La constelación de Orión aparece mencionada en la Biblia y en las obras de Homero. En la mitología antigua, Orión era un terrible cazador que perseguía a sus presas acompañado por sus dos perros, el Can Mayor y el Can Menor. Se decía de él que era tan alto que podía caminar por el fondo del mar con la cabeza fuera del agua. El rey de Quíos, con ayuda del dios Dioniso, le arrancó los ojos, y entonces supo Orión, por medio de un oráculo, que volvería a ver cuando caminara hacia el sol. Al recuperar la vista marchó a Creta, donde formó parte del séquito de Artemis, diosa de la caza y de los bosques. Cuando un día se encontraba Orión nadando lejos de la costa, Apolo retó a su hermana Artemis a alcanzar con su flecha un lejano punto que se veía en el mar. Artemis, sin saber que se trataba de Orión, disparó la flecha y le mató clavándosela en la sien.
Otra versión dice que murió como consecuencia de la picadura de un escorpión, por lo que la constelación de Orión desaparece del cielo cuando aparece la de Escorpio, ya que los dioses catasterizaron a Orión y al escorpión en extremos separados del cielo.
