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En las despensas, supermercados, etc.
podemos adquirir variados productos,
envasados o no.
Qué se debe tener en cuenta
antes de comprar estos productos
y a la hora de utilizarlos para prevenir
una enfermedad transmitida por alimentos
( E.T.A.)


Lectura de etiquetas

En primer lugar se deben leer la fecha de envasado y el tiempo de aptitud o fecha de vencimiento. Aunque este periodo de aptitud para ser consumido no haya caducado, puede que la envoltura o envase estén deteriorados, y que el alimento no sea apto para el consumo.

Es conveniente leer la etiqueta para saber si se recomienda que el producto, después de abierto, deba conservarse refrigerado, como también su traslado a otro recipiente (Ej. latas de conservas, ya que se oxidan y contaminan el alimento aunque estén refrigeradas).

Son recomendables los envases de vidrio o latas especiales aprobadas por el Código Alimentario de cada país.

Para que un alimento sea comercializado debe estar registrado tanto el establecimiento elaborador como el producto en cuestión, y esto debe constar en la etiqueta del envase. Si no están documentados los registros o no consta la leyenda "en trámite", es un producto que legalmente no se debe comercializar. Un consumidor consciente no debería adquirirlos.

Es importante habituarse a leer en la etiqueta los componentes nutricionales y la cantidad de calorías que aporta su consumo. Esos componentes nutricionales son: proteínas, hidratos de carbono, glúcidos, lípidos, cantidad de colesterol que aporta, minerales, etc. Esto es importante, ya que hay personas con trastornos de salud que deben evaluar si es conveniente o no su consumo. Si en la etiqueta, por ejemplo, está registrada la leyenda "sin TACC" significa que es un producto carente de harinas de cebada, centeno, avena y trigo.

Los productos frescos, como lácteos y sus derivados, pastas frescas, carnes, fiambres fraccionados, comidas pre-preparadas como prepizzas, tortas, etc., deben estar refrigerados a una temperatura conveniente.

Cuando realice las compras en el mercado, deje estos productos para el último momento. Esto evitará que estén expuestos a temperatura ambiente largo tiempo hasta llegar a su hogar y refrigerarlos. Evitará, de esta manera, cortar la cadena de frío.

Cómo preservar los alimentos en el hogar?

Los alimentos se deben proteger de la humedad y el calor, guardándolos en frascos o latas con tapa a presión o rosca para evitar la entrada de humedad y el posible crecimiento de hongos que son perjudiciales para la salud. Estos hongos filamentosos son Aspergillus Flavus y Aspergillus Parasitus, micotoxinas denominadas alfatoxinas. Algunas de estas micotoxinas son cancerígenas.

Ubique las conservas en un lugar fresco y seco, libre de humedad. Tanto las latas como las tapas de los frascos de las conservas se oxidan y se deterioran, dejando así ingresar al interior del producto microorganismos productores de E.T.A. Un ejemplo es el crecimiento del clostridium botulinium, productor del botulismo. Esta es una enfermedad mortal, por lo que deben ser desechadas las latas mal envasadas, oxidadas, hinchadas o abolladas.

Se puede detectar si una lata aparentemente normal tiene gas en su interior golpeándola con un metal: si el sonido es seco no hay gas en su interior; si no lo es, puede haber gases y no es un producto apto para ser consumido.


Métodos de cocción

Si se utiliza calor seco, horno o agua caliente, debe lograrse una temperatura mayor a 70°. Controle tiempo y temperatura de exposición, asegurándose de que la cocción llegue en forma pareja, incluyendo la parte central del alimento.

Es recomendable no recalentar los alimentos; si lo hace utilice una temperatura de 100° y sírvalos de inmediato.

Arroz y fideos deben cocinarse en pequeñas porciones, manteniéndolas en caliente a 65°c ó enfriándolos rápidamente a 5°c y consumiéndolos en frío. Nunca almacene arroz cocido entre 15°c y 50°c. Resérvelo en frío: evitará la multiplicación de microorganismos productores de E.T.A. (Ej. gastroenteritis por bacilus cerus). La carne debe cocinarse en trozos menores de 3 Kg. Separe el líquido de lo sólido y enfríelo rápidamente. Evitará la multiplicación de microorganismos productores de E.T.A. ( Ej. Clostridium perfringens).

Los animales de consumo (bovinos, porcinos, animales de caza) son sensibles a las enfermedades parasitarias, como la triquinosis, tenia saginata, tenia solium, amebiasis, gardiasis, etc. Evitará las enfermedades parasitarias cocinando las carnes a más de 70° y realizando una buena práctica de higiene.


Otros consejos

Los productos se deben separar, en recipientes tapados, los crudos de los cocidos. La contaminación cruzada se produce de un alimento crudo a uno cocido o viceversa por el contacto de las manos o utensilios utilizados para cortarlos o probarlos. En general la contaminación cruzada es productora de salmonelosis.

Es conveniente usar el congelado rápido (temperaturas de - 18° en tiempos de 4 horas) para la conservación de carnes, lo cual evitará el deterioro de nutrientes y vitaminas. El descongelado debe realizarse dentro del refrigerador: nunca exponga los productos congelados a temperatura ambiente.