POLÍTICA DE TRANSPORTES

APOSTAR POR UN NUEVO MODELO DE TRANSPORTE

 

Durante décadas el crecimiento del transporte motorizado no ha tenido parangón

con ningún indicador económico y mucho menos demográfico. Se trata de un proceso alimentado

por el desmesurado crecimiento de las infraestructuras y una política que en general

prioriza el transporte privado sobre el público y en particular los medios más nocivos

sobre los más eficientes. Sirvan como ejemplo las subvenciones y beneficios fiscales que

priman la compra de automóviles y las exenciones fiscales de los carburantes para el

transporte aéreo.

El desastre del Prestige ha demostrado la fragilidad y desprotección de las costas

ante los impactos del trasporte marítimo internacional. Los marea se han convertido en

autopista sin control donde los barcos viejos e inseguros transportan sustancias peligrosas

a bajos precios.

Como consecuencia, el sector es hoy uno de los que más derroche energético producen,

el principal origen de emisiones de CO2, la causa del actual caos en la ordenación

del territorio y la planificación urbanística, uno de los principales motivos de la inhabitabilidad

de nuestras ciudades y, finalmente, el origen de una auténtica epidemia con unos

costes sociales y económicos intolerables.

Es necesario replantearse el modelo de transporte empezando por establecer una

moratoria a la construcción y ampliación de vías rápidas, trenes de alta velocidad y aeropuertos,

cancelando todos los proyectos no adjudicados. El siguiente paso sería invertir

las prioridades, destinando el grueso del gasto público a la recuperación y mejora del ferrocarril

convencional (con velocidades hasta 220 km/h), al transporte público colectivo y

a incentivar planes de transporte que favorezcan los medios no motorizados y la reducción

de las necesidades de movilidad.

 

COMPROMISOS PROPUESTOS

• Reducir las necesidades de transporte motorizado, disminuyendo el tráfico por

carretera en un 20% para 2010.

• Modificar la actual tasa intermodal incrementando la participación del ferrocarril,

tanto en el transporte de pasajeros como de mercancías, hasta alcanzar un 25%

del total en 2010 y frenar el crecimiento del tráfico aéreo estabilizándolo a los niveles

actuales.

• Reducir al 50% la siniestralidad en la red viaria para el año 2008. Establecer

como objetivo general la tolerancia 0 para los infractores.

• Adecuar las tarifas a los costes reales que tienen para la sociedad los distintos

modos de transporte, priorizando el transporte colectivo.

• Incrementar la formativa nacional en seguridad de transporte marítimo y promover

una normativa a nivel internacional que erradique las banderas de conveniencia.