A pesar de que nunca vivió en Alejandría, Aristarco de Samos es considerado un astrónomo alejandrino. En el s. III a.C. afirmó que el Sol, y no la Tierra, era el centro del Universo. Basó sus ideas en el descubrimiento de que la Tierra está mucho más lejos del Sol que de la Luna, y como ambos astros parecen tener el mismo tamaño aparente, el Sol debería ser mucho más grande. Y así, lo lógico sería que fuese el cuerpo pequeño el que girase en torno al grande, y no al revés. Sus teorías no fueron aceptadas, y tendrían que transcurrir más de dieciocho siglos hasta que Copérnico las rescatase del olvido. Hiparco fue otro gran astrónomo alejandrino, nacido en Nicea en el s.II a.C. Observador infatigable, registró en un catálogo la posición de más de 1000 estrellas, descubriendo ya en aquella época el fenómeno conocido como "precesión de los equinoccios"
