, calculó que la longitud de la circunferencia terrestre (que sería 50 veces mayor que esa distancia)debería ser de unos 40000 km, lo que correspondería a un radio de unos 6366 km. Obtuvo así un resultado con un error inferior al 1% con respecto al valor real admitido en la actualidad.
