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INTRODUCCIÓN Existe una contradicción flagrante entre la progresiva toma de conciencia de la sociedad sobre la necesidad de solucionar la crisis ecológica en la que estamos inmersos y la actitud de la mayoría de nuestros responsables políticos que, en mayor o menor grado, induce o agrava sus consecuencias. Para aunar voluntades se debería empezar por salvar la enorme distancia que separa las declaraciones de intención de los partidos políticos y las medidas concretas puestas en marcha desde sus correspondientes responsabilidades de gestión, aparte de las diferencias entre sus políticas ambientales. Por este motivo, aprovechando la celebración —el próximo 14 de marzo de 2004— de Elecciones Generales en España, este documento presenta ante la sociedad, y especialmente ante los partidos políticos, los ejes de una política ecológica básica y unos compromisos suficientemente concretos como para hacerla creíble y susceptible de ser aplicada. Ni se intentan abordar todos los problemas que aquejan al medio ambiente, ni se pretende su explicación detallada; nuestra intención se limita a presentar propuestas y solicitar a los partidos políticos su inclusión en los programas electorales o una contestación argumentada de por qué no lo hacen. El objetivo es poder valorar con más precisión la dimensión ambiental de sus programas electorales. El desarrollo de las once áreas temáticas del texto está guiado por estos tres principios básicos:
1. El actual modelo económico es social y ambientalmente insostenible. Cualquier proyecto político responsable debe supeditar el desarrollo económico a la capacidad de los ecosistemas para renovar sus recursos naturales y asimilar las emisiones contaminantes.
2. Es necesario un compromiso de cambio de dimensiones estratégicas. Sin una firme voluntad política de replantearse el modelo socioeconómico, cualquier política ambiental quedará vacía de contenido, sea cual sea el programa que la vertebre.
3. Participación y transparencia no pueden quedarse sólo en palabras. El carácter autocontrolado del nuevo modelo necesario redunda en su mayor dimensión social. La participación es un derecho y como tal debe ser reconocido a todos los agentes sociales, y la transparencia un deber y como tal exigible en todos los ámbitos de la Administración pública. A partir de estos principios hemos desarrollados las medidas y compromisos prioritarios que consideramos necesarios para un proyecto ecológicamente sostenible. |
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