POLÍTICA DE ENERGÍA

RENOVAR ENERGÍAS

El cambio climático supone la constatación palpable de la insostenibilidad del actual

modelo de producción y consumo. Invertir la actual progresión en las emisiones de gases

de efecto invernadero es una precondición de cualquier política ambiental responsable.

No es suficiente limitarse a la ratificación del Protocolo de Kioto mientras las decisiones

estratégicas en los sectores clave implicados, como el energético, contradigan explícitamente

los propios objetivos del Protocolo. Superar esa contradicción obliga a modificar

en profundidad las políticas que realmente se ponen en práctica y los desarrollos

presupuestarios, legislativos y fiscales que las acompañan.

Consideramos necesario un cambio de modelo energético, a partir de un nuevo

marco legislativo inspirado en la planificación de la demanda, cuyo objetivo central sea la

reducción del consumo a partir del ahorro y el uso eficiente de la energía. A la vez, deben

articularse medidas fiscales de carácter finalista que penalicen el uso de los combustibles

fósiles y la energía nuclear, y primen la comercialización y el desarrollo de la solar y otras

energías renovables. Los fondos obtenidos de estos impuestos deberían ser gestionados

por agentes económicos públicos con el fin de promocionar el ahorro y la eficiencia, impulsar

el desarrollo de las energías renovables y articular campañas y medidas prácticas

sobre el nuevo modelo energético. En todo caso, las nuevas instalaciones energéticas deben

ser planificadas respetando los valores ambientales del territorio y en particular la biodiversidad

y la red Natura 2000.

El otro aspecto central se refiere a la reducción del nivel de emisiones de nuestro

país. Si se quiere cumplir con Kioto, la "Estrategia Española de Cambio Climático" debería

marcar pautas concretas y cuantificables en todas las políticas sectoriales, con un plan

de reducción de emisiones que fije cuotas para el cumplimiento del objetivo en 2010, dentro

de cada sector productivo. Tampoco se debe olvidar la regulación de las nuevas infraestructuras,

condicionando su aprobación al cumplimiento de las reducciones, ni los

fondos para la promoción de las medidas de la Estrategia y para la evaluación y prevención

de los impactos del cambio climático.

Cualquier decisión, plan y/o normativa con incidencia en el cambio climático debe

ser evaluado por el Consejo Nacional del Clima; en particular, la aprobación de decisiones

relativas al uso de los mecanismos de Kioto.

 

COMPROMISOS PROPUESTOS

• No conceder en el Plan de Asignación una cantidad total de derechos de emisión

superior a las emisiones de 1990 incrementadas en un 15%.

• Reducir el consumo energético en un 20% para 2010 y aumentar la participación

de las energías renovables en el suministro de energía primaria hasta alcanzar

el 25% en 2010.

• Acometer el cierre de todas las centrales nucleares, empezando de forma inmediata

por Zorita y Garoña, y establecer una moratoria a la puesta en marcha de

nuevas centrales térmicas.

• Prohibir todos los gases fluorocarbonados para 2008.

• Reducir las emisiones de cada uno de los gases de efecto invernadero cumpliendo

el Protocolo de Kioto y planificar una estrategia que permita disminuir

para el año 2050 en un 80% las emisiones con respecto a 1990.